EL MASAJE CELULAR

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            En el año 1.998 tuve la oportunidad de entrar a colaborar como voluntaria en la fundación ANDE para personas  con discapacidad psíquica. Allí comenzó una labor que duraría aproximadamente seis años, en los que aprendí mucho de estas personas tan especiales. En principio, nos dedicábamos a hacerles masaje metamórfico, pero algunos de ellos nos mostraron un nuevo aspecto del mismo llevando nuestras manos donde  querían ser tratados.

            La técnica metamórfica trabaja sobre el período prenatal, a través de las zonas reflejas de la  columna vertebral en el pie, permitiendo desbloquear con suaves caricias en estos puntos un período temporal que influirá decisivamente en nuestra evolución como personas. Según sean las vivencias principalmente de la madre durante las diferentes etapas del desarrollo embrionario: preconcepción, concepción, postconcepción, prenacimiento y nacimiento, así se formarán los cimientos del nuevo ser en los planos físico, mental y emocional.

            Los que no querían que tocáramos sus pies, llevaron nuestras manos a su espalda y cabeza, eso nos hizo pensar que donde necesitaban ser tratados no era en una zona refleja, sino directamente en la columna vertebral. Observando sus reacciones a este tratamiento fue como poco a poco surgió el “Masaje Celular”; al principio como una prolongación del metamórfico, para tomar después identidad propia, ligado y al tiempo independiente del mismo.

            La columna vertebral permanece prácticamente pegada a la placenta durante los nueve meses de gestación y a través de ella el feto recibe información de la madre, no sólo física sino también energética. En ella además se localizan los centros psiquico-energéticos denominados chakras que enlazan las diferentes envolturas del ser humano, generando, acumulando, transformando y distribuyendo la energía. Los principales chakras están asociados con los plexos nerviosos y las glándulas endocrinas más importantes.

            Superados los primeros días de la división celular, se produce en el embrión una invaginación que dará lugar a un grupo diferenciado de células, origen de la notocorda (raíz de la columna vertebral), de la cabeza y de la formación de las tres capas germinativas: ectodermo, mesodermo y endodermo que dan origen a los distintos tejidos del cuerpo. A partir  de aquí, cada una de las células tomará conciencia  de su futura función en la formación de órganos.

            La importancia de trabajar por tanto directamente sobre cabeza y columna vertebral se ve claramente, ya que el sistema nervioso central será el primero en formarse, y sus células las primeras en tomar conciencia.

 Si unimos al conocimiento biológico el energético vemos como los centros de energía se sitúan en la cabeza y columna vertebral: conectado a la zona coccígea y situado en el perineo se localiza el primer chakra (chakra raíz), a continuación se localizan el pélvico, el de plexo solar, el de corazón y el laríngeo todos ellos en columna vertebral; y en la cabeza el frontal y el chakra corona.

Al igual que en la técnica metamórfica, la cabeza conectará con preconcepción y por tanto con las glándulas pineal y pituitaria o hipófisis; y, en el plano energético con el chakra corona (denominado Sahasrara o Bindu Visarga) y con el mental (Ajna).

La primera vértebra cervical (Atlas) con el momento de la concepción y con nuestro principio masculino (autoridad, autoestima) de ahí la importancia de todas las tensiones que se generan en esa zona y sus relaciones. En la terapia craneo-sacral se la denomina articulación OAA (occipital, atlas, atxis) y está implicada en muchos problemas emocionales entre ellos la depresión, la hiperactividad, la falta de concentración, etc.

 La primera parte de postconcepción (ocho primeras semanas) se localiza en las vértebras cervicales, y conecta con el chakra laríngeo (Vishuddhi) relacionado con la glándula tiroides, a través de él se materializan los pensamientos, es el centro del habla, por eso cuando no somos capaces de expresar nuestros sentimientos o lo que pensamos podemos llegar a formar nódulos en las cuerdas vocales e incluso en la glándula tiroides.

