TRATAMIENTO DE LAS CERVICALGIAS, LA CIÁTICA Y EL LUMBAGO CON REFLEXOTERAPIA PODAL

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Debido al estrés que soportamos en nuestra vida cotidiana, a las malas posturas en el trabajo, a situaciones emocionales que nos bloquean, a traumatismos, etc. En un momento determinado podemos sufrir un dolor de espalda que puede incluso llegar a bloquearnos.

Son muchas las profesiones hoy en día en las que se trabaja con ordenadores, en posiciones que no son las más adecuadas, provocando sobrecarga en el cuello y toda la cintura escapular (los hombros) llegando incluso en algunos casos a dolor en la muñeca y los dedos (puede aparecer incluso una lesión del túnel carpiano por la utilización constante del ratón del ordenador).     

Pero no sólo aparecen estos problemas por el uso del ordenador, también en profesiones en las que se carga peso, o se utilizan constantemente las manos como nosotros los masajistas, las empleadas de hogar o las amas de casa; incluso los cirujanos que se pasan horas operando en un quirófano y sometidos a gran presión. En definitiva, cualquiera en nuestro trabajo podemos tener un problema de cervicales.

La médula espinal, que discurre a lo largo de la columna vertebral, tiene entre treinta y treinta y dos segmentos divididos en cinco grupos: 8 cervicales, 12 torácicos, 5 lumbares, 5 sacros y entre 0 y 2 coccígeos (algunas personas carecen de ellos). La mayoría de estos segmentos cuentan con su correspondiente anillo óseo (vértebra) en la columna; y cada segmento posee un par de nervios raquídeos que sale a la periferia por debajo de la vértebra correspondiente, constituyendo lo que denominamos nervios.

Los nervios implicados en las cervicalgias son los que salen entre la 4ª vértebra cervical y la 1ª dorsal, que forman el conjunto denominado “Plexo Braquial”, encargado de inervar todo el hombro, el brazo, codo, antebrazo y mano. Un total de cinco raíces nerviosas que van interrelacionándose entre ellas y que pasando por debajo de la escápula se dirigen hacia el brazo.

El pinzamiento de una vértebra cervical, un esguince cervical, una protrusión, o una hernia discal;  provocará un problema en cualquier parte del recorrido de estos nervios, apareciendo dolor, sensación de hormigueo, entumecimiento, etc. que a veces se manifiestan incluso durmiendo.

A través de las zonas reflejas del pie podemos aliviar el dolor que se produzca  debido al desequilibrio de esa zona.

En estos años son muchos los casos que me han llegado a tratamiento por problemas de cuello o de hombro, y salvo algunos aislados en los que el origen era una hernia discal severa que necesitaba cirugía, los demás han evolucionado muy bien después de varias sesiones de tratamiento siendo constantes con el mismo (una o dos sesiones no son suficientes).

Los puntos reflejos que trato en el pie se localizan principalmente en el dedo gordo, en la primera falange, donde se reflejan las vértebras cervicales, y entre medias de las articulaciones de la primera falange y el metatarsiano en los demás dedos, donde se refleja el recorrido del plexo braquial. También en puntos de la zona interna del metatarsiano del quinto dedo cuya importancia en el apoyo del peso al caminar es crucial, ya que el eje sobre el que repartimos el peso en el pie se sitúa entre: cabeza de metatarsiano de 1º dedo, cabeza de metatarsiano de 5º dedo y talón. Un mal apoyo en la planta del pie en la almohadilla bajo de los dedos, puede provocar dolor a la altura de los hombros.

Hay casos en los que al no resolver bien un problema de cervicales, con el tiempo desaparece el dolor en esa zona y aparece en el sacro o las lumbares. No olvidemos que todas las ramas nerviosas que salen de columna se van conectando con la que se sitúa por debajo creando un entramado de interconexiones fundamental a la hora de comprender que es lo que pasa en la espalda y porqué se generan las tensiones.

De las primeras vértebras lumbares salen las ramas nerviosas que inervan el muslo por delante, como el nervio crural que va hacia el cuadriceps o el obturador que se encarga de la cara interna del muslo. Estos son los nervios que cuando se pinzan provocan dolor a la altura de la cintura, lo que denominamos de lumbago.

De la unión de las ramas lumbares más bajas (4ª y 5ª), y de las primeras ramas nerviosas del sacro (1ª, 2ª y 3ª) se forma el nervio ciático que llega a tener el grosor del dedo pulgar. Este nervio recorre toda la pierna por su parte posterior llegando hasta el pie y los dedos.

Según donde se produzca el pinzamiento puede provocar dolor intenso a lo largo de toda la pierna, sólo en el glúteo, en algunos puntos de la pierna o del tendón de Aquiles, y en casos curiosos que he tratado, sólo en el talón al apoyarlo en el suelo, desapareciendo después de un rato caminando (sin que haya un espolón en el pie).

Los principales puntos que se trabajan en el pie para sedar el nervio ciático o el lumbago se sitúan en la zona del arco a la altura de los huesos 1ª cuña y escafoides donde en las personas con problemas en el sacro (escoliosis entre las últimas lumbares y el sacro) puede aparecer un espolón. Por debajo del tobillo se localizan los puntos del nervio ciático y lumbociático, el primero por la cara interna del pie y el segundo por la externa. Por último se trabajan los puntos de cadera y pubis.

El tratamiento se complementa siempre tratando los sistemas digestivo y renal, también realizo las maniobras de drenaje linfático a través de los puntos reflejos del pie, ya que siempre hay zonas próximas al problema que estarán inflamadas produciendo más dolor.

Al principio del tratamiento y durante el mismo intercalo maniobras de desbloqueo de las articulaciones del pie para ayudar al desbloqueo de las del cuerpo con las que se relacionan.

Es normal que durante el tratamiento, sobre todo después de la primera sesión se produzcan reacciones, pueden aparecer dolores que creíamos ya olvidados, que si actualmente el problema que tenemos es de ciática, aparezca dolor en las cervicales, en el hombro e incluso en el brazo. También lo contrario, que la zona más tensa en ese momento sea el cuello, y, aparezca dolor en el nervio ciático. Todo esto lo debemos contemplar desde la acción reacción del sistema reflejo, por la forma en que se relacionan las raíces nerviosas que ya comenté anteriormente.

Recientemente llegó a mi consulta una mujer que lleva catorce años con ciática debido a una escoliosis muy marcada que le produce desviación de las vértebras lumbares y el sacro con desplazamiento del disco intervertebral. Durante la primera sesión le dolieron mucho las zonas reflejas de los nervios relacionados con su problema, pero también las de cervicales y plexo braquial. Cuando vino a la segunda sesión me comentó las reacciones que había tenido durante la semana: al día siguiente le había molestado mucho la ciática, después tuvo un día en que se le quitó pero apareció dolor en el cuello, y los demás días había estado más o menos igual. Le volví a hacer el tratamiento incidiendo con más intensidad en las zonas que mostraban dolor principalmente de nervio ciático y lumbociático. Cinco días más tarde me llamó para decirme que aunque la sesión esa vez había sido más molesta por los puntos de dolor, desde entonces se encontraba mucho mejor, como no se había sentido desde hacía años. El tratamiento lo seguimos adelante, ya que no solo debemos conseguir que desaparezca el dolor, sino también que los resultados se mantengan en el tiempo.

Hace un tiempo tuve otro caso interesante, el de una mujer operada ya de una hernia entre L4 y L5, que a la vez tenía otra entre L5 y sacro que no querían operar. Cuando llegó a tratamiento apenas podía andar aunque habían pasado 8 meses desde la operación, a las cinco sesiones de tratamiento se encontraba mucho mejor, yo me fui de vacaciones y cuando regresé me puse en contacto con ella, seguía bien y de hecho ya estaba trabajando.

Sin embargo otro de los casos que trato en este momento no ha sido tan afortunado, se trata de una mujer de 48 años operada de un hernia discal entre L5 y sacro, el dolor que tenía donde presionaba el disco hacia el lado izquierdo ha desaparecido, sin embargo no saben que ha sucedido durante la operación que en la pierna derecha ha quedado alterado el nervio peronéo provocándole dolor y adormecimiento de la misma. Después de cinco sesiones, y al ver que con reflexoterapia no hemos conseguido ninguna mejoría hemos cambiado a masaje metamórfico, lo que la permite al menos relajarse y encontrarse mejor anímicamente.

El pie es el idóneo para tratar el nervio ciático de forma indirecta, ya que es inervado por el mismo y cuando lo presionamos en sus zonas reflejas estamos enviando el impulso desde la zona más alejada del cuerpo hasta la médula y de ahí al cerebro, haciendo que en su recorrido el impulso regule todas las zonas por las que pasa.

En los 19 años que llevo utilizando esta técnica han sido muchos los tratamientos que he hecho y debo decir que trabajar sobre los pies tiene grandes ventajas, un tratamiento puede funcionar o en el peor de los casos no producir ninguna mejoría, pero nunca va a perjudicar.