UN MASAJE HACIA LA CONCIENCIA CELULAR

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            Hace varios años, a partir de la experiencia de algunos voluntarios que practicábamos masaje metamórfico en la Fundación ANDE para personas con discapacidad intelectual, surgió el “Masaje Celular”.

            En el año 1998 llegué a la fundación con la intención de practicar  metamórfico. Esta terapia, a través de suaves caricias en las zonas reflejas de columna vertebral en el pie, ayuda a desbloquear el período prenatal de la persona que influye decisivamente en su forma de ser.  

            Allí conocí a Miguel Ángel Alfonso Velasco, que ya llevaba un tiempo como voluntario y comenzamos a trabajar juntos aportando cada uno nuestros conocimientos y experiencia.

            Algunos de los chicos con los que trabajábamos estaban en sillas de ruedas, y para poder dar mejor el masaje les llevábamos a la sala de psicomotricidad y les tumbábamos sobre colchonetas. No todos querían que trabajáramos sus pies, y llevaban constantemente nuestras manos a su espalda y cabeza; eso nos hizo pensar que realmente donde necesitaban ser tratados ya no era en una zona refleja, como en el caso del pie, sino directamente en la columna vertebral, en los centros de energía que conectan mucho más directamente con cada fase de la gestación.

            Poco a poco fuimos uniendo los conocimientos de Miguel Angel y los míos sobre comunicación y conciencia celular, dando forma y desarrollando el  “MASAJE CELULAR”.

            Hoy ya se ha podido demostrar científicamente la existencia de un nivel de conciencia, que permite a la célula saber quién es y cual es su función, pero cuando pierde esa capacidad crece indiscriminadamente originando desde disfunciones orgánicas hasta, en casos extremos, tumores.

            Esta diferenciación aparece superados los primeros días de la división celular. Aproximadamente en la mitad de la tercera semana de gestación se forman las principales estructuras que dan origen a los distintos sistemas orgánicos, siendo los primeros la formación de la invaginación celular que dará lugar a un grupo de células diferenciadas, la notocorda, origen de la propia columna vertebral, a las formadoras de la cabeza y todo el sistema nervioso central y también las que darán origen al corazón y sistema venoso y arterial.

            La columna vertebral permanece en contacto directo con la placenta durante los nueve meses de gestación, recibiendo el feto a través de ella información física y energética. A través de la sangre que lleva desde la placenta el alimento al feto le llegarán los neurotransmisores que la madre produzca según las situaciones emocionales que viva, lo que le marcará a la hora de aprender el patrón materno ante esa concentración de neurotransmisor en sangre. El vínculo que se crea entre madre e hijo en esos nueve meses va a fijar no sólo estructuras físicas, sino mentales y emocionales.

             Los acontecimientos que nos suceden en la vida nos afectan de forma muy diferente según el momento: infancia, adolescencia o madurez. El adulto, e incluso el niño tienen tiempo de desarrollar mecanismos de defensa y respuesta, que pueden suavizar o desviar el impacto de la experiencia. El niño intrauterino no puede hacerlo, afectándole de forma directa. Por esta razón, las emociones de la madre se graban tan profundamente en su subconsciente que sigue influyendo posteriormente en su vida. Las principales características de la personalidad  rara vez cambian.

            Al igual que en el masaje metamórfico, en el “Celular” vamos conectando con las diferentes etapas del desarrollo embrionario, que, a su vez, se relacionan con los siete centros de energía: chakras.

 

 En la cabeza se localizan el chakra corona y el frontal (de hipófisis), ambos centros se relacionan con el período de preconcepción, donde está todo el potencial del “ser” antes incluso de su concepción (los dos gametos aún no se han unido).

 En la articulación de la cabeza con la primera vértebra cervical se sitúa el punto de concepción, relacionado con el lado masculino de la persona, con el principio del padre y con su autoestima y autoridad.

 En el resto de cervicales tenemos el chakra laríngeo, que se relaciona con la primera parte de postconcepción , (ocho primeras semanas de gestación). Entre la última vértebra cervical y la primera dorsal se sitúa el punto del compromiso con la vida, llamado así porque si por alguna razón el embrión no puede seguir adelante, normalmente es en este momento cuando más probabilidades hay de que se produzca un aborto espontáneo.

En las primeras dorsales se localiza el chakra del corazón, aquí situamos el resto de postconcepción, que llega hasta las últimas dorsales y primeras lumbares donde está el centro de plexo solar, aquí se sitúa el período de animación (20 a 24 semanas de gestación) momento en que el feto comienza a comunicarse más con el exterior, se notan ya las patadas y es capaz de percibir el sonido y la luz dentro del vientre materno.

 En las últimas lumbares y sacro se sitúa el centro pélvico (segundo chakra), este conecta con el prenacimiento comprende desde la 24 a la 38 semana de gestación, está íntimamente relacionado con el sistema reproductor y con el lado femenino de la persona, con su capacidad de cuidar , alimentar, de crear y posteriormente dar a luz su creación.

 Por último en el perineo y relacionado con el cóccix se sitúa el chakra base, aquí situamos la zona de nacimiento.

En el masaje celular vamos recorriendo todos estos puntos con las manos, situándolas suavemente en cada uno de ellos, sintiendo al igual que en el masaje metamórfico que zona está más bloqueada, ayudándola a liberarse.

            La actitud con la que llegamos a este masaje es fundamental, al igual que en metamórfico, no intentamos dirigir el trabajo hacia lo que nosotros creemos que la persona necesita, sino que permitimos que sea él mismo quien tome la dirección apropiada. Esto sólo se puede entender si lo que nos guía es el respeto y el amor por el otro, eso hará que nuestro campo de vibración atómico, molecular y celular cambie transmitiéndose al de los demás. La física cuántica nos muestra que esto sucede realmente, la vibración se transmite de unos átomos a otros.  De      hecho se conocen los colores que estimulan los chakras al igual que las notas musicales. Todos sabemos que el amor es capaz de transformar todo lo que le rodea, no tenemos más que transmitirlo a través de nuestras manos.

            La experiencia de conocer a estas maravillosas personas de la fundación con una supuesta “discapacidad” (creo que muchas veces los discapacitados somos nosotros), me mostró una nueva forma de entender las relaciones humanas, con total apertura, con abrazos y sobre todo con un amor incondicional.