Salir de la Soledad a través del Amor

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En una sociedad donde tantos medios de comunicación deberían acercarnos, las personas se sienten cada vez más solas. Qué está fallando.

Cada vez más clientas acuden a mi consulta buscando resolver con la técnica metamórfica un conflicto emocional de soledad que les genera ansiedad y angustia.

Hace años un gran amigo al que estuve tratando por una lesión medular que le dejó tetrapléjico, me dio una gran lección de vida. Lejos de encerrarse en su casa y lamentarse, salía a la calle solo, en su silla de ruedas automática que manejaba con una borla desde el mentón y, me decía, que iba a tratar de pasarlo lo mejor posible con lo que le quedaba.

Un día hablando de las barreras arquitectónicas me dijo: “las barreras no existen, sólo están en tu cabeza, si quiero llegar a un sitio pido ayuda, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarme”.

Y nosotros, ¿estamos dispuestos a salir de nosotros mismos para dejar de ver sólo soledad, mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de que no estamos solos?

Cada puerta que hay cerca de la nuestra puede abrirse con solo llamar al timbre, pero se abrirá siempre que seamos capaces de abrir la nuestra cuando otros nos pidan ayuda.

También en eso Marcos me dio una lección aunque ya fue póstuma, el último correo electrónico que nos envió su hermana después de que falleciera fue muy hermoso, en él nos dejaba un mensaje a todos sus amigos de porqué había sido capaz de seguir adelante con su vida después del accidente, el documento lo llamó:

Reflexiones sobre una vida”:

“Ahora es un buen momento para empezar a hablar de lo que probablemente sea lo más importante, la gente, es verdaderamente asombroso. POR ELLOS MERECE LA PENA, POR ELLOS ESTOY AQUÍ, PARA ELLOS EN LA MEDIDA QUE QUIERAN. SOY SUYO. SOY UN SITIO SEGURO SOBRE RUEDAS DONDE PODER VOLVER A DESCANSAR DE LOS GOLPES DE LA VIDA”

De todo corazón: GRACIAS, MARCOS.

Por los demás y para los demás siempre estuvo ahí.

Sanar de la soledad sólo tiene un camino: acercarnos a los demás desde el amor y la aceptación, desde las ganas de conocerle y saber qué le mueve en la vida.

Somos seres sociales que necesitamos compartir vida y proyectos con los demás, y es algo que parece estar cada vez más alejado de los valores que esta sociedad enseña. Hemos perdido el norte y nos hemos dirigido hacia un “todo vale” para que yo viva bien y los demás no importan. Pero cuando somos conscientes de nuestra relación con los otros, y sabemos que todos formamos parte de una misma comunidad y que estamos conectados, ya no podemos concebir la vida sin el otro, y a partir del amor incondicional creamos nuevos vínculos que nos favorecen para saber que no estamos solos, que los demás están ahí y yo también estoy ahí para los demás. Eso mi amigo Marcos lo comprendió y nos lo enseñó desde el primer momento.

Otro tipo de soledad es la de la persona que busca pareja y no la encuentra o la de las parejas que rompen su relación y la soledad que queda después. Este es el caso de tres de los tratamientos que he hecho este año, si han acudido a metamórfico ha sido por la tristeza una, por las crisis de ansiedad otra y por la soledad profunda la tercera. Poco a poco han ido encontrándose mejor, pero al igual que cuando pierdes un ser querido, tienes que vivir el duelo.

Es importante conseguir estar bien con uno mismo porque si no, repetiremos viejos patrones con las parejas nuevas que lleguen a nuestra vida, surgirá el miedo a perderlas y eso a la larga, provocará que suceda.

No todos nacemos para vivir en pareja y se puede ser totalmente feliz y tener una vida plena sin necesidad de formar una familia, si no, que sería de tantos líderes espirituales, o personas maravillosas que están cerca de nosotros y que han elegido la soledad.

Busquemos en la parte más profunda de nuestra esencia: qué es lo que quiero en mi vida, cuál es el motivo por el que estoy aquí, qué sentido tiene todo esto.

No puedo concebir mi vida sin los demás. Formo parte de un grupo y creo que todos nacemos para integrarnos en un grupo.

Ser útil al otro y ayudarle sobre todo en trabajos altruistas, nos beneficia más de lo que nos exige.

Cuando hacía voluntariado en la residencia de la Fundación A.N.D.E. para personas con discapacidad, al terminar nuestro trabajo el grupo de voluntarios nos reuníamos para tomar algo y charlar un rato. Fue una época muy importante de mi vida, a algunas de mis compañeras el estar ayudando a otros les sacaba durante unas horas de su depresión o de sus propios problemas. Nos dábamos cuenta de que los chicos a los que tratábamos nos daban más de lo que nosotros les dábamos, nos hacían voluntariado enseñándonos cosas tan importantes como:

Aceptación.

Vivir el momento presente.

Amor incondicional.

Total despreocupación.

Y a mí en concreto me enseñaron a abrazar, fuerte, con cariño, sin barreras sociales. Nos cambiaron. Era magnífico ver que no se planteaban nada, que contrariamente a lo que pensábamos, allí eran felices, con su vida sencilla, sus cuidadores y una tarde a la semana con nosotros que también disfrutábamos con ellos.

Cuando hacemos algo por otras personas de forma altruista nos sentimos muy bien emocionalmente porque producimos endorfinas (hormona de la felicidad).

Por eso animo a mis clientas a que aparte de que trabajemos con metamórfico o hagan psicoterapia busquen un objetivo de vida altruista, algo que hacer por los demás y se liberen de esa coraza que les impide ver que antes de estar bien con una pareja, nosotros mismos somos la pareja con la que mejor debemos estar.

La filosofía ha mostrado muchos caminos a lo largo de los siglos para tratar de entender el sentido de la vida, pero los actuales planes de estudios van ahogando cada vez más a esa asignatura que nos enseña a pensar. Tal vez porque una persona que piensa no interesa.

La soledad también puede deberse a que se llega a la madurez 40 o 50 años y se siente que no se han cumplido unas expectativas de vida: Tener una familia, una pareja estable, un trabajo estable que nos llene.

Socialmente se nos imponen esas expectativas, pero no se nos dice nada de la importancia de tener amigos, de ser útiles a los demás, de amar y respetar al otro, o de vivir cada día sin expectativas, disfrutando de cada momento y agradeciéndolo.

Hace poco hablando con mi doctora sobre lo inmovilistas que son muchos compañeros médicos con respecto a otras medicinas que no sean sólo las oficiales, me decía que cada noche al acostarse si no había aprendido algo nuevo tenía la impresión de no haber aprovechado el día.

No nos estanquemos, busquemos lo que nos gusta, aprendamos a comunicarnos con los que nos rodean y a ser cada vez personas más completas, en ese momento no nos sentiremos solos, los demás se acercarán a nosotros para disfrutar de nuestra compañía.

Firmado: Carmen Benito.

Licenciada en Biología, Diplomada en Reflexoterapia Podal y Masaje Metamórfico.

Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.