SOY RESPONSABLE DE MI VIDA.

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            Sólo yo soy responsable de cómo decido vivir mi vida. Aunque en muchas ocasiones no pueda cambiar las circunstancias, sí puedo elegir cómo afrontarlas. Mantener una actitud abierta y positiva me permitirá gestionarlas de la mejor forma posible.

            No somos víctimas de nadie, sólo de nosotros mismos.

            Una gran parte de las decisiones que tomamos están influenciadas por el patrón familiar que tenemos grabado en nuestro subconsciente.

            El pasado verano me dediqué a recabar información sobre mis ancestros, quería escribir un libro para mis sobrinos de la historia familiar; por una conversación que mi hijo tuvo con su primo nos dimos cuenta de que no sabía a penas nada de los bisabuelos.

            Recurrí a la familia de mi padre que aunque no nos veamos, conservamos una buena relación. Gracias a dos primas pude averiguar más cosas no sólo de mis abuelos antes de casarse, también de mis bisabuelos e incluso de algún tatarabuelo. Me contaron cómo se ganaban la vida en donde habían nacido, una región muy pobre cercana a las Hurdes, también que muchos emigraron a Argentina para sobrevivir. Yo sabía que mi abuela se había marchado junto a dos de sus hermanas pero lo que desconocía es cómo siendo mujeres y en pleno 1920 se lo permitieron.

            En todas las familias encontramos historias de lucha y superación para conseguir una vida mejor y de cómo algunos trataron de recuperar su vida después de la guerra.

            Para saber más sobre mis ancestros maternos recurrí a la mejor fuente, mi tía de 92 años, hermana de mi madre. Aunque ya sabía algunas cosas de la familia, al ser ella la mayor de todos, podía recordar mejor a mis bisabuelos.

            Una mañana de sábado me fui a su casa a charlar con ella, Juntas hicimos una maravillosa retrospectiva de la historia familiar materna, de mis abuelos y bisabuelos, y de lo que mi abuelo sufrió tras la guerra al perderlo todo y no encontrar a penas trabajos para mantener a la familia.

            A medida que escribía los datos recopilados fui introduciendo en el texto fotos antiguas que mi madre había conservado. Después imprimí todo para encuadernarlo y regalárselo a mis sobrios.

            En mi fiesta de cumpleaños, aunque ellos no pudieron venir, se lo entregué a mi hermano para que lo tuviera junto con el archivo informático para ellos.

            Cuando lo vio, empezó a leerlo y al ver las fotos se emocionó tanto que por primera vez en muchos años le vi llorar.

Saber de dónde venimos nos ayuda a entender los patrones que traemos y, agradecer a los ancestros que hoy estemos aquí es importante ya que ellos lo hicieron posible.

Cuando empecé a desarrollar el Masaje Celular a partir de la Técnica Metamórfica, no me imaginaba con todo lo que me iba a encontrar. Ahora sé que nos ayuda a conectar con nuestras memorias celulares y con los patrones familiares.

El 95% de las decisiones que tomamos van de la mano de esos patrones que forman nuestro subconsciente, pero el 5% restante soy YO, y ese YO, aunque parezca muy pequeño, cuando toma conciencia de quién es realmente y de cómo está conectado a todo a través de su corazón, ve su inmensidad y decide que amarse y amar es el verdadero camino hacia una completa transformación.

El Masaje Celular a través del trabajo de conexión corazón─mente ayuda a reconocer patrones para que siendo conscientes podamos cambiarlos.

Nuestros ancestros también nos dejaron muchas cosas buenas y hermosas, cuando las reconocemos en nosotros y las agradecemos ayudamos a cambiar sus patrones erróneos sanando a toda la familia.

Firmado: Carmen Benito.