Sistema Neurovegetativo y Reflexoterapia Podal.

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El sistema neurovegetativo o sistema nervioso autónomo controla todas nuestras funciones involuntarias, manteniéndonos con vida incluso en situaciones extremas (caso de personas que están en coma bien por accidentes o bien inducido).

Posee tres divisiones: la simpática y la parasimpática que conectan el sistema nervioso central con las glándulas de las vísceras, vasos sanguíneos piel y músculos lisos (que son los que forman el tracto digestivo). Y la división entérica de la que se habla menos, que es un sistema prácticamente independiente que controla muchas de las funciones digestivas (de ahí que al sistema digestivo se le considere un segundo cerebro).

El sistema simpático del que he hablado en los artículos dedicados a las consecuencias del estrés, se encarga principalmente de organizar la respuesta involuntaria ante situaciones de máximo riesgo (reacciones de lucha o huida). Mientras que el parasimpático se encarga de las respuestas involuntarias que tienen las funciones viscerales en estado de relajación, y de la recuperación del cuerpo durante el sueño.

Mientras que las vías simpáticas nacen de neuronas situadas en zona torácica y lumbar, los parasimpáticos se originan en neuronas del tronco encefálico o de la zona sacra de la médula espinal.

Uno de los nervios que siempre más ha llamado mi atención es el nervio Vago, del sistema parasimpático que es el X par craneal, y saliendo del tronco encefálico va ha inervar en un largo recorrido: faringe, corazón, estómago, páncreas, vesícula biliar (estimula la liberación de la bilis) y el intestino tanto el delgado como el grueso.

El sistema nervioso entérico aunque recibe inervación de los sistemas nerviosos simpático y parasimpático actúa independientemente del resto de nuestro sistema nervioso autónomo. Está formado por un circuito propio de neuronas sensitivas, interneuronas y neuronas motoras; dicen que este sistema tiene más neuronas que toda la médula espinal, encargándose de gobernar todas las funciones digestivas.

También el sistema autónomo tiene sus zonas reflejas en los pies, y a través de ellas podemos ayudar al cuerpo a regular funciones neurovegetativas. Las ramas simpáticas se van a localizar principalmente a lo largo del recorrido reflejo que hacemos de la columna vertebral, y las parasimpáticas a parte de las que se trabajan a nivel de la articulación Occipital (base del cráneo) y Atlas (primera cervical), hay un punto muy interesante situado en la planta del pie por debajo de la cabeza del primer metatarsiano, que lo utilizo principalmente para controlar problemas digestivos.

Tenemos que tener en cuenta que la influencia del sistema neurovegetativo en el funcionamiento de la terapia refleja es total, baste para entenderlo el saber que aproximadamente el 80 % de las fibras que forman un nervio esquelético corriente son simpáticas, y que estos nervios que nacen en la médula espinal llegan hasta las zonas más alejadas como son los pies, en concreto las de las zonas T12 (salen de la médula espinal entre la dorsal 12 y la lumbar 1) L-1 (sale entre la lumbar 1 y la 2) y la L-2 (sale entre la lumbar 2 y la 3). Y no podemos dejar de tener en cuenta que todos los ganglios simpáticos forman una cadena unida entre sí desde los ganglios superiores a los inferiores.

Con respecto al sistema parasimpático es importante saber que el 75% de las fibras nerviosas parasimpáticas pasan por los nervios Vagos que van a inervar al corazón, pulmones, esófago, intestino delgado, parte del colon, hígado, vesícula biliar, páncreas y parte alta de uréteres.

Las terminaciones nerviosas parasimpáticas segregan acetilcolina como neurotransmisor, mientras que las simpáticas segregan noradrenalina (derivado de la adrenalina) principalmente.

Cuando un órgano es estimulado por las ramas simpáticas, el sistema parasimpático suele inhibir la excitación. Pero la mayor parte de los órganos están controlados por uno u otro sistema, por lo que en raras circunstancias un sistema se opone al otro.

Ejemplo del estímulo de diferentes glándulas del cuerpo por un sistema u otro son las glándulas nasales, lagrimales, salivales y muchas intestinales a las que el parasimpático estimula fuertemente aumentando la secreción de las mismas. Y las sudoríparas segregan más sudor cuando los nervios simpáticos son estimulados.

Con respecto a la médula suprarrenal cuando le llega el estímulo simpático, sobre todo en situaciones de estrés, se liberan grandes cantidades de adrenalina y noradrenalina que pasan a la sangre y para ser transportadas a los tejidos. El efecto de la noradrenalina sobre los órganos es casi igual al causado por el estímulo directo del sistema simpático, pero en este caso el efecto va a durar diez veces más, ya que la noradrenalina tarda mucho en desaparecer de la sangre. Esto es muy importante pues nos da una idea de los efectos que el estrés mantenido va a provocar en nuestro organismo ya que se ha visto que a nivel cerebral mantener mucho tiempo estos neurotransmisores en sangre reducen el tamaño del hipocampo (región cerebral implicada en la memoria).

La adrenalina se encarga de estimular la liberación de glucosa hacia la sangre por parte del hígado.

Tanto la adrenalina como la noradrenalina se liberan por las cápsulas suprarrenales al tiempo que los órganos son estimulados directamente por los nervios simpáticos, recibiendo dos estímulos simultáneos, lo que demuestra que el cuerpo tiene mecanismos de seguridad para que si falla un sistema regule el otro. El sistema neurovegetativo se asegura de nuestra supervivencia.

Cuando trabajamos con la reflexoterapia podal estamos estimulando a través de las neuronas receptoras de presión que ahí en nuestros pies tanto fibras sensitivas, reflejas, motoras como neurovejetativas, de ahí que sea tan efectiva a la hora de regular el cuerpo. De hecho es nuestro sistema neurovejetativo el que se encarga de fijar en su memoria todos las interferencias que van creando las diferentes infecciones (por ejemplo de piezas dentales, o procesos víricos o bacterianos importantes), cicatrices y traumatismos. Que pueden a lo largo de los años crear desequilibrios que ni si quiera somos capaces de recordar donde comenzaron.

Nuestros pies pasan información en muchas ocasiones de desequilibrios que existieron en el pasado y que han sido ocultados por capas de síntomas que los médicos son incapaces muchas veces de entender, sobre todo porque han seccionado el cuerpo en especialidades independientes que no son reales.

Cuando enseño reflexoterapia podal en mis cursos trato de hacer comprender al alumno la importancia de no fijarse sólo en el síntoma, y buscar todas las zonas reflejas que molestan ya que a priori no podemos saber cual de ellas comenzó el desequilibrio. Es muy importante saber si hay un foco dental que esté influyendo en el tratamiento, o una cicatriz que también provoque interferencias, a veces eso es fácil de observar porque son cicatrices que pican o molestan con los cambios de tiempo, o en el caso de las amígdalas, la persona después de la extirpación puede empezar a sufrir de faringitis o laringitis crónica. Nosotros tratamos las zonas reflejas de la cicatriz sobre todo si presenta dolor para tratar de equilibrar la rama neurovejetativa que quedó alterada.

Por tanto nuestro trabajo está muy ligado al sistema nervioso autónomo, de ahí que los efectos de la reflexoterpia podal sean tan buenos y se mantengan en el tiempo.