LA REFLEXOTERAPIA PODAL EN PERSONAS CON ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA (ELA)

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            En los años que llevo trabajando con reflexoterapia podal he visto los resultados que se pueden llegar a conseguir en tratamientos del sistema nervioso central como: en una lesión medular, en la esclerosis múltiple, en las protrusiones y hernias discales o en la hemiplejia; utilizando un protocolo de trabajo muy estudiado.

            Actualmente colaboro con la asociación ADELA, de enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica, tratando a los pacientes con reflexoterapia podal.

            Nunca había trabajado con este tipo de enfermedad, lo que me da la oportunidad de ver hasta dónde podemos ayudar con esta técnica en casos tan graves, aprendiendo también con cada persona de su gran espíritu de lucha para seguir adelante con la mejor calidad de vida posible.

            La ELA es una enfermedad del sistema nervioso central, se caracteriza por la degeneración progresiva de las neuronas motoras de la corteza cerebral (neuronas motoras superiores), tronco encefálico y médula espinal (neuronas motoras inferiores).

            Su síntoma principal es una debilidad muscular que puede ir avanzando hasta la parálisis, extendiéndose por distintas zonas del cuerpo, atacando a la persona a nivel motor, de comunicación oral, en la deglución (se hace muy difícil tragar) y en la respiración; pero se mantienen intactos el intelecto y el movimiento de los ojos. La persona se vuelve más dependiente cada día.

            La imagen que a todos nos ha quedado de la ELA es la de Stephen Hawking fallecido en marzo de 2018, a los 76 años. La enfermedad se la diagnosticaron en su juventud, poco antes de casarse, y a pesar de ella fue capaz de revolucionar a la sociedad científica postulando sus teorías sobre la formación del universo, los agujeros negros y la radiación que emiten conocida como radiación Hawking. Él decía: “Aunque no me puedo mover y tengo que hablar a través de una computadora, en mi mente soy libre”. Recibió más de 12 títulos honoríficos, viajó por todos los continentes e hizo visible una enfermedad que aunque se la considera rara, por desgracia cada vez se están dando más casos.  

            Su nombre, esclerosis lateral, indica que hay pérdida de fibras nervosas, acompañada de un endurecimiento o cicatrización de la glía en la médula espinal, en los axones responsables del control de los movimientos voluntarios. Amiotrófica quiere indicar una atrofia de los músculos producida por la falta de movimiento, ya que dejan de recibir señales nerviosas.

            La ELA puede ser:

           Esporádica: su aparición es totalmente al azar, y no es posible identificar ningún factor de riesgo que la haya producido, ya sea ambiental, profesional, geográfico, alimentario o cultural. Es la más frecuente, se da en el noventa por ciento de los casos.

            Familiar: es una variante hereditaria con un perfil autosómico dominante, y que se da entre el 5% y el 10% de los pacientes.

            En la actualidad hay varias líneas de investigación para encontrar un tratamiento de la enfermedad, desde la terapia genética a los tratamientos con células madre, con respecto a esto último se está investigando desde 2001 en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández de Elche, utilizando células madre de la médula ósea del propio paciente que padece la enfermedad. El otro proyecto es la regeneración de neuronas motoras a partir de células madre embrionarias.

            Una de las terapias más importante en este tipo de problema es la fisioterapia respiratoria, ya que debido a la muerte de las neuronas del sistema motor, las costillas también van perdiendo la movilidad, lo que impide a la persona respirar correctamente y expulsar las flemas, por lo que cualquier infección de las vías respiratorias puede acabar degenerando en una neumonía.

            En el tiempo que llevo colaborando con la asociación ya he tenido la oportunidad de trabajar con varios pacientes a los que les he hecho un mínimo de sesiones que me ha permitido empezar a ver algunos resultados.

            Uno de los primeros pacientes que trato de 59 años, está diagnosticado de esclerosis lateral primaria, en su caso es mucho mejor el diagnóstico porque no está tan invalidado como en las otras personas. Sus problemas empezaron hace ocho años con calambres en las piernas, ahora también los tiene en los brazos y mucha rigidez en las manos. Lleva diagnosticado un año. Ya hemos hecho cuatro sesiones y me comenta que se encuentra mejor de la fatiga que tenía, los calambres de las piernas prácticamente han desaparecido y los de los brazos han disminuido. Para él un poco de mejoría es mucho. Al igual que los demás pacientes toma un medicamento llamado Riluzol, hoy por hoy es lo único que se emplea a nivel general, y aunque no cura la enfermedad, en algunos casos la ralentiza.

            Otra de las pacientes que he tratado está peor, ya utiliza silla de ruedas automática y apenas tiene fuerza en los brazos y en el tronco, habla despacio porque se fatiga. Fue diagnosticada hace año y medio, sus síntomas empezaron en el brazo derecho, para coger el cubierto necesitaba levantar el hombro, después aparecieron calambres en los tobillos. También toma Riluzol. Me comenta que cuando viene a la sesión al llegar a casa su cuerpo le pide descanso. Desde el primer día nota que el intestino va mejor, y respira ligeramente mejor. Puede controlar mejor su espalda a la hora de incorporarse de una camilla o de la cama. En la última sesión me comenta que los tics que tenía en la cara le han desaparecido.

            Otra de las pacientes tiene 72 años, lleva cinco años diagnosticada y también toma el Riluzol. Su primer síntoma fue la pérdida de fuerza a nivel general, pero lo peor es que no tiene fuerza en los brazos. Una de las cosas que más echa de menos es no poder abrazar a su último nieto que tiene cuatro años. Cuando le trabajo desde las zonas reflejas del pie los puntos de los nervios de plexo braquial le pido que intente subir los brazos hasta donde pueda. Ha mejorado de los pies y las piernas, y también del estreñimiento, me dice que se encuentra mejor en general, y sobre todo más animada.           

            Mi trabajo está muy enfocado a estimular las zonas reflejas de la corteza motora del cerebro y el resto de estructuras cerebrales. Las zonas reflejas del plexo braquial que inerva los brazos, antebrazos y manos. Los nervios encargados de la deglución ya que alguno se atraganta al comer, de hecho van a sesiones con una logopeda de la asociación al igual que con una fisioterapeuta que les mueve los brazos y piernas y también trabaja con ellos la respiración.

            También trabajo mucho las zonas reflejas de diafragma y nervio frénico que es el que lo inerva. Por supuesto toda la columna vertebral en el arco del pie y los nervios ciático y lumbociático. Acompañado de zonas reflejas de la cadera y pelvis. Después sistema respiratorio, digestivo, renal, endocrino y drenaje linfático.

            Según la persona que sea y el problema que tenga voy incidiendo más en unas zonas u otras.

            Acabamos de empezar, pero sé que al igual que en otros tratamientos que he hecho a lo largo de estos años, aprenderé mucho con ellos, sobre todo de cómo afrontar la vida incluso desde una enfermedad como ésta.

 

Firmado: Carmen Benito.

Licenciada en Biología. Diplomada en Reflexoterapia Podal.

wwwcarmenbenitobioestetica.com