Trabajando con los pies conectamos con la vida.

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Los pies nos enraízan con la tierra y nos conectan con ella. Quién no disfruta paseando descalzo por la orilla del mar sintiendo como el agua y la arena los masajean.
Desde que nacemos aprendemos poco a poco a caminar, pero el reflejo de la bipedestación comenzamos a desarrollarlo en el vientre materno. Sólo por eso ya deberíamos prestarles una atención especial, pero muchas veces son los grandes olvidados cuando nos cuidamos, incluso hay personas que sienten una especial vergüenza a la hora de mostrar sus pies.
Si os contara su implicación con todo lo que nos hace ser como somos creo que comenzaríais a mirarlos de otra manera.
En primer lugar existe una relación directa entre nuestros pies y nuestro estado físico, sólo por el hecho de ser la parte del cuerpo más alejada del cerebro, el sistema nervioso tiene que atravesar toda la columna vertebral para llegar a ellos a través de la médula espinal y los nervios lumbo-sacros. Ese recorrido es el más largo que tiene el sistema nervioso central para llegar a una parte del cuerpo y darle movimiento y sensibilidad. Pero también el cerebro recibe información a través de ellos y, gracias a los mecanorreceptores, sabe cómo estamos situados en el espacio y cómo se apoyan en el suelo para mantener el equilibrio, el cerebro y el cerebelo van almacenando en sus neuronas este conocimiento para que una vez aprendamos a caminar lo podamos hacer de forma automática, sin pensar.
También hay una parte de nosotros que no se ve y que gracias a los pies se conecta con la tierra, ¿quién no ha oído hablar de la toma de tierra de las instalaciones eléctricas?, pues ellos son también nuestra toma de tierra energética, ayudando a regular nuestro campo electromagnético.
En la planta del pie, por debajo de la almohadilla, entre el segundo y tercer dedo hay un punto de acupuntura que se conoce en Medicina Tradicional China como el “1º de meridiano de Riñón”. En él se fija la atención sobre todo en la práctica de disciplinas como el Tai-Chi o el Chi-Qung por ser a través del que se recoge la energía de la tierra y se libera acompasándolo con la respiración.
Nuestros pies por tanto nos conectan con la vida y nos hacen más presentes en ella.
Llevo más de veinte años trabajando con las terapias manuales y las que más me han ayudado a conocerme y conocer a los demás han sido la Reflexoterapia Podal y la Técnica Metamórfica, ambas se practican principalmente en los pies. Son las técnicas con las que me siento más identificada y donde soy capaz de desarrollar toda mi creatividad.
La Reflexoterapia Podal trata de reequilibrar al cuerpo en su aspecto más físico ya que los diferentes órganos y todo el sistema nervioso central desde la cabeza a columna vertebral se encuentran reflejados en los pies y a través de ellos podemos regular todo el organismo.
La Técnica Metamórfica ayuda más en el aspecto emocional ya que a través de ella conectamos con los nueve meses de gestación de la persona y su influencia en la formación de la estructura no sólo física sino también mental y emocional.
En las dos terapias se puede conseguir que por un momento la persona sea capaz de desconectar de sus problemas cotidianos para relajarse y alcanzar un espacio de liberación de la conciencia.
Nuestra vida actual es como una montaña rusa estresante en la que unas veces estamos en la euforia de la cresta para caer después en la agonía del descenso que parece no tener fin. Pero cuando por un momento el terapeuta, a través de esa parte nuestra de anclaje es capaz de hacernos “Sentir” y tomar “Conciencia” de nosotros mismos, podemos parar esa montaña rusa, bajarnos, disfrutar de la vida y de lo que realmente es importante.
Cuando mis pacientes de reflexoterapia o metamórfico me permiten trabajar en silencio y en presencia completa, podemos alcanzar un momento pleno, ellos en relajación y yo en meditación, transmitiéndoles un estado de paz y serenidad. Entonces siento que el trabajo que he hecho es completo, en cuerpo y alma, poniendo toda mi pasión y espíritu, haciendo lo que me más me gusta: crear un estado mental distinto en la persona que la ayude a remover sus cimientos.
Dice Daniel Odier, maestro de la vía tántrica cachemir y autor entre otros libros de “Deseo, pasión y espiritualidad”, en un artículo sobre: “El arte de estar presente”:
“La presencia nos hace descubrir a cada instante la insospechada belleza de las cosas más ordinarias”.
Despertando nuestra capacidad de asombro ante las cosas sencillas que nos rodean somos capaces de aprender a valorar lo hermoso de lo que tenemos y agradecer a la vida que estamos “Aquí” y “Ahora”, siendo parte de este universo.
Muchas de las personas que vienen a consulta presentan un cuadro de estrés muy avanzado que en casos extremos les produce unos desequilibrios que pueden llegar a ser peligrosos para su salud. Desde hace unos meses trato a un paciente de 40 años de edad, empresario y autónomo que ha llegado a estar al borde del infarto. Tiene graves problemas para dormir y su médico le recetó antidepresivos para que pudiera conciliar el sueño, pero como consecuencia al día siguiente iba a trabajar en un estado tal de adormilamiento que me comentaba que era incluso incapaz de pronunciar algunas palabras y que en una ocasión había quedado fatal ante un cliente al no poder hablar de forma fluida por lo que debía de pensar que a las diez de la mañana ya iba colocado.
Siempre que puede me llama para que le trate y según se encuentre hacemos reflexoterapia o metamórfico, me dice que le ha cambiado la vida, que se encuentra mucho mejor y aunque no todas las noches consigue dormir de un tirón no quiere ni pensar en volver a los antidepresivos. El día que le trabajo sobre todo nota que aunque no llegue a dormir ocho horas seguidas, se levanta totalmente descansado y lleno de energía.
Su frase favorita al final del tratamiento es: ¡qué bien se está aquí! Por un rato consigue relajarse y dejar fuera los problemas, aunque no siempre lo consigue porque parece que le persiguen.
Poco a poco irá tomando conciencia de lo que realmente es importante y conseguirá llevar su vida de otra manera.
A través de la atención y de la respiración relajada del diafragma, la que utilizan los bebes cuando nacen que hinchan el abdomen al inspirar y al espirar lo contraen, podemos conectar con el lado emocional. Al mismo tiempo debemos relajar la lengua dentro de la boca y permitir que suavemente se apoye en el paladar superior para cerrar el circuito energético que va por el centro de la cara anterior del cuerpo con el que va por columna vertebral, uniendo los Vasos Maravillosos de la Medicina Tradicional China: Vaso Gobernador y Vaso Concepción, formando lo que se llama la “Órbita Microcósmica”. De esta manera también conectamos los dos hemisferios cerebrales consiguiendo el equilibrio. Así entraremos en meditación fácilmente dejándonos sentir.
Cuando nos fundimos con lo que nos rodea y nos hacemos “uno” con el “otro” es cuando verdaderamente podemos experimentar la magnitud del Universo del que formamos parte.

Firmado: Carmen Benito.
Licenciada en Biología. Dirige el Centro de Bioestética Carmen Benito.