Liberación Emocional a través de la Reflexoterapia Podal

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El pasado año publiqué un artículo sobre la liberación fascial a través de la reflexoterapia podal, y desde entonces he seguido investigando y enseñando a mis alumnos este trabajo. Es curioso como algunas personas llegan a desarrollar una sensibilidad especial y cuanto más se meten a estudiar un tipo de tratamiento más casos se les presentan, hasta llegar a tener uno tan impactante como el que nos sucedió durante el curso que imparto actualmente de segundo nivel de reflexoterapia podal.

Una de las alumnas que acude al curso dio a luz hace dieciséis meses. Cuando asistió al primer nivel estaba embarazada y todo parecía ir muy bien, de hecho me llamaba mucho la atención que si la veías por la espalda a penas se le notaba el embarazo, fue curioso que no me advirtió de ello hasta que llevábamos ya tres clases, le dije que eso lo tenía que haber dicho, porque aunque puede tratarse con reflexoterapia, como se ponen de modelo para practicar entre compañeras yo debo saberlo para que no haya ningún problema.

No continuó el curso avanzado porque iba a tener a su niño, así que cuando vino ahora  me alegré mucho de tenerla de nuevo como alumna. Aunque le pregunté qué tal su bebe y como había ido todo sólo me comentó que había tenido un parto difícil y que al final le hicieron cesárea.

El trabajo que están aprendiendo ahora las alumnas es el tratamiento de sistema nervioso. Algunos puntos se tratan con más intensidad y son muy dolorosos, y al entrar en ellos les enseño como a través de la liberación fascial el dolor se reduce más deprisa y se consiguen mejores resultados, permitiendo que se libere al mismo tiempo todo el cuerpo.

Estaban trabajándole las zonas reflejas de cervicales y plexo braquial cuando dijo que empezaba a notar mucha pesadez en hombros, después le iba bajando hacia los brazos y, al tratar una compañera de liberarla fascialmente, comentó que desde el parto había tenido toda la espalda muy bloqueada debido a la anestesia epidural que le provocaba muchos dolores de cabeza y nuca.

La trataban dos compañeras, una en cada pie, al comenzar a presionar los puntos reflejos de plexo braquial y tratar de liberarlos comenzó a encogerse en la camilla y a comentarnos que sentía como le subían corrientes eléctricas por las piernas hacia la espalda y los brazos. Sin poderlo evitar se colocó como si estuviera en posición de parto y todo su cuerpo comenzó a moverse. Se le contraía el abdomen, y se la notaba muy agitada, La compañera que trataba su pie derecho se fue a la entrada torácica para guiarla en la respiración, Yo coloqué mi mano en el plexo pélvico sobre las zonas de útero y la otra compañera se colocó a sus pies pasándole reiki.

Le dijimos que si sentía necesidad de gritar que no lo dudara, que no pasaba nada, que estaba reviviendo su parto. Le dije que no tuviera miedo que las tres seríamos sus Doulas acompañándola.

Durante diez minutos estuvo todo su cuerpo empujando y liberando, ella nos decía que estaba bien pero que necesitaba hacer aquello. Yo notaba como se contraía la zona de abdominal hasta que por fin se liberó, empezó a relajarse y nos dijo que se le estaba pasando.

Al cabo de un rato se tranquilizó y la tapamos bien porque sentía frio, le dijimos que se quedara tranquila sin trabajar esa mañana.

Su cuerpo todavía no había liberado el parto que no había podido culminar.

Desconocía la historia así que le pedimos que nos contara lo que le había pasado. Al parecer cuando entró en la fase de empujar durante el parto aún no había dilatado lo suficiente, la matrona le pedía que no empujara porque el niño estaba sufriendo, y como  no lo podía parar intentaron sacar al niño con fórceps. Tampoco conseguían  que  naciera. El latido del bebe bajó a cero y decidieron ponerle la epidural para practicarle una cesárea urgente, así que de golpe el cuerpo se encontró con que le paraban el parto, le ponían anestesia y le habrían para extraer al bebé, a todo esto hay que sumar el miedo que ella tendría  a que le pasara algo a su hijo.

Nos contó también que durante mucho tiempo la cicatriz no se cerraba correctamente y que lo había pasado muy mal porque le quedó toda la zona de útero muy contraída.

Se había hecho terapia cráneo-sacral a los siete meses y durante la terapia había sentido como si diera a luz.

¿Qué es lo que sucedió?

Su cuerpo preparado hormonal y neurovegetativamente para el parto, en plena fase final, al verse interrumpido por la anestesia y la cesárea no había sido capaz de completar todo el proceso, quedando almacenado en su tejido la memoria del mismo junto  al miedo y la frustración que sintió.

Al comenzar la liberación fascial su compañera puso en marcha de nuevo esa memoria, y por fin su cuerpo pudo concluir el trabajo.

Al terminar la clase se encontraba francamente bien, de hecho se había puesto a trabajar como las demás y lo había hecho sin problemas.

Le dije que lo sucedido no era culpa de nadie, simplemente los médicos habían hecho lo que consideraban mejor para ella y para salvar a su hijo y que por suerte luego tenía terapias que podían ayudarla a liberar todo el dolor que había sentido y la frustración.

Todo esto me recordó al curso que hice en su momento de Liberación somato-emocional. En él comentaba el profesor los casos de personas que revivían accidentes, colocándose en la camilla en la posición que quedaron durante los mismos, o en posición fetal, reviviendo y liberando el dolor que había quedado almacenado en los tejidos, permitiendo que desapareciera el dolor que llevaban sufriendo mucho tiempo aunque su lesión estuviera totalmente curada.

Una semana más tarde cuando ha vuelto a clase nos ha comentado que sigue muy bien.

Todavía nos queda mucho por aprender de la fascia, de su información emocional y su capacidad de comunicación de todo lo que sucede en el cuerpo, y cómo es responsable de nuestra homeostasis y de la capacidad de sanar que tiene el organismo.

A los que nos gusta investigar y aprender cada vez más del cuerpo escuchándole,  algunas veces tenemos la suerte de vivir experiencias como esta que nos ayudan a saber que estamos en el buen camino.

Siempre animo mucho a mis alumnas para que confíen en ellas, tras esta clase se han dado cuenta de que están muy bien preparadas, a pesar de que aún les quedan muchas cosas por aprender, si no lo estuviesen no habrían sido capaces de hacer lo que hicieron ni de actuar como actuaron.

Firmado: Carmen Benito.

Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.

Licenciada en Biología.