REFLEXOTERAPIA PODAL Y LIBERACIÓN DE LA MEMORIA DEL TEJIDO

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Nuestros tejidos tienen memoria de sucesos que han ido pasando a través de nuestra vida, ya sean físicos: cicatrices, contusiones, roturas, contracturas; o emocionales: circunstancias que no hemos sido capaces de superar como la pérdida de un ser querido, del trabajo o la separación de la pareja.

Todo el dolor que sufrimos si no lo sabemos liberar va almacenándose en el tejido y, en parte, la responsable es la fascia.

La fascia es una vaina de tejido conjuntivo laxo, va desde la cabeza a los pies ininterrumpidamente envolviendo todas las estructuras y vísceras del cuerpo conectándolo todo; esto provoca que cualquier pérdida de movilidad en una parte de la misma afecte a otras partes del organismo.

Comienza a formarse en el embrión en los primeros estadios del desarrollo a partir de la capa mesodérmica o intermedia. Las células que se encuentran en ella son principalmente los fibroblastos y los fibrocitos.

Se compone de diferentes tipos de fibras:

Las colágenas: flexibles, fuertes con poca capacidad de extensión; se encargan principalmente de formar la masa de la fascia, del tendón y del ligamento; están compuestas sobretodo por fibrillas reticulares.

Las elásticas: con más capacidad de estiramiento varían su longitud y grosor según la tensión que soporten. Su composición principal es de proteínas de colágeno.

La fascia está formada por un “complejo elásticocolaginoso” que está inervado por el sistema nervioso tanto motor como sensorial por lo que puede responder a los estímulos de dicho sistema contrayéndose o relajándose.

Tiene capacidad de conducción eléctrica pero se puede alterar cuando está contraída por algún tipo de lesión. Esto explicaría la pérdida de conducción de los meridianos donde se producen cicatrices importantes ya que rompen su recorrido electromagnético y pueden provocar dolor en la zona e incluso en lugares alejados debido a la tensión que ejercen.

Hace unos años descubrí un modo de liberar la tensión de la fascia y la memoria del tejido a través de la reflexoterapia podal, sobre todo en los tratamientos del sistema nervioso donde se ven implicados nervios como el ciático, lumbociático o plexo braquial que cuando se tratan a través del pie los puntos donde se localizan se muestran muy dolorosos a la presión.

Con esta técnica refleja también trabajo las secuelas que dejan las grandes cicatrices en el cuerpo. Tuve una clienta que vino a tratamiento después de una cirugía digestiva que le había dejado una cicatriz que recorría la cintura por delante. Le habían quitado un tumor en el páncreas y parte de la cola del mismo. En la última revisión le habían visto un nuevo quiste y no sabían si la tendrían que intervenir de nuevo. Al trabajar la cicatriz con liberación fascial expulsó junto con las heces una especie de piedra, o eso le pareció a ella de lo duro que era, que debió quedar atascada tras la cirugía pues le movieron todo el paquete intestinal. Cuando volvió a revisión el quiste había disminuido más de centímetro y medio y decidieron no operar.

El tratamiento de liberación fascial también da muy buenos resultados para tratar el dolor en personas con problemas de los nervios ciático, lumbociático o de plexo braquial, ya sea derivados de una simple ciática o de problemas más serios como: protusiones, hernias discales, hemiplejias o esclerosis múltiple.

Es una técnica muy sencilla y efectiva por lo que me he planteado la importancia de darla a conocer a través de talleres para personas que ya saben reflexoterapia, y enseñar la liberación fascial desde los puntos de los nervios más importantes y, a través de los que se localizan en la propia fascia del pie que conectan con todo el cuerpo.

Firmado:

Carmen Benito Rico.

Licenciada en Biología, Diplomada en Terapias Manuales.