Tratamiento de protrusiones y hernias discales con Reflexoterapia Podal

  •  
  •  
  •  
  •  

 El pasado mes de Septiembre tuve la oportunidad de exponer en el congreso de Expomasaje 2.009 el trabajo que he realizado en los tratamientos de hernias discales y protrusiones. Con este artículo quiero transmitir parte de esa ponencia y también dar la oportunidad de que se conozca otra técnica para tratar estos casos de forma no invasiba, dejando muy claro que la hernia no la vamos a quitar, pero si podemos aliviar el dolor devolviendo calidad de vida a la persona que la sufre.

Desde el año 1.989 que comencé a estudiar y a trabajar la reflexoterapia podal han sido varios los casos de protrusiones y hernias discales que me han llegado, no todos los tratamientos van a responder igual, pues si la persona tiene ya la zona tan afectada que necesita cirugía, los resultados con reflexoterapia no serán buenos. El año pasado tuve una clienta a la que le dejaron afectada por la intervención de una hernia discal entre L5 y sacro, la rama del nervio peroneo, después de seis sesiones no había conseguido reducir el dolor, con lo que decidimos dejar el tratamiento (influyó también el esfuerzo tan grande que hacía para venir hasta mi consulta ya que vivía muy lejos).

Antes de hablar del tratamiento explicaré brevemente la diferencia entre una hernia y una protrusión:

Las diferentes vértebras que conforman nuestra columna se separan entre sí por los discos intervertebrales espinales constituidos por unos anillos concéntricos fibrosos que rodean y protegen al núcleo pulposo, carecen de vasos sanguíneos y nervios, por lo que pese a su degeneración no provocan dolor. Tienen dos funciones primordiales: actuar como articulación dando movilidad a toda la columna; y amortiguar y repartir las cargas. Gracias a su condición hidrófila, cuando están correctamente hidratados, son capaces de absorber hasta las ¾ partes de las presiones axiales.

Su tamaño va a variar según la región anatómica donde se encuentren, siendo de mayor tamaño entre las vértebras que soportan mayor peso (las lumbares).

La hernia discal se produce cuando el disco sufre una deformación bien por una compresión excesiva o por rotura de la cápsula, provocando salida del núcleo pulposo hacia el exterior, generalmente hacia el canal medular, expandiéndose y golpeando contra la salida de un nervio o contra el ligamento vertebral común posterior. En este caso la afectación neurológica es importante (aparece dolor). En casos extremos puede llegar a ser inmovilizante.

En casos menos agresivos simplemente puede aparecer una pequeña deformación de la cápsula que presione las raíces nerviosas y también se manifieste con dolor, en ese caso hablamos de protrusión que es más fácil de mejorar que la hernia discal.

La aparición de ambas suele estar ligada a sobre esfuerzos.

También pueden derivarse de traumatismos, o accidentes que directamente desplacen y rompan el núcleo pulposo.

Las posturas inadecuadas y repetitivas con carga producen microtraumatismos sobre el disco.

La escoliosis también puede poco a poco propiciarla y también la degeneración o el envejecimiento articular.

Para prevenir la hernia discal, sobre todo en personas que ya presentan protrusiones, es muy importante el ejercicio físico que mejore la musculatura de la columna vertebral, una correcta higiene postural, evitar estados de pie prolongados, y un descanso adecuado durante la noche para que los discos se hidraten adecuadamente. El tratamiento base que aplico de reflexoterapia podal en ambos casos es el mismo, los resultados que se obtengan dependerán de la capacidad de respuesta de la persona, de lo a menudo que venga a consulta y del alcance de la lesión.

Han sido varios los tratamientos que he hecho, unos de la zona cervical y otros de la zona lumbar y el sacro.

En el último año traté aun varón de 45 años que presentaba estenosis del canal raquídeo cervical entre los segmentos C3 a C7, con discopatía degenerativa y protrusión entre C4 C5, con rectificación de la lordosis natural de las cervicales. Al venir a tratamiento tenía un dolor muy intenso en cuello, brazo y hombro izquierdos, incluso con importante pérdida de masa muscular en ese brazo debido a que la señal nerviosa no llegaba adecuadamente. El tratamiento duró varios meses (cuatro), comenzando con dos sesiones a la semana para pasar a una sesión semanal partir de la cuarta semana que ya se encontraba mucho mejor. En la actualidad viene a mantenimiento una vez al mes, ya no tiene ningún dolor y el brazo afectado ha recuperado su tamaño normal.

Otro caso ha sido el de una mujer de 30 años de edad, operada de una hernia discal entre C5 y C6 con colocación de un disco intervertebral de titanio. Se quejaba de mucho dolor en hombro y cuello, después de diez sesiones de tratamiento el dolor había desaparecido.

Con problemas en la zona lumbar he tratado a un varón de 78 años con protrusión entre L4 y L5 con pinzamiento en el nervio y disminución (estenosis) del diámetro del canal raquídeo, artrosis interapofisaria bilateral y sacralización de L5 (la vértebra se une al sacro a través de las apófisis transversas). Después de 8 sesiones de tratamiento, dos veces por semana; el dolor había desaparecido. Aunque han pasado dos años del mismo y alguna vez a sentido molestias no han vuelto nunca a provocarle la inmovilización que tenía cuando comenzamos el tratamiento.

Y uno de esos casos que llaman la atención por la velocidad de recuperación fue el de una mujer de 45 años con escoliosis desde la adolescencia, y dolor ciático desde hacía catorce años que no remitía con ningún tipo de tratamiento de fisioterapia. Sólo pude hacerle cuatro sesiones porque se iba de vacaciones, a partir de la segunda empezó a reaccionar consiguiendo que le llegase a desaparecer el dolor.

Una parte muy importante del tratamiento es trabajar no sólo las zonas reflejas de columna vertebral que se localizan en el arco del pie, sino también ir desbloqueando las diferentes articulaciones del pie que se corresponden con las del cuerpo, ya que esto permite mayor relajación de la zona para que al presionar los puntos reflejos de los nervios, la sensación de dolor sea menor.

Muchos de los puntos que trato para sedar los problemas del nervio ciático o del plexo braquial (formado por los nervios que salen de las vértebras cervicales) pertenecen al meridiano de vejiga que comienza en la cabeza y termina en el dedo 5º (pequeño) del pie en el punto 67V. Es muy interesante ver que algunos de los puntos que se trabajan en reflexoterapia podal relacionados con la sedación de los nervios para reducir el dolor son puntos de los meridianos de acupuntura.

Es muy importante que al final del tratamiento no quede ninguna zona refleja dolorida o activada, para que no se produzcan reacciones muy agresivas. Siempre advierto a la personas que en las primeras horas (incluso hasta las 48 horas) después de la sesión, el cuerpo va a tener distintas reacciones, incluso apareciendo el dolor fuerte de forma intermitente, esto es debido a que para que nuestro cuerpo pueda corregir el desequilibrio tiene que identificarlo. Cuando mejor se empiezan a encontrar es a partir del tercer día.