La Reflexoterapia Podal en los Problemas Digestivos

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reflex podal
Hoy en día nuestro sistema digestivo se ve muy agredido por factores como el medio ambiente, ya que los alimentos están cada vez más modificados, tratados con pesticidas y procesados, o el estrés de vida que nos lleva a comer deprisa, sin tiempo para cocinar y cuidar nuestra dieta influyendo negativamente en todo el proceso digestivo.

No somos conscientes muchas veces de la gran importancia que tiene en nuestra salud comer adecuadamente, cuando ya Hipócrates decía: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

Todas las estructuras de nuestro cuerpo las construimos a partir de los nutrientes que ingerimos, lo que nos da una idea de la importancia de su calidad.

Hacia 1.976 cuando hacía la carrera de biología empezábamos a estudiar en genética la celiaquía, aún eran pocos los casos conocidos y prácticamente todos genéticos. Hoy sabemos mucho más, y de hecho el número de personas intolerantes al gluten de las harinas refinadas y procesadas que ingerimos es cada vez mayor estando detrás de muchos problemas del sistema digestivo: dispepsias, retención de grasa y líquidos, digestión lenta, etc.

Hace un tiempo publiqué un artículo sobre la reflexoterapia podal en el tratamiento del sistema nervioso autónomo (simpático y parasimpático) y hacía referencia al sistema entérico que es el encargado de controlar el proceso digestivo. A este sistema se le conoce como nuestro segundo cerebro, y cuando se nos dispara el estrés nuestros intestinos son los primeros que acusan malestar. Puede aparecer ardor de estómago, colon irritable, hinchazón, pesadez en la digestión, etc.

Una mala digestión nos vuelve irascibles, nos puede provocar dolor de cabeza, incluso las jaquecas suelen estar relacionadas con el hígado y la vesícula Biliar. Los gases se producen por fermentaciones de los alimentos motivados por la flora intestinal, en casos extremos y dependiendo de donde se localicen pueden ser muy incómodos semejando el dolor de una apendicitis o incluso cuando se sitúan en el pecho del lado izquierdo parecer una “angina de pecho”.

Cuando acudimos a la consulta del médico nunca pregunta cómo son nuestras digestiones (excepto que vayamos con esos síntomas) ni que comemos o si padecemos de estreñimiento. De esto último muchas veces no somos ni siquiera conscientes, pues nuestro ritmo frenético nos impide recordar si hemos pasado al servicio.

Hasta hace poco no se hablaba a penas del sistema nervioso entérico, pero en los últimos años y en parte gracias a algunos investigadores de biología y anatomía se habla de una nueva ciencia: “la neurogastroenterología” encargada de estudiar los síntomas que provocan los trastornos psicosomáticos y que se manifiestan en el sistema gastrointestinal.

Se ha descubierto que nuestro sistema digestivo tiene actividad cerebral propia (debido a las neuronas que lo forman y los neurotransmisores que producen) e inteligencia. Sólo el intestino delgado viene a estar estimulado aproximadamente por cien millones de neuronas (más incluso que en la médula espinal). Este cerebro digestivo es la mayor fábrica y almacén de por ejemplo: acetilcolina, dopamina o serotonina. Estas sustancias se encargan de regular nuestro ánimo y emociones.

Según cuenta la Dra. Irina Matveikova en su libro: “Inteligencia Digestiva” el profesor Gershon de la Universidad de Columbia reveló que el 90% de la serotonina (hormona de la felicidad y bienestar) se produce y almacena en el intestino. Regula los movimientos peristálticos y la transmisión sensorial. Sólo el 10% de la serotonina restante del cuerpo se sintetiza en el sistema nervioso central.

En el intestino grueso encontramos la microflora intestinal, responsable de la absorción de determinados nutrientes y de la formación de otros que son esenciales para nuestra salud. Son miles las especies de microorganismos que lo pueblan y aún se desconocen muchas de sus funciones. Lo que si se está investigando en la actualidad es su capacidad de comunicación entre individuos de la misma cepa creando redes de información del medio en el que se desenvuelven y cómo actuar. En lo último que se investiga dentro de nuestra microflora es en cómo modula nuestro sistema inmunológico y su especificidad para cada persona llegando a ser como una huella digital (no hay nadie que la tenga igual, tenemos especies muy personales).

Aunque lo que he expuesto hasta ahora es sólo una mínima parte de las funciones digestivas nos da una idea de lo que puede ocurrir sólo por el mero hecho de estar estresados, y cómo este mundo tan complejo va a verse alterado en casos extremos muy seriamente si no somos capaces de parar.

Llevo varios años tratando a personas con problemas digestivos, e independientemente de que hagan a la par depuraciones de hígado, hidroterapias de colon u otros tratamientos que pueden ayudar a una mejor reorganización del sistema, la reflexoterapia podal ha sido muy útil a la hora de mejorar sus desequilibrios.

Según el tipo de problema utilizo una forma de abordaje u otra.

Cuando la persona que viene a tratamiento tiene desequilibrios provocados por un nerviosismo exacerbado en situaciones laborales en las que tiene que demostrar su valía o los estudiantes en época de exámenes, recurro al tratamiento antiestrés, diseñado por mí hace ya varios años para tratar a personas que aunque mejoraban con la reflexoterapia podal convencional, esa mejoría no se mantenía en el tiempo y volvían a los mismos síntomas.

Este fue el caso de una joven que trabajaba en publicidad. Cuando comenzaban las campañas era tal el estrés al que se veía sometida que se pasaba días vomitando y no le paraba nada en el estómago. Al empezar con el tratamiento reflejo antiestrés fue cuando se encontró mucho mejor, de hecho dejó de vomitar y a las ocho sesiones estaba perfectamente. Esta forma de hacer la reflexoterapia podal se caracteriza por trabajar todos los sistemas en los dos pies al mismo tiempo a través de movimientos de mecimiento y sin presionar a penas los puntos reflejos. Esto regula mucho más ya que por un lado introducimos el impulso reflejo en la médula por ambos pies a la par provocando una respuesta completa y, por otro, el impulso suave induce a una relajación profunda. De hecho durante el tratamiento se quedaba incluso dormida.

Otros casos interesantes que he tenido son los tratamientos de colon irritable, ahí son muchos los factores a tener en cuenta, normalmente considero fundamental descartar problemas de intolerancias y he observado que trabajar la zona refleja de los ganglios pélvicos del sistema nervioso parasimpático consigue reducir la frecuencia con la que la persona tiene que ir al servicio. También consigue aliviar el dolor que se produce en el bajo vientre por tantos espasmos.

En el caso del estreñimiento también es importante revisar la dieta y como no, el carácter de la persona, pero hay puntos que estimulan sobre todo el movimiento intestinal y que son las zonas reflejas de las asas del colon. El trabajo más interesante que hice fue con una paciente de esclerosis múltiple que entre los muchos problemas que tenía estaba un estreñimiento pertinaz. Cuando venía a tratamiento conseguíamos que al día siguiente se moviera el intestino y pudiera evacuar correctamente.

También mejoramos la evacuación en el tratamiento de los divertículos: bolsas que se forman en el intestino grueso donde se retienen heces provocando inflamación e infección, con ciclos de diarrea o estreñimiento.

La reflexoterapia podal ayuda a equilibrar a todo el organismo y en mi larga experiencia he visto que aplicarla en el sistema nervioso entérico funciona muy bien como reguladora de todo el sistema digestivo.