RELACIÓN ENTRE LOS PRINCIPIOS UNIVERSALES Y EL MASAJE METAMÓRFICO

  •  
  •  
  •  
  •  

         Egipto fue durante siglos, la cuna del conocimiento y la sabiduría, muchas culturas se aprovecharon de estos conocimientos que solo eran transmitidos a aquellos que estaban preparados para entenderlos.

Allí vivieron grandes Maestros como el Gran Hermes Trimegisto (que significa tres veces grande), padre de la sabiduría, fundador de la astrología y descubridor de la alquimia.

Después de su muerte fue deificado por los egipcios con el nombre de Tot. Posteriormente los griegos hicieron de él otro de sus dioses llamándolo “Hermes, el dios de la sabiduría”.

Gran parte de la filosofía Hermética se perdió con el paso de los siglos, pero se conservan una serie de máximas o principios que se consideran originales y que se denominan “Los Siete Principios Herméticos.  

Gastón Saint-Pierre en su libro “Los principios Universales y la técnica Metamórfica” aborda su visión de cómo rigen estos principios en el universo y en nosotros mismos, dando las claves, a través de la técnica Metamórfica, para que seamos capaces de llegar a la transformación de nuestras vidas poniéndolos a trabajar a nuestro favor.

         Los siete principios que rigen las leyes del universo son:

 

I.                   El principio del Mentalismo.

II.                El principio de Correspondencia.

III.             El principio de Vibración.

IV.            El principio de Polaridad.

V.               El principio de Ritmo.

VI.            El principio de Causa y Efecto.

VII.         El principio de Generación.

 

         La técnica metamórfica es capaz de modificar nuestros patrones de comportamiento, implantados en muchos casos desde antes de ser concebidos hasta el nacimiento. Pero las vivencias que tengamos desde la infancia hasta el momento presente harán que afloren en un sentido u otro, permitiéndonos evolucionar como personas, o no.

         El principio del Género:

         Este principio dice que la generación se manifiesta en todo, todo tiene su principio masculino y femenino. Esto también se observa en cada uno de nosotros. Es el principio creador y obra siempre en el sentido de “generar”, “regenerar” y “crear”. Es importante que en nuestra vida este principio se encuentre en equilibrio para que nuestras emociones e intelecto también lo estén.

          La parte masculina está más relacionada con la energía que estimula  nuestra creatividad, y la femenina es la que se encarga de hacer realidad los proyectos.

         El principio de Causa-efecto:

         Este principio dice que toda causa produce un efecto y este a su vez  se transformará en causa que produzca otro efecto.

         Pero considerar este principio de forma lineal, nos podría inducir a pensar que no existe el libre albedrío. Gracias a nuestra consciencia podemos romper la cadena de causa-efecto permitiéndonos crear nuestra propia realidad.       

         El principio de Correspondencia:

         “Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”. Este principio nos viene a decir que el Todo está en cada parte y cada parte está en el Todo. Por tanto es por el que se rigen las terapias reflejas.

         Este principio está ligado al movimiento de transformación de un estado a otro. Por él surge la idea de que en el cosmos todo está interconectado.

         El principio de Ritmo:

         Según este principio todo fluye y refluye, todo tiene su avance y retroceso, asciende y desciende. Esto lo vemos fácilmente en nuestras vidas, hay momentos en que todo va muy bien, y otros, en los que parece que todo va al revés.

         Para los hermetistas este es uno de los principios más importante, y crearon ciertas fórmulas para escapar de sus efectos como es la ley mental de neutralización. No se puede anular el principio, pero si eludir sus efectos hasta cierto grado.

         Si nos encontramos en la cresta de la ola y esta es muy grande, la bajada será también muy grande, pero si esa ola es suave, también lo será su descenso, permitiéndonos permanecer en un cierto estado de equilibrio.

         Este principio regula el nacimiento y la muerte, todo lo que empieza acaba.

         El principio de Polaridad:

         Todo es doble, todo tiene su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo.

         Todo tiene un polo positivo y otro negativo. Los opuestos no son cosas distintas sino lo mismo con diferentes caras.

         El “Bien” y el “Mal” son polos de una misma cosa, aplicando inteligentemente el principio de polaridad, el mal se puede transmutar en bien. Comprender este principio nos capacita para poder transmutar nuestra propia polaridad y la de los demás.

 

         El principio de Vibración:

         “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. (El Kybalion).

         Desde la forma más sutil hasta la de materia más densa, tiene una vibración, que será más alta cuanto más elevado esté hacia la energía más pura.

         Cada pensamiento, emoción o estado mental tiene una intensidad de vibración capaz de transmitirse de una persona a otra por inducción.

         Ante la enfermedad, la vibración del cuerpo varía, encontrar de nuevo su vibración correcta le llevará al equilibrio.

         El principio del Mentalismo:

         Este principio afirma que el Universo es mental y está formado por la gran Mente que es el TODO, que está fuera del tiempo y del espacio.   

 

         Estos serían los siete principios que actúan en nosotros, pero Gastón Saint-Pierre nos habla de dos principios nuevos: el de “Iluminación” y el de “Comunión”.

         El de “Iluminación” nos conecta con el campo de energía búdico que nos permite percibir la Luz interior en nosotros mismos conectándonos con nuestra verdadera esencia, y con el universo.

         El de “Comunión” está por encima del anterior. En este principio se experimenta que todo lo que le concierne al otro también me concierne. Está relacionado con las enseñanzas de Cristo. Nos ayuda a tener claridad sobre lo que llamamos amor objetivo, es el amor puro que no se dirige a ningún objeto.

         Todos estos principios tienen su relación como la técnica metamórfica con los nueve meses de gestación de la persona, y al igual que en ésta, se tratan y localizan en diferentes zonas del pie, mano y cabeza.

         Cuando trabajamos aplicando los principios, sólo es necesario al hacer la técnica conectar mentalmente con ellos y tomando como referencia el punto de “Concepción” nos mantenemos tocándolo suavemente durante toda la sesión.

         A lo largo de mi experiencia, no dejan de sorprenderme los cambios que estas técnicas tan sencillas son capaces de provocar en nuestras vidas, desde tomar decisiones hasta perder los miedos que nos impiden avanzar. Y lo más maravilloso es que no sólo actúan sobre la persona a quien le hacemos el masaje, también se produce la transformación en el terapeuta.

         Desde aquí os animo a probarlas, pues aunque no tengamos grandes problemas que resolver, siempre nos ayudan a relajarnos y a conectar con nuestro “Ser” interior.