TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DE REFLEXOTERAPIA PODAL EN NIÑOS

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            Al igual que en los adultos, el tratamiento con reflexoterapia podal es muy efectivo y duradero en niños.

            En los diecinueve años que llevo trabajando con esta terapia han sido muchos los casos que han venido directamente a que yo les tratara, o han sido mis alumnos los que  me han comentado los resultados en sus hijos o en otros niños que han tratado.

            Hay enfermedades muy comunes en las que la reflexoterapia da muy buen resultado, ahorrando con este tratamiento el uso excesivo de antibióticos. Uno de estos casos fue el de un niño de diez años que vino a consulta con un cuadro de amigdalitis de repetición. Por más antibióticos que le daban, le remitían durante un tiempo, pero después volvían a aparecerle. Este es uno de los efectos rebote que se crean por el abuso de estos medicamentos, ya que no sólo matamos las bacterias que nos invaden, sino también nuestra propia flora bacteriana, quedando desprotegidos frente a nuevas invasiones, si a esto le añadimos la inmadurez del sistema inmunológico en los niños el resultado es que la enfermedad vuelva a aparecer en muy poco tiempo. Hoy ya nos vamos concienciando de la importancia de no hacer un mal uso de los antibióticos, ya que si bien pueden salvarnos la vida, un abuso puede crear cepas bacterianas más resistentes.

            Traté al niño durante cuatro sesiones y ya desde la primera empezaron a reducirse las amígdalas y a bajar la fiebre. En al cuarta sesión se encontraba muy bien, y los puntos reflejos del sistema linfático que se localizan principalmente en el dedo gordo del pie y en las membranas interdigitales a penas le molestaban. Tardó dos años en volver a consulta. Cuando su madre me llamó de nuevo para que le tratara las amígdalas me dijo que no las había vuelto a padecer desde entonces. Le di cuatro sesiones más y se le corrigieron rápidamente.

            Los niños tienen una gran capacidad de respuesta al tratamiento reflejo y son muy graciosos a la hora de manifestar que les molesta un punto reflejo (ponen caras de lo más curioso).

            Uno de los casos más gratificante fue el que me contó una de mis alumnas que era enfermera de neonatos en un hospital. Tenía a su cargo un bebé que había nacido prematuro y con muy poquito peso, todos los días tenía que aspirarle las flemas ya que su sistema respiratorio estaba todavía inmaduro. Le expliqué como debía tratarle, con pasos muy suaves en determinadas zonas del dorso de los pies. En la siguiente clase me comentó que se lo había hecho, y que el niño había conseguido por sí mismo expulsar un montón de flemas, y cuando llegó el pediatra a la revisión de ese día le dijo que ya no era necesario aspirarle. Para ella fue muy importante haber ahorrado ese mal rato al bebé, por lo que se sentía muy contenta y le ayudó a confiar más en lo que estaba aprendiendo.  

            En algunos casos de niños menores de tres años donde el tratamiento es sencillo de realizar, he enseñado a la madre para que ella misma pudiera hacerlo sin necesidad de traerle a consulta. Uno de estos casos fue el del hijo de una amiga que había tenido una neumonía, y como secuela, al otoño siguiente, no paraba de toser sobre todo por las noches, aunque le dieran distintos jarabes para la tos. Le traté y al mismo tiempo enseñé a su madre lo que debía hacerle todos los días. Cuando hablé con ella una semana después me comentó que desde el primer día había dejado de toser, y que ella seguía trabajando las zonas reflejas de los bronquios. Meses más tarde el niño no había vuelto a tener ningún problema.

            No todos los casos se resuelven tan deprisa o tengo la posibilidad de enseñar a la madre, esto lo hago sólo en casos sencillos donde son pocos los puntos necesarios para que el tratamiento funcione.

            En enero comencé a tratar a una niña de doce años con constantes dolores de cabeza tipo jaqueca que padecía desde hacía varios años, cuando estaba en época de exámenes se le agudizaban por el estrés. Este tipo de tratamiento requiere conocer mejor el sistema reflejo y los diferentes órganos implicados, por lo que no son sólo unos cuantos puntos que se puedan enseñar rápidamente. Las zonas más dolorosas eran las de cabeza, sistema hormonal (estaba ya cerca de la menarquia), sistema digestivo (principalmente vesícula biliar) y zonas reflejas de distintas vértebras. Desde la primera sesión comenzó a sentirse mejor, y a la quinta los dolores de cabeza habían desaparecido; le llegué a hacer seis tratamientos y no necesitó más.

            Otro caso en el que la reflexoterapia podal ha sido determinante fue el de un niño de diez años que vino a consulta con una tortícolis que le impedía girar la cabeza por completo. Traté de darle un suave masaje y no paraba de quejarse, por lo que opté por las zonas reflejas ya que así era más fácil no hacerle daño. Trabajé principalmente las zonas de vértebras, cintura escapular, escápulas y desbloqueos del pie. Cuando terminé la sesión ya podía mover el cuello con mucho menos dolor. Al día siguiente se encontraba bien, y, cuando regresó a tratamiento cuatro días después, los puntos del pie le molestaban mucho menos. Con dos sesiones tuvo suficiente, ya que tratamos el problema en la fase aguda, nada más aparecer, por lo que el resultado fue mucho más efectivo.

            Los tratamientos que he expuesto son los más comunes, aunque podemos utilizarla en todo tipo de problemas al igual que en los adultos. Cuanto antes se comience los resultados serán más rápidos, pudiendo evitarles en los casos de otitis o amigdalitis de repetición el uso excesivo de antibióticos protegiendo su propia flora intestinal y aumentando sus defensas.

            El sistema nervioso se desarrolla a gran velocidad en los niños entre cero y seis años ya que es cuando se desarrolla el mayor número de conexiones entre las neuronas gracias a los estímulos externos que reciben, de ahí la eficacia del trabajo con el sistema nervioso reflejo y la rapidez en la obtención de resultados.

            Por tanto, también a nuestros hijos se les puede tratar con reflexoterapia podal, es más, ellos lo aceptan como algo natural y lo entienden muy bien, son más receptivos que muchos adultos porque están en la edad de aprender, su curiosidad es enorme y se lo toman como un juego.