 En la articulación de la última vértebra cervical y la primera dorsal se sitúa el punto del compromiso con la vida, se corresponde con los dos primeros meses de gestación, y se denomina así porque es en el momento de la gestación en el que se producen más abortos espontáneos si el embrión no puede seguir adelante. En la terapia craneo-sacral es donde se localiza el plexo torácico que da entrada al aire hacia los bronquios y pulmones, permite el drenaje de la cabeza y aporte de sangre arterial al cerebro, y además, el paso de la linfa recogida de todo cuerpo por los diferentes conductos hacia el torrente circulatorio a través del denominado “término profundo”.

Ligeramente por debajo, y relacionado también con esta zona está el chakra del corazón (Anahata), que conecta con el corazón y la glándula timo. En metamórfico entramos en la segunda parte de postconceción, de la décima a la dieciocho semanas de gestación. Se caracteriza principalmente por ser el asiento de los sentimientos, la energía emocional debidamente encauzada en este chakra se transforma en amor puro. De él también parte en la técnica metamórfica el centro de la acción y el trabajo de las manos.   

Entre las últimas vértebras dorsales y las primeras lumbares se localiza el chakra de plexo solar (Manipura), en el aspecto físico está relacionado con el fuego digestivo, el plexo solar y las glándulas suprarrenales. En el emocional con la voluntad y el poder. El exceso de estrés se concentra en esta zona provocando ansiedad. En metamórfico, a partir de aquí, llegamos al período de animación, cuando el feto comienza a tomar conciencia de que hay un mundo exterior y se comunica con él a través del movimiento ( las primeras patadas) aproximadamente en el quinto mes de gestación.

A la altura del sacro se sitúa el segundo chakra (Swadhisthana) el de la sexualidad y la reproducción, también es el centro de la creatividad, en metamórfico esta zona se relaciona con la madre, con nuestro lado femenino y con nuestra capacidad de desarrollar proyectos para después materializarlos, es el período de prenacimiento y comprende desde el séptimo mes de gestación hasta el momento del nacimiento.

Por último llegamos al chakra raíz (Muladhara), relacionado en metamórfico con el momento del nacimiento, según cómo se desarrolle, seremos capaces de enfrentarnos a los cambios en la vida.

En el masaje celular dejamos que nuestras manos vayan moviéndose lentamente sobre ellos, comenzando con una mano en la cabeza (a la altura del chakra corona) y la otra a la altura del cóccix, sintiendo al igual que en el masaje metamórfico donde se sitúan los bloqueos, dirigiendo nuestra atención hacia esa zona ayudándola a descubrir su equilibrio.

Las manos se encontrarán a la altura del chakra del corazón y de ahí se dirigen hacia los hombros (donde nos echamos todas las cargas, las nuestras y las que no nos pertenecen), el terapeuta conecta con la persona para, a través de su actitud, ayudarle a liberarse. Al igual que en el metamórfico, no fuerza nada, sólo transmite a través de sus manos, con amor y guiándole hacia el conocimiento de su ser interior, lo que se transmitirá a cada una de sus células. 

Hace años definimos el “Masaje Celular” como una ventana abierta al conocimiento interior ya que comprende toda la historia del “ser”, desde su origen hasta el momento presente. 

Este trabajo lo desarrollamos Miguel Ángel Alfonso Velasco y yo en el año 1998, unimos nuestra experiencia y conocimientos sobre comunicación y conciencia celular. 

Hoy es más sencillo hablar de todo esto ya que por fin se ha demostrado la existencia de una conciencia celular. Tras pedírmelo algunos de mis alumnos, ha llegado el momento de sacar a la luz este trabajo.

 La física cuántica también está en condiciones de explicar mucho mejor lo que sucede cada vez que nuestras manos se sitúan de forma amorosa sobre otra persona: son capaces de llegar a cambiar la vibración de sus átomos, moléculas y células devolviéndoles el equilibrio y descubriendo así el camino hacia su verdadera esencia.

Cada átomo de nuestro cuerpo pertenece al Universo y se mantiene en comunicación directa con él, son “Uno” con el “Todo” y todos somos uno, estamos conectados a través de las fuerzas electromagnéticas que los unen para formar todas las estructuras, ya sean de nuestro cuerpo o de cada una de las cosas que nos rodea. Las fuerzas del planeta nos mantienen interconectados, y éste a su vez se mantiene unido al cosmos.  Pero la mayor de las fuerzas capaz de transformar todo es la del amor, esa es la que debe guiar nuestras manos en este trabajo.