TRATAMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO CON REFLEXOTERAPIA PODAL

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        Algunos de los tratamientos más significativos en los años que llevo utilizando esta técnica, han sido lesiones importantes del sistema nervioso.

        El primero de ellos, cuando prácticamente acababa de aprender la técnica, fue una Esclerosis múltiple. El tratamiento no pudo durar más que 17 sesiones , pero la mejoría fue tan importante que me hizo interesarme mucho más en ella y aprender todo lo que pude para desarrollarla al máximo.

        La reflexoterapia podal actúa directamente a través del sistema nervioso que nos permite transmitir el impulso desde la presión que ejercemos sobre las zonas reflejas del pie, hasta la respuesta medular y cerebral que se va a producir y que ayuda a equilibrar la zona tratada.

        En el caso de tratar lesiones precisamente del sistema nervioso, una de las zonas reflejas importantes a tratar, será por tanto la de corteza cerebral motora (superficie de la corteza cerebral que tiene la representatividad de cada zona del cuerpo sobre la que ejerce su control). Después se tratará la zona refleja del “Tono muscular” en zona temporal, los puntos de tensión como: articulación témporo –mandibular, con su nervio asociado (Trigémino); articulación esterno-clavicular con los nervios del plexo braquial; toda la columna vertebral (cervicales, dorsales, lumbares, sacro y coxis); articulación sacro-ilíaca; sínfisis púbica, y nervios ciático y lumbociático.

        Este sería en parte el protocolo a seguir en las lesiones del sistema nervioso para tener las mejores posibilidades de sacar el tratamiento adelante. Son zonas que deben tratarse con presiones fuertes y manteniendo la presión durante varios segundos, pero siempre hasta donde la persona pueda aguantar la presión, no debemos rebasar su umbral de dolor, para que el cuerpo reaccione sin bloquearse.

        Los tratamientos que más he realizado con este protocolo han ido desde hernias discales, algunas de ellas operadas, en las que la persona seguía con mucho dolor, consiguiendo que éste desapareciera. Otras que no podían operarse por el tipo de lesión, consiguiendo también que el dolor cediera. La ciática de una persona operada de una escoliosis importante, y con una placa de titanio colocada sujetando toda la columna desde las dorsales altas hasta las lumbares también cedió hasta el punto que la persona me comentó que había podido esquiar que era una de sus ilusiones.

        Pero de todos los tratamientos, con el que más aprendí y que ha representado un antes y un después en mi profesión de reflexoterapeuta fue el que realicé a un amigo que tras un accidente de tráfico se quedó tetrapléjico al sufrir una fractura-luxación C4-C5.

        El tratamiento lo iniciamos en setiembre de 1.999, y dos años después exponíamos en Expomasaje 2.001 los resultados de ese período de tiempo en el que realizamos aproximadamente una sesión a la semana. Hasta julio del año 2.002 hemos seguido con el mismo ritmo de tratamiento, pero a partir de entonces y como él ha trasladado su residencia a Valencia, el tratamiento ya sólo lo realizamos una vez cada mes y medio. Pero todo lo que ha avanzado hasta ahora lo sigue manteniendo e incluso sigue mejorando.

        Cuando comencé el tratamiento, no sabía hasta donde podíamos llegar porque la lesión era muy grave, sólo podía mover el cuello, algunos movimientos de los hombros y balancear ligeramente los brazos a los laterales de su silla cuando estaba sentado, para equilibrar el torso. Por supuesto, no podía sentir absolutamente nada ni en pies ni manos ni brazos y en gran parte del torso.

        Lo que más me sorprendió mostrándome cómo funcionaba el reflejo de la médula fue que, al entrar en las zonas reflejas de cervicales (localizadas en la primera falange de dedo gordo), comenzó a sentir corrientes eléctricas que subían por toda su pierna hacia la columna lumbar, y el pie reaccionaba con movimientos involuntarios, indicándome que estaba en una zona que se correspondía claramente con la del reflejo de su lesión. 

        A lo largo de las diferentes sesiones fue experimentando otras reacciones, cuando trataba las zonas reflejas de plexo braquial notaba cómo los brazos se iban cargando de electricidad, y al llegar al máximo potencial le daba una descarga que le llegaba hasta la punta de los dedos. Aunque me decía que le resultaba desagradable, insistía en que lo hiciera, ya que esto nos ayudó a despertar distintos nervios del plexo braquial, que a su vez le permitieron llegar a mover algunos músculos del brazo y de la cintura escapular.

 Cuando el bíceps comenzó a ser funcional (novena sesión), comenzó los ejercicios de biomecánica que le fui aconsejando, primero con pesas de muñeca de medio kilo para que el músculo ganara fuerza y poco a poco fuera tirando de otros músculos como el supinador del antebrazo y algunas ramas del tríceps.

        Otra observación importante en las primeras sesiones fue ver cómo se cerró una escara que tenía en un talón desde hacía varios meses y que aún le curaban cuando comenzamos el tratamiento.

        A consecuencia de la lesión medular, sólo conservaba la respiración abdominal, no la torácica. Se cansaba mucho al hacer cualquier esfuerzo cuando le movían, o cuando salía a la calle en su silla de ruedas automática que manejaba con el mentón. Para el ordenador utilizaba un programa de voz, y tenía que ponerse el micrófono junto a la boca para darle las órdenes. A las pocas sesiones comenzó a cansarse menos, y ya tenía que colocar el micro en la mesa porque había aumentado mucho su potencia de voz.

        A los 4 meses de tratamiento empezó a mover un poco más los brazos, consiguiendo llevar la mano hasta la barbilla y con el movimiento de la cabeza poder rascarse la cara. A los 14 meses ya movía el brazo para que la mano le rascara la cara y no al revés.

        Todo lo que ha conseguido recuperar no ha ido hacia atrás en ningún momento, pero su fuerza de ánimo y sus ganas de luchar han sido más importantes que el tratamiento reflejo.

        Las manos no las mueve, pero gracias a los movimientos de los antebrazos se ayuda para hacer algunas cosas, como mover el Joy- stik de un ordenador o algo que a nosotros nos puede parecer     trivial: rascarse la cabeza.

        El tronco lo puede controlar mucho mejor para equilibrarse en la silla y no caerse hacia delante o hacia los lados. Sobre todo lo que siempre me dice es que ha ganado calidad de vida.    

        Tengo que agradecer a Marcos que me permitiera trabajar con él, todo lo que he aprendido sobre sistema nervioso he podido transmitirlo después a mis alumnos y utilizarlo en otros tratamientos, ayudándome a confiar cada vez más en una técnica capaz de devolvernos el equilibrio.