La reflexoterapia podal en los mayores mejora su calidad de vida

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            Aunque en la sociedad actual no esté bien visto hablar de envejecimiento todos nos encaminamos hacia ello. Nuestra esperanza de vida ha mejorado notablemente en los últimos años, y es más que probable que superemos los 80 años de edad. Para llegar a este momento en las mejores condiciones es necesario cuidarse, esto, no es exclusivo de las personas mayores, sino que es recomendable hacerlo ya desde los 50. Lo que hagamos desde ese momento será fundamental para nuestra futura calidad de vida.

Cuando observamos a las personas mayores, según sea su vida y las actividades que desarrollan, veremos que no se encuentran físicamente igual. Las que siguen manteniendo su cabeza y su cuerpo activos a penas tienen dolores y llevan unas relaciones sociales gratificantes, quedando con amigos, asistiendo a actividades culturales o lúdicas, o haciendo ejercicio. Otras que han pasado por problemas de salud que les han supuesto una medicación agresiva, conviven con el dolor o impedimentos físicos que hacen que su vida social sea cada vez más restringida, lo que provoca depresión, que se sientan apartadas, insatisfechas o de peor humor.

            Cuando los problemas de salud comienzan desde los 30 a 40 años, influirán directamente en la vejez, aunque hay casos, en los que todavía podemos actuar: una dieta apropiada, ejercicio y masajes pueden ayudar. Los hábitos saludables tenemos que adquirirlos ya desde la infancia, pero nunca es demasiado tarde si nos lo proponemos.

            Estos hábitos son fundamentales sobre todo cuando llegamos a los cincuenta años, tanto en el varón con la andropausia (que pasa más desapercibida porque los cambios hormonales son menos drásticos) como en la mujer con la menopausia, la producción menor de hormonas sexuales: estrógenos y testosterona conlleva un desequilibrio en los sistemas que son controlados por ellas. Todos hemos oído hablar de la osteoporosis, principalmente en la mujer, por la importancia que tiene la presencia de estrógenos en la asimilación del calcio por los huesos. Pero no todas las mujeres viven la menopausia igual. Hoy en día  sabemos que determinados complementos alimenticios y el ejercicio físico pueden prevenir la aparición prematura de la osteoporosis.

            A cualquier edad es importante que se haga ejercicio, pero mucho más a partir de este momento, encontrar el que más nos divierta será fundamental para ser capaces de mantenernos practicándolo durante mucho tiempo. Puede ser gimnasia de mantenimiento, Yoga, Pilates, Tai-Chi, bailes, etc. Lo importante es que estemos a gusto al hacerlo para que los beneficios sean mucho mayores (no sólo movemos el cuerpo sino que producimos endorfinas al pasarlo bien mientras lo hacemos).

            Los masajes son otro pilar importante a la hora de cuidarnos. Hoy en día el poder disfrutar de ellos es mucho más fácil, no es algo elitista y hay muchos masajistas perfectamente cualificados para ello, es buscar la persona con la que nos sintamos más cómodos.

            Dentro de los masajes para mí el más completo es la reflexoterapia podal. Este año se cumplen mis veinte años trabajando con esta terapia y no deja de sorprenderme la de problemas que podemos resolver con ella. Algunas de las personas que vienen a tratamiento lo hacen sin ningún desequilibrio concreto, sólo porque les relaja y les ayuda a sentirse mejor. Otras vienen con problemas incluso con enfermedades neurológicas degenerativas, y encuentran alivio con este tratamiento.

            A mi centro vienen personas mayores  (de 76 a 88 años algunas de ellas) cuyo principal problema es el dolor, sobre todo de piernas y espalda. Tienen falta de movilidad, a penas pueden agacharse para vestirse o calzarse, pierden los reflejos a la hora de reaccionar y todos sus movimientos son lentos y torpes lo que les conlleva un esfuerzo importante. Con un masaje suave de espalda y piernas, y principalmente con reflexoterapia podal, encuentran gran alivio. Saben que no se van a curar, pero mejoran del dolor, ganan movilidad, y como me dice una de mis clientas de 85 años, consigue caminar erguida y se lo nota toda su la familia.

No sólo se mejora físicamente, también emocionalmente, verse en mejores condiciones hace que tengan más alegría y mejor humor.

            El dolor constante es lo que más inmoviliza a los mayores, sobre todo cuando los medicamentos ya no les hacen efecto porque el cuerpo se ha acostumbrado a ellos. Muchos de estos medicamentos intoxican al hígado, lo que perjudica aún más a los músculos, que según la medicina tradicional china están controlados por los meridianos de hígado y vesícula biliar.

            Otra de mis clientas de 78 años de edad que trato con reflexoterapia y masaje se rompió tres costillas hace algo más de un año, una vez que se recuperó de la rotura le apareció un dolor fortísimo en las vértebras dorsales a la altura de las costillas que se había lesionado, le irradiaba hacia el costado y no podía respirar. Darle masaje al principio era muy doloroso, por lo que recurrí a la reflexoterapia podal, tratándo principalmente los puntos reflejos de las dorsales, costillas, nervios y músculos intercostales. Vino varios días seguidos a tratamiento, en la cuarta sesión se encontraba muchísimo mejor y bajamos el tratamiento a tres veces a la semana. En la tercera semana estaba totalmente recuperada. De vez en cuando viene a tratamiento, sobre todo después de un año al entrar en el otoño, el cambio de tiempo y de estación lo acusa con dolor en las dorsales. Tras algunas sesiones vuelve a encontrarse bien.

            Las caídas en las personas mayores pueden ser el punto de inflexión entre encontrarse relativamente bien a comenzar a deteriorarse muy deprisa. Si un niño se cae y se rompe un hueso, su capacidad de recuperación es enorme, ya que en él todavía está actuando la hormona de crecimiento que le ayuda a tener una tasa de regeneración celular muy alta, algo que no sucede en los ancianos, ya que el tejido a penas tiene capacidad de recuperación por lo que el dolor queda almacenado en la llamada memoria tisular.

            Otra de las clientas que trato de 78 años de edad, también tuvo una caída importante hace dos años, como ya solía venir habitualmente a masaje, cuando comencé a tratarla del dolor de cadera que le había quedado mejoró rápidamente. Este año se encuentra incluso mejor y sigue viniendo a masajes y reflexoterapia podal casi todas las semanas, incluso les regala sesiones a su hija y nietos cuando tienen problemas de espalda.

            La reflexoterapia podal nos ayuda a mejorar de muchos de los problemas que conlleva el cumplir años, aunque todo no a va ser malo, los años nos dan conocimientos y sabiduría siempre que los sepamos aprovechar. A lo largo de los veinte años que llevo trabajando con esta terapia he aprendido de cada caso que me ha llegado algo nuevo, espero seguir por lo menos otros veinte años más aprendiendo y enseñando.