El Camino del Peregrino

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Aunque siempre que hablamos de peregrinos nos recuerda “El Camino de Santiago”, la vida es el peregrinar que todos emprendemos desde el nacimiento hasta el final de nuestros días. Podemos tomar la decisión de cuál será la ruta a seguir o la mochila que transportaremos, pero sobre todo podemos elegir el calzado y la huella que dejarán nuestros pies.
Hace poco una alumna que llegó desde Santiago para dar una clase de reflexoterapia podal con el grupo que ahora termina el curso, porque quería ver mi forma de trabajar; me trajo agradecida una Concha de Santiago muy bonita y me explicó su significado.
Me contó que simboliza el peregrinar de la vida. De su base salen los diferentes surcos como los diferentes caminos que podemos elegir libremente para recorrerla, distintos en su andadura y destino. Cuando invertimos la concha y la miramos desde el final de los surcos hacia la raíz representan parte del sol, cuyos rayos confluyen hacia la raíz, iluminando un origen: el nuestro.
Después de este encuentro quise saber más sobre la concha y su significado, porque todo está relacionado, así que me puse a buscar en internet y encontré algo que quiero compartir.
La concha de Santiago se entregaba junto con el pergamino a los peregrinos que llegaban a Santiago como confirmación de su llegada al final del peregrinaje. Se les colocaba en la capa o el sombrero y cuando regresaban a su lugar de origen no cabía duda del mérito al recorrer el camino.
Se dice que las conchas con sus surcos significan: las buenas obras en las que sus portadores deben perseverar, al igual que el peregrino que lleva la concha, cualquier persona que está en el camino de la vida debe perseverar en cumplirlas.
Otra versión de su significado la identifica como el símbolo de Venus, que significa el renacer de la persona, su resurrección; es decir: la “muerte” o superación del “ego” para pasar a ser auténticamente uno mismo, con toda la sencillez y humildad como la gran lección del peregrino de la vida.
Y buscando más detalladamente descubrí la leyenda que trata de explicar el porqué de la vieira como símbolo jacobeo:
Dicen que cerca del lugar donde se varó la barca que transportaba los restos del Apóstol Santiago desde Palestina a España, se celebraba una boda. La comitiva acompañaba a los novios tras la celebración hasta la casa de la novia donde se daría el banquete. Iban caminando por la playa y aquel día había mucho oleaje. De pronto la comitiva distinguió en el horizonte una barca a la deriva que se acercaba a la playa con riesgo de naufragar.
El novio recién casado sin desmontar de su cabalgadura acudió a socorrer a los navegantes, pero una gran ola le arrastró a las profundidades, en su desesperación invocó a los cielos pidiendo ayuda.
Sintió una fuerza extraña que le arrastraba a la orilla y cuando pisaron de nuevo la playa y estuvieron a salvo la barca que transportaba los restos del Apóstol alcanzó la orilla. Al salir del agua vieron que tanto jinete como cabalgadura estaban cubiertos de vieiras.
Todos consideraron que la salvación de ambos había sido un milagro debido a los restos del Apóstol Santiago. Así quedó unida la imagen de Santiago a la vieira.
He conocido a muchas personas que alguna vez en su vida han hecho esa peregrinación y a otras que como yo no la hemos hecho nunca pero que forma parte de nuestro peregrinaje aunque sea simbólicamente. Tres veces estuve en Santiago y siempre fui en coche. La primera fue la más impactante porque coincidió con el final del milenio y también por la fecha que elegimos para llegar a Santiago: el 11 de agosto de 1.999, Aquel día hubo un eclipse total de sol (también el último del milenio). Nunca olvidaré la sensación tan fuerte de cambio que se operaba en todo lo que nos rodeaba, en la Plaza del Obradoiro: La temperatura descendió en un momento varios grados y casi se hizo de noche, había una enorme cola para entrar a la catedral a la “Misa del Peregrino” formada por las personas que querían besar la piedra de la entrada y poner su mano en ella. No obstante me salté ese protocolo y entré. Vi por primera vez volar el botafumeiro y sentirme allí fue hermoso, aunque el camino no lo hubiera recorrido a pie supe que llegaba al final de una etapa de la vida y comenzaba otra.
Hace unos años me entrevistaron para grabar un vídeo sobre “El Camino de Santiago”, principalmente me preguntaron el porqué de las ampollas y problemas que aparecen en los pies. Las ampollas en muchos casos nos hablan de los conflictos emocionales que no hemos resuelto, cuando hacemos el camino aparecen para liberarse, y al igual que en muchas ocasiones las personas sueltan parte de su equipaje porque no pueden con él, también se liberan del equipaje emocional.
Cuando trabajo con la Técnica Metamórfica emprendo un camino junto con la persona que inicia el tratamiento, poco a poco va soltando cargas que llevaba incluso sin saberlo. Es curioso que en algunos casos las personas han llegado a cambiar la piel de los pies, se les han despellejado al igual que han ido soltando las corazas que los aprisionaban. Pero sobre todo, al igual que en el camino, la persona se encuentra a sí misma y se conoce mejor, ese es el primer paso de la metamorfosis, el segundo y en el que ahora que comienza un nuevo año debemos estar todos es en ser luz para ayudar a transformar los valores de nuestra sociedad. Desde nuestro interior podemos evocar hacia fuera esa sabiduría y el amor que nos permita compartir nuestro conocimiento con los demás.
Gandi dijo:
“Sé el cambio que deseas ver en el mundo”.
Seamos peregrinos de la vida y que los surcos de nuestra vieira sean:
El amor, la paz, el perdón, la unión, la esperanza, la verdad, la fe, la alegría y la luz.
¡Feliz Año Nuevo a todos!
Firmado: Carmen Benito. Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.