LA REFLEXOTERAPIA PODAL EN LAS DOLENCIAS CRÓNICAS

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            En los dieciocho años que llevo trabajando en el campo de las terapias manuales, son muchas las personas que he tratado con problemas de salud crónicos, e incluso con más de uno. Muy a menudo se sienten incomprendidas cuando recurren al sistema sanitario que tenemos.

            Diferentes problemas de salud requieren distintos especialistas y medicamentos que en algunos casos llegan a interactuar unos con otros.

            Cuando llegan a mi gabinete, me comentan a lo que tienen que enfrentarse al comenzar su bagaje por las distintas especialidades hasta dar con el tratamiento adecuado. Me doy cuenta de la necesidad tan grande que tienen de que alguien les escuche y comprenda su impotencia ante una enfermedad que en muchos casos les acompañará el resto de sus vidas.

            Dentro del campo de la terapia manual, podemos ayudarles no sólo con nuestro trabajo, sino también escuchándoles, orientándonos mucho mejor a la hora de elegir la terapia más apropiada en cada momento, sabiendo qué es lo que más dificultades les crea en su vida cotidiana.

Habitualmente las terapias con las que trabajo son: quiromasaje, drenaje linfático, reflexoterapia podal, terapia craneo-sacral o masaje metamórfico; pero si hay una técnica que para mi tiene la virtud de tratar el todo en su conjunto y en la que llevo años investigando, es la reflexoterapia podal.

A menudo me preguntan que para qué es apropiada la reflexoterapia, y siempre contesto que para regular el cuerpo. Por tanto en todo proceso crónico que además curse con más de un problema de salud, indudablemente, si tenemos el conocimiento de una técnica que ayude a poner un poco de equilibrio ésa será siempre la mejor.

Pero a demás de regular, la reflexoterapia también trata. Cuando introducimos un impulso de presión sobre un punto del pie que conecta con una parte del cuerpo, ponemos en marcha una gran centralita de comunicaciones que es nuestro sistema nervioso central, que irá regulando también otros órganos que se encuentren desequilibrados.

En los cursos que imparto los alumnos me suelen preguntar  qué sucede si creo que estoy tratando una zona refleja y resulta que me he equivocado y es otra (duda muy típica cuando se empieza con esta técnica); siempre les digo que no se preocupen, que el cuerpo es muy sabio y sabe lo que tiene que hacer con el estímulo. Si no somos excesivamente agresