TRATAMIENTO DE UNA LESIÓN MEDULAR CON REFLEXOTERAPIA PODAL

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Este artículo está basado en la ponencia que expuse en EXPOMASAJE  2001 sobre: la reflexoterapia podal como un coadyuvante en el tratamiento de las lesiones medulares.

     En primer lugar, quiero decir,  que el trabajo desarrollado durante dos años con Marcos, no habría tenido éxito, de no haber una constancia que no busca metas y, un gran interés tanto suyo cómo mío.

     Cuando le propuse utilizar la reflexoterapia podal , como una ayuda más , en su terapia de mantenimiento y rehabilitación; ninguno de los dos sabíamos hasta donde se podía llegar en cuanto a mejorar su calidad de vida. En ningún momento  nos pusimos objetivos. Desconocíamos hasta donde podría cambiar o mejorar su situación, aunque ya había visto avances importantes en otras personas que había tratado, con lesiones del sistema nervioso central (esclerosis múltiple).  

     En el momento en que acordamos trabajar juntos, decidí poner en el tratamiento tanto mi conocimiento como la intuición, observando y estudiando lo que sucedía.

     Las reacciones que tuvo durante la primera sesión fueron tan sorprendentes  que nos animaron a seguir adelante. Después de dos años de terapia los avances en su recuperación le han permitido tener una calidad de vida mayor.

     El ser ambos biólogos, nos hace compartir la curiosidad científica que despiertan las reacciones. Al saber explicar lo que va sintiendo es de gran ayuda a la hora de comprobar que las zonas del sistema nervioso sobre las que trabajo a nivel reflejo desde el pie, son correctas, ya que al ejercer la presión sobre ellas, es capaz de sentir corrientes eléctricas en la zona directa, por ejemplo: si estimulo el plexo braquial nota corrientes eléctricas desde el hombro hacia el brazo y del codo hacia la mano.

     Lo que relatamos en este artículo es la experiencia de los dos años que hemos trabajado juntos. Hoy seguimos adelante, investigando. Creemos que lo que hemos aprendido puede servir de ayuda en la rehabilitación de otras personas con lesiones medulares similares a la que estamos tratando.

    

 

La lesión de Marcos es una : Fractura- luxación C4-C5 y síndrome de lesión medular transverso sensitivo y motor C4 con una tetraplejia como consecuencia de la misma.

Es importante conocer que a los siete días de su ingreso en el hospital Ramón y Cajal, fue intervenido quirúrgicamente con una  fijación  intersomática C4-C5 con injerto de cresta ilíaca y osteosíntesis con placa de Cotman. En la operación realizaron también traqueotomía. Apareció como complicación importante atelectasia masiva del pulmón izquierdo con infección asociada.

Trasladado posteriormente al hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo resolverán el problema de la atelectasia con ventilación mecánica y fisioterapia respiratoria. Más tarde se pasó a potenciar la musculatura accesoria respiratoria y el diafragma; cerrando posteriormente el traqueotoma. Durante su ingreso en el hospital de Toledo, recuperó parcialmente la movilidad en C5. Contracción de bíceps 1-2( no funcionales).    

Al darle de alta 9 meses después, presentaba una escara en el talón derecho que precisaba curas diarias,  en fase ya de contracción.

El tratamiento de reflexoterapia podal lo comenzamos aproximadamente un año después de haber sufrido la lesión, y desde entonces le he estado tratando durante una hora y media a la semana excepto en las vacaciones de verano, o, cuando alguno de los dos no ha podido.

La situación al comenzar la terapia era una tetraplejia sin prácticamente movimientos en las extremidades superiores, sólo de ligero balanceo a los laterales de la silla cuando estaba sentado, que le ayudaban a equilibrar el torso para no caerse. Sólo tenía sensación en el cuello y los hombros, que también podía subir ligeramente para realizar movimientos de equilibrio. Por la columna vertebral y hasta la altura de las escápulas era capaz de notar la presión de la mano, aunque no en toda la escápula (de la mitad hacia abajo perdía las sensaciones). Presentaba una escara en el talón derecho de dos a tres centímetros aproximadamente, que le curaban tres veces a la semana. No había movilidad en la musculatura respiratoria, dependiendo de la musculatura accesoria (respiración abdominal).

 

El tratamiento realizado a nivel reflejo, ha ido encaminado, principalmente, a estimular todas las áreas reflejas del pie. Las que conectan directamente con las vértebras cervicales que sufrieron la fractura, C4-C5, al ser presionadas con intensidad, producen una reacción de movimiento involuntario del pie acompañado de un calambre que recorre toda la pierna hasta la cadera. Esta acción la repito algunas veces (3 o 4), no mucho más porque llega un momento en que ya no se produce reacción (posiblemente por sobrecarga de estímulo en el sistema). Presiono las demás zonas reflejas de columna vertebral, insistiendo nuevamente en aquellos puntos que den reacciones similares a las anteriores. Trabajo sobre las zonas reflejas de los nervios principales, no sólo los implicados en la lesión, como plexo braquial, radial, medio, cubital, etc. ; sino también  otros como trigémino o intercostales, y, a nivel lumbar, el plexo lumbar y el ciático. También zonas reflejas de corteza cerebral. Una vez tratado  el sistema nervioso paso a los demás sistemas: circulatorio, pulmonar, digestivo, renal, linfático y endocrino.

Durante el desbloqueo y tratamiento utilizo maniobras de vaciaje, ya que los  pies presentan edema.

Aproximadamente estoy en las zonas reflejas tres cuartos de hora, y, otro tanto entre las manos y distintas movilizaciones.

 

En la primera sesión aparecieron movimientos involuntarios de las piernas, incluso giros de la rodilla izquierda, y, sobre todo una sensación de calor que las recorría. Al estimular las zonas reflejas del plexo braquial, aparecieron movimientos involuntarios en el dedo pulgar y hormigueo en los demás dedos. Al tratar la zona cervical notó una relajación importante del cuello, que presentaba mucha tensión al ser el que más podía mover.

En las primeras sesiones se cerró completamente la escara del talón. Apareció de nuevo la sensación de hambre, que había disminuido casi totalmente. Comenzó a mejorar la respiración, y, al trabajar la zona del diafragma, comentó que sentía cómo se desbloqueaba permitiendo el paso de más aire.

La capacidad de saber donde tiene situados sus brazos y piernas al estar tumbado también comenzó a despertar. Las piernas tenían cada vez menor sensación de pesadez.

Hacia la novena sesión observamos que cada vez podía flexionar más el antebrazo utilizando el bíceps. Aprovechando ese movimiento, introducimos el trabajo diario en casa con muñequeras de medio kilo, flexionando y extendiendo el brazo para potenciar su fuerza. Primero durante muy poco tiempo, posteriormente hasta una hora diaria.

Desde el primer momento aparece sensación de corriente en la columna vertebral, principalmente en la zona lumbar, el sacro y coxis.

Hacia los cuatro meses de tratamiento comienza a mover cada vez más los brazos, incluso hacia atrás, trabajando desde el hombro y la zona escapular, lo que le permite respirar cada vez mejor. Es capaz de subir las clavículas y  las costillas en la inspiración profunda, empujadas por el diafragma. Aguanta más tiempo hablando. Aumenta la fuerza en el bíceps izquierdo, y, levanta el antebrazo llegando a rascarse la barbilla e incluso la nariz con esa mano (moviendo la cara y dejando la mano quieta).

A los cinco meses, y por primera vez desde el accidente pudo volver a cantar. A partir de ese momento dejó de utilizar un micrófono junto a la boca para manejar el ordenador, colocándolo sobre la mesa, porque la potencia de voz era muy grande y lo bloqueaba.

En el séptimo mes de tratamiento apareció un nuevo movimiento del antebrazo (pronación y supinación).

Al octavo mes comienza a trabajar con un pequeño Joy-stic que maneja con el lateral de la muñeca de su mano derecha, para mover el ratón del ordenador. El movimiento de pronación y supinación ya es capaz de hacerlo con ambos antebrazos.

Pasados once meses, comenzó a utilizar para trabajar la musculatura funcional del brazo, muñequeras de un kilo y trescientos gramos; observando, que, cada vez tiene más fuerza. Con la mano izquierda llega hasta su ceja para poder rascársela. Aparece sensibilidad en el nudillo del dedo índice de la mano derecha. La sensación en su columna vertebral a la presión, llega hasta el final de las escápulas. Durante el tratamiento de las manos se producen muchos calambres en todo el brazo y del codo al antebrazo. En las manos tiene sensación continua de hormigueo.

A los trece meses de haber comenzado el tratamiento, en la rehabilitación que recibe en Aspaym (asociación de parapléjicos y grandes minusválidos), comienzan a ponerle de pie. Los pies dan más reacciones y movimientos durante el tratamiento.

A los catorce meses observamos al estimular la zona refleja del plexo braquial, del hombro y de los nervios radial mediano y cubital, que un calambre le recorre desde el hombro hasta la mano. Para rascarse ya no mueve la cara sobre la mano, sino al revés. Aparece sensibilidad en las costillas, incluso en las flotantes.

Actualmente seguimos trabajando y observando nuevos cambios que le permiten más movimientos de las extremidades superiores, nuestro objetivo ahora es la muñeca, ver hasta donde puede ganar fuerza y control. Utiliza pesas de dos kilos al menos durante una hora al día. En caso de desequilibrio accidental en la silla, es capaz de recuperar la posición inicial con facilidad. La fuerza del tronco a aumentado considerablemente.

 

A continuación es Marcos quien pasa a comentar su visión del tratamiento:

 

Como paciente, puedo decir, que de no poder casi hablar, ahora hay días que paso hasta ocho horas hablando con el ordenador. Tengo mucho más equilibrio y las sensaciones de cosquilleo en las piernas y manos son continuas. Me puedo rascar la cara, incluso la nuca. Estoy trabajando con pesas de dos quilos y siguen despertando músculos, puesto que cada vez puedo hacer más movimientos.

Una parte de esta mejoría es debido al tratamiento que hacemos una vez por semana. La rehabilitación en la asociación es siempre la misma, no hay tiempo, ni fisioterapeutas suficientes, como para trabajar en algo más que no sea un mantenimiento de la persona.

La reflexoterapia nos ha abierto una nueva vía de investigación en la recuperación de la actividad motora y sensitiva. Es un trabajo lento y muy personalizado; conforme se van viendo avances en determinados movimientos, o, aumento en la funcionalidad y fuerza de determinados músculos, probamos nuevos ejercicios y áreas reflejas.

El resultado es un aumento en la resistencia física y en las posibilidades de realizar más actividades con las adaptaciones necesarias. El tener más energía, permite trabajar más a fondo e intensamente para conseguir nuevos objetivos.

Otra ventaja del tratamiento es que al aumentar la fuerza y el tono muscular, se reducen los dolores en el cuello (donde se carga toda la tensión); al ser más funcionales los músculos de la espalda y los brazos el cuello está más relajado.

 

Nuestro trabajo de investigación sigue adelante, tanto Marcos como yo estamos animados a ello, no hay metas, ni falsas esperanzas, sólo la realidad que vamos consiguiendo día a día.     

 Si profesionales de ésta u otras áreas tenéis experiencia en este tipo de lesiones y queréis intercambiarla con nosotros, estamos abiertos a aprender y a enseñar lo que sabemos para que todos nos enriquezcamos con un conocimiento mayor, que redunde en beneficio de las personas con lesiones en el sistema nervioso central.