REFLEXOTERAPIA PODAL TRAS LA ANESTESIA EPIDURÁL.

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Hoy en día la anestesia epidural ha sustituido a la general en muchas cirugías, sobre todo de la zona abdominal hacia las piernas. Pero donde más se recurre a ella es en los partos.

Tiene ventajas e inconvenientes, debido a los efectos secundarios que puede provocar, no todas las personas reaccionan de la misma forma lo que provoca efectos no deseados. Esos han sido algunos de los casos que he tratado con reflexoterapia podal.

Para entender mejor el porqué de esas reacciones, es importante conocer en qué consiste la técnica:

En la anestesia epidural el anestésico se introduce en el espacio epidural para bloquear las terminaciones nerviosas que salen de la médula espinal, consiguiendo que las zonas del cuerpo inervadas por ellas se “duerman”.

Normalmente se utiliza en el parto, pero también en cirugías de cadera, rodilla, pelvis, hernias inguinales, etc.

La anestesia se efectúa con la persona sentada o tumbada en posición lateral, y se introduce la aguja entre las apófisis espinosas de dos vértebras lumbares. El espacio donde se introduce se sitúa fuera de la membrana duramadre.

Cuando se utiliza durante el parto puede ocurrir que éste se ralentice y sea necesario utilizar oxitocina para aumentar las contracciones y ayudar al bebé en su salida.

Una vez finalizado el parto pueden aparecer otros efectos como: dolores de cabeza, dolores en la zona lumbar donde se ha introducido la aguja, bajada de presión arterial, adormecimiento de las piernas, dificultad para orinar, retención de líquido en las piernas, mareos y dificultades respiratorias.

Una ventaja de la epidural es que si se necesitan fórceps o ventosa ya no hay que anestesiar más la zona, y en caso de tener que recurrir a la cesárea ya no se utiliza anestesia general lo que permite a la madre estar más presente en el nacimiento de su hijo.

En los años que llevo trabajando con reflexoterapia podal me han llegado algunas mujeres que han presentado algunos de esos efectos indeseados, y gracias al tratamiento han conseguido aliviarlos.

El primer caso que tuve hace unos años fue el de una clienta que vino a los diez días de dar a luz, sus piernas estaban muy hinchadas presentando un linfedema importante debido a que la anestesia había ralentizado la función renal. Trabajé con el drenaje linfático directamente en las piernas y la reflexoterapia podal de las zonas reflejas de las vértebras lumbares y el riñón para estimular su funcionamiento. Ya desde la primera sesión conseguimos que bajara la inflamación y, bastó con dos sesiones más para que todo se normalizara.

Uno de los casos más interesantes que he tenido en este tipo de tratamiento sucedió durante un curso de reflexoterapia podal del sistema nervioso:

Una alumna trabajaba con una compañera que había tenido un parto traumático por la anestesia epidural y la aplicación posterior de fórceps para tratar de sacar al niño. El parto se complicó cuando al entrar en la fase de empujar la matrona le pidió que no lo hiciera, porque el latido del bebé había bajado a cero, y debían ponerle anestesia epidural y practicarle una cesárea urgente. A parte de la angustia que sintió en ese momento por su hijo, su cuerpo se encontró de golpe con que le paraban el parto. Aunque al final todo salió bien, nos dijo que desde entonces sentía el útero muy duro, como si se hubiera quedado bloqueado en la contracción y que la cicatriz tardado mucho tiempo en cerrar correctamente.

Al tratarle las zonas reflejas de cervicales y plexo braquial empezó a notar mucha pesadez en hombros que después le iba bajando hacia los brazos, y muchos calambres que subían desde sus piernas hacia la espalda, desde que dio a luz había tenido toda la espalda contracturada, con muchos dolores de cabeza y de nuca.

Cuando llevaban un rato trabajando con ella dos compañeras (una en cada pie), sin poderlo evitar se colocó como si de nuevo estuviera reviviendo el parto. Todo su cuerpo empezó a moverse, su abdomen se contraía como si quisiera empujar así que coloqué mis manos en el plexo pélvico sobre la zona de útero.

Comenzamos a tratar todas las zonas reflejas relacionadas con la anestesia epidural: la zona refleja de lumbares donde habrían introducido la aguja y, las de matriz. Tuvo una liberación tan fuerte que era como volver a revivir la parte del parto que se quedó detenida al anestesiarla.

Cuando terminamos nos dijo que era impresionante lo que le había pasado, que su cuerpo lo había hecho todo, porque ella no era consciente casi de cómo se había movido así.

Cuando regresó a la siguiente clase se encontraba mucho mejor y ya no sentía esa contracción y pesadez en el útero.

Uno de los últimos tratamientos de este tipo que he hecho ha sido a otra clienta que llevaba de baja desde el parto, hacía un año, por dolores lumbares y ciática. Me la encontré pocos días después de dar a luz y observé que tenía todavía los pies muy hinchados, además le dolía la espalda, lo que era signo de que la anestesia epidural le había dejado algunos problemas de riñón. Cuando varios meses más tarde nos volvimos a ver y me contó que no mejoraba, y que los médicos le decían que eso no era de la anestesia, le propuse que se hiciera reflexoterapia podal. Ya durante el tratamiento notó mucho alivio. Al día siguiente me mandó un mensaje diciéndome que estaba mejor de la ciática y además había empezado a eliminar líquidos.

La reflexoterapia podal también es de gran ayuda para paliar los efectos adversos de la anestesia epidural, evitando que se prolonguen y pueden dejar secuelas permanentes.

 

Firmado: Carmen Benito.