Entrevista de El guerrero de las diez lunas

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El guerrero de las diez lunas

Entrevista a Carmen Benito

Solo si partimos del amor todo nuestro entorno irá cambiando

Carmen Benito nos ofrece un nuevo libro, “El Guerrero de las Diez Lunas” (Ed. Círculo Rojo) y con él se adentra por un nuevo camino. Autora de “De la Técnica Metamórfica al Masaje Celular” y “Masaje Celular”, pasa de las técnicas de masaje al Zen para responder a la eterna pregunta: ¿Quién soy y qué sentido tiene esto?. Hablamos con Carmen Benito sobre su nuevo libro.

Espacio Humano (EH) ¿Cómo llega una Bióloga a las terapias manuales?

Carmen Benito (CB). En el año 1980 me licencié en Biología e hice la formación profesional de estética. Poco después empecé a trabajar en una escuela de formación de esteticistas, y ahí aprendí sobre drenaje y otras técnicas de tratamiento facial a la vez que enseñaba toda la biología del sistema linfático. Dos años después comencé la tesis doctoral trabajando en investigación, aunque tuve que dejarlo por falta de financiación, dedicándome profesionalmente a la estética.

Sentía que la formación en masaje corporal que había recibido en la escuela no terminaba de gustarmey  en el año 1989 asistí a un congreso donde tuve la oportunidad de ver como trabajaban el quiromasaje. Me gustó tanto que empecé a formarme de nuevo, pero ya en el campo de las terapias manuales. El siguiente paso, ese mismo año, fue aprender Reflexoterapia Podal con la profesora que dirigía la escuela de Hanne Marquard de Barcelona que se desplazó a Madrid. Ese fue mi punto de inflexión; me enamoré de la técnica y a partir de ese momento ya no he parado de formarme. Un año después me desplacé a Barcelona para terminar los cursos avanzados y, aunque en ese momento me supuso
un esfuerzo, nunca me he arrepentido.

EH¿Cuántos años llevas como terapeuta y maestra de Terapias Manuales?

CB – Como terapeuta desde 1989, así que ya son 29 años. Como profesora (aún no me considero maestra), desde 1991 que comencé a enseñar Reflexoterapia Podal. Ya han pasado 27 años.

EH – ¿Qué ha aportado a tu vida esta vocación?

CB – Me ha ayudado a conocerme mejor a mí misma y a descubrir mi verdadero propósito de vida, por tanto, puedo decir que mucho. A lo largo de estos años he tratado a muchas personas, y algunas se han convertido en mis mejores maestros, entre ellas mi amigo Marcos, tetrapléjico por un accidente de coche. Le traté durante cinco años y con él aprendí mucho más de Reflexoterapia Podal del sistema nervioso de lo que me habían enseñado en la escuela. Esto me ha servido para poder ayudar a otras personas con enfermedades o lesiones del sistema nervioso central.

EH Este es tu tercer libro. En los primeros trataste sobre tu vocación de terapeuta, ¿qué te impulsa a escribir esta bonita fábula?

CB – Suelo decir que mi primer libro sobre la Técnica Metamórfica es mi parte mental, mi segundo libro de Masaje Celular es mi parte emocional y este tercer Libro “El Guerrero de las Diez Lunas” mi parte más espiritual. A través de él, trato de dar las respuestas que yo misma he sentido en mi corazón sobre el sentido de la vida y el conocimiento de nuestra verdadera esencia como personas. Entender que todos somos uno y que cuando hiero al otro me hiero a mí mismo. Todos formamos parte de un mismo universo y el amor realmente es el único capaz de ayudarnos a conectar con todo y con todos.

EHLuna y Shamektá ¿son un alter-ego?

CB – Cuando escribí el libro no las pensé así, aunque el lector pueda verlo de esa manera. Pero tanto Luna como Shamektá son mi propio alter-ego. Es más, todos los personajes lo son, aunque si me das a elegir uno te diría que yo soy la abuela Sara que narra la historia del Guerrero. Así es como yo hablaría con todos esos adolescentes que muchas veces se sienten perdidos en este mundo que hemos creado y al cual llegan sin saber muy bien a qué.

EH¿Escribe el autor lo que necesita aprender o afianzar?

CB – En mi caso sí. Para mí ha sido realmente terapéutico escribirlo, he conectado mucho más con mi corazón y, estoy segura, de que, si no hubiera escrito antes el libro de Masaje Celular y hubiera trabajado esa técnica buscando la coherencia entre mi corazón y mi mente, este otro libro habría seguido guardado en un escritorio y no lo habría podido terminar.

Ha sido muy bonito escribirlo. No sé si ayudará a alguien, pero yo he hecho un gran ejercicio de conocimiento de mi ser interior. Algunas veces, mientras hacía Masaje Celular, me llegaban frases maravillosas que sabía que me dictaban para que las escribiera, así que según terminaba la terapia cogía rápidamente un bolígrafo y un papel y las transcribía para no olvidarlas.

EH¿Qué encontrará el lector/a que se acerque a “El Guerrero de las Diez Lunas”?

CB – Una historia escrita desde el corazón. En ella hay muchos mensajes que no se descubren en la primera lectura, sino a medida que vamos releyendo partes de él. Es una guía para entender que sólo si partimos del amor y trabajamos con él, todo nuestro entorno irá cambiando.

Cada luna que atraviesa el guerrero es un paso hacia un mayor conocimiento de uno mismo y lleva un mensaje para meditarlo, escrito en negrita. De hecho, algunas personas me han comentado que los utilizan para meditar.

EH– Los personajes, tanto femeninos como masculinos, tienen varias cosas en común, de las que destacaré dos: Un maestro que aparece en sus vidas y una herida que sanar. ¿El maestro y la sanación de heridas van unidos?

CB –  En mi historia sí, necesitan un maestro que les guíe y ayude a encontrar su luz interior para poder sanar las heridas emocionales que al final todos tenemos. Las heridas no son más que patrones de miedo que no hemos sido capaces de superar y a los que no podemos mirar frente a frente. Esa es nuestra oscuridad, la parte que no perdona o que no nos perdona, la que tanto el guerrero como la protagonista tienen que aprender a integrar a través del amor.

EH– ¿Es necesario un maestro que enseñe a sanar las heridas?

CB – Pienso que sí. Cuando la herida es profunda se necesita a alguien que te guíe para poder seguir adelante, si no, se corre el riesgo de que cicatrice mal y cada cierto tiempo vuelva a abrirse.

Las heridas emocionales por falta de amor, maltrato, pérdidas o duelo, llegan a ser tan profundas que, aunque parece que se han curado, por debajo en nuestro inconsciente están creando tal desequilibrio que nos conduce a la enfermedad. Detrás, siempre se descubre al miedo, a los patrones que hemos heredado o adquirido según las circunstancias que nos ha tocado vivir.

A veces no es sólo uno sino muchos los maestros que a lo largo de nuestra vida han dicho o hecho algo que nos ha abierto los ojos para poder entender lo que nos sucede, lo que nos daña. No es tanto lo que vivimos sino cómo siente nuestro cuerpo lo que vivimos.

EH– Un lector/a con raíces de 5000 años de cultura judeocristiana ¿puede entender esta fábula con claves orientalistas?

CB – Sí, sólo tiene que abrir su corazón. De hecho, yo estoy educada en la religión católica, no renuncio para nada a ella y siento que me ha acercado más a mi gran Maestro que es Cristo. El zen no es una religión, es un estado interior en el que uno se despoja del ego, de lo mental para sentirse unido a todo, formando parte no sólo de todo sino también del vacío, siendo plenamente 37 consciente de nuestra unión con el universo infinito junto con el cual fuimos creados en ese gran Big Bang en el que dicen los científicos que comenzó todo. Y cuando se alcanza ese estado de iluminación el maestro es capaz de regresar a lo cotidiano, al mundo, y guiar a otros por su capacidad de compasión y amor para que también encuentre ese universo infinito en su corazón. Ahí se completa el círculo y es cuando el Ser ha despertado.

En la cultura judeocristiana también se habla de un dios que está dentro de cada uno de nosotros, del amor hacia uno mismo y hacia los demás, del perdón para alcanzar la reconciliación y de la gratitud por todo lo que tenemos. Hay una frase en el libro en la que creo totalmente: “Nada nos pertenece y todo es nuestro”, de ahí la gran responsabilidad de cuidar nuestro entorno, tanto la naturaleza como las personas que nos rodean. Compartir y buscar el amor entre todos.

EH¿Qué actitud tiene que estar presente para acercarse a esta fábula?

CB – La de abrir el corazón y escuchar lo que se siente con ella. No tiene por qué llegar a todos por igual; cada persona está en un punto del camino y cada camino es diferente, pero si aprendemos a respetar a cada uno como es, sin juzgar, dando lo mejor de nosotros mismos, nos convertiremos en la gran semilla cósmica de la creación del nuevo mundo.

Al final del libro es la Guerrera la única capaz de integrarlo todo y crear ese nuevo mundo. Es importante que las mujeres de hoy en día, sin perder su sabiduría femenina, den el paso adelante para que la nueva sociedad sea más justa y mejor. Debemos construir un mundo más humano y respetuoso con los demás.

Hay tres frases o ideas que creo resumen muy bien la filosofía del libro. Una es la que al final de la leyenda dice el maestro al Guerrero: “Hasta la luz necesita de la oscuridad para manifestarse”. En ella quiero decir que no podemos rechazar nuestra sombra, ella también es parte nuestra y como tal debemos integrarla en nuestra luz amándola.

El consejo de la abuela al final del libro es el que les doy siempre a mis hijos: “Persigue tus sueños y deseos poniendo todo tu amor y la pasión de tu corazón en lo que hagas”. Es importante no rendirse y que cuando sintamos que estamos totalmente a oscuras encontremos la llama en nuestro corazón capaz de iluminar el camino. Nunca estamos solos.

 

F.G.G.

Espacio Humano