TRATAMIENTO DE LA CIÁTICA CON REFLEXOTERAPIA PODAL

  •  
  •  
  •  
  •  

        El nervio ciático es el más largo del cuerpo, se forma al unirse los nervios que salen entre las vértebras lumbares 4ª y 5ª y del sacro. Llega a tener el grosor del dedo pulgar y, recorre toda la pierna por su parte posterior llegando hasta el pie y los dedos.

        En diferentes casos y según como se pinza este nervio, puede interferirse su comunicación a lo largo de la pierna, provocando un dolor intenso en diferentes puntos de su recorrido según donde esté la lesión. Puede deberse a escoliosis (desviación lateral de la columna), pinzamiento vertebral, protrusiones o en casos más graves, hernias discales. El dolor puede aparecer en el glúteo, en la zona del sacro, en toda la pierna y en alguno de los casos más curiosos que he tratado sólo en el talón al apoyar el pie en el suelo, desapareciendo cuando se lleva un tiempo caminando.

        De las primeras vértebras lumbares, salen las ramas nerviosas que inervan el muslo por delante, como el nervio crural (inerva el cuadriceps), o el nervio Obturador (se encarga de la cara interna del muslo). Estas ramas nerviosas más altas son las que están pinzadas cuando hablamos del lumbago, provocando dolor intenso a la altura de los riñones.

        Son muchos los casos que me han llegado a tratamiento tanto de ciática como de lumbociática, y una de las mejores formas de aliviar el dolor sobre todo cuando la persona no puede recibir masaje por lo mal que se siente, es a través de la reflexoterapia podal.

        Hay muchos puntos en el pie que se presionan para tratar la ciática:

        En primer lugar se trabaja en el arco, buscando los puntos reflejos de la columna vertebral, y allí donde duela se mantiene una presión fuerte (siempre hasta donde la persona soporte), hasta que se vaya reduciendo la sensación de dolor.

        Después se tratan los puntos específicos del nervio ciático (por debajo del maléolo interno donde se inserta el tendón de Aquiles) y del lumbociático (por debajo del maléolo externo también a la altura del tendón de Aquiles). Presionaremos al igual que en los puntos reflejos de columna hasta que desaparezca el dolor.

        Por último trataremos los puntos reflejos de la cadera y del pubis.

        Para complementar el tratamiento siempre trabajo los sistemas digestivo y renal, y realizo las maniobras de drenaje linfático a través de los puntos reflejos del pie, pues en estos casos hay siempre zonas adyacentes al problema que van a estar inflamadas, lo que provoca más dolor.

        Tanto al principio del tratamiento como durante el mismo, intercalo maniobras de desbloqueo de las distintas articulaciones del pie, ya que al trabajarlas a nivel reflejo ayudo a que se desbloqueen en el cuerpo.

        El efecto del tratamiento en las ciáticas depende mucho de las personas, algunas notan los efectos en la primera sesión y otras tardan entre cuatro y seis sesiones.  También influye mucho la cronicidad del problema y lo que lo está causando. Hay casos muy graves de hernias discales donde es posible que se deba recurrir o bien a la cirugía o a los nuevos tratamientos que se están imponiendo ahora con ozono, pero en ambos casos será el médico quien decidirá.

        Es importante reseñar también que el efecto del tratamiento se mantiene después de dejar la terapia.

        Últimamente he tenido dos casos en los que debido a lo fuerte del dolor sólo he podido utilizar la reflexoterapia podal:

        El primero es un varón de 78 años de edad que llevaba dos meses sin poder apenas caminar de lo mal que se encontraba, ni los antiinflamatorios, analgésicos o la vitamina B le hacían ningún efecto. Le había tratado ya un problema similar hace dos años, pero no tan fuerte como esta vez. El dolor se manifestaba principalmente en toda la zona lumbar y se irradiaba hacia delante por el muslo. Los puntos que más le molestaban eran precisamente los de lumbares, sacro, cóccix, lumbociático, cadera y ciático. Hacia la cuarta sesión el dolor había bajado considerablemente, y, a la octava, había desaparecido.

        Como ya se encontraba muy bien y podía caminar, regresó a su pueblo en Cuenca, y dos semanas después fue al médico para que diera el resultado de las pruebas que le habían hecho. El diagnóstico era de: Leve osteocito marginal en 3ª lumbar y 4ª lumbar, pinzamiento entre L4 y L5 con protrusión discal y disminución de los diámetros del canal raquídeo, artrosis interapofisaria bilateral y sacralización de la L5.

        Desde el pasado mes de setiembre que le traté no ha vuelto a tener recaídas, sólo alguna ligera molestia.

        Actualmente trato a una señora con un diagnóstico también bastante problemático: artrosis degenerativa desde la 4ª cervical a la séptima con inversión de la lordosis cervical, protrusiones entre las vértebras L2-L3, L3-L4, L4-L5 y L5-sacro, con estenosis del canal medular debido a las protrusiones. Llevamos ya diez sesiones, pero desde la cuarta empezó a encontrarse mucho mejor de los dolores que tenía.

        Son varios los casos que he tenido de personas con hernias discales, algunas no se podían operar, y la reflexoterapia conseguía aliviar el dolor. En otros casos una vez operadas seguían con dolor, y también con este tratamiento conseguían regularse hasta que desaparecía.

        Aunque no siempre se consiguen los mismos resultados, en muchos podemos considerar la reflexoterapia como una vía alternativa de tratamiento. No vamos a curar la protrusión o la hernia discal, pero conseguiremos reducir el dolor, o incluso hacer que desaparezca, por lo que la persona podrá llevar una calidad de vida mejor sin necesitar tantos medicamentos.

        El pie es nuestro punto de conexión con la tierra, es la base sobre la que caminamos, y el nervio ciático el que lo inerva. Será justamente sobre él donde aplicaremos la presión de los puntos reflejos, utilizándole por tanto para conseguir sedarle.

        La ventaja de trabajar sobre los pies es que no hay contraindicaciones, el tratamiento funciona o en casos muy específicos lo más que puede ocurrir es que no note ningún beneficio, pero nunca va a perjudicar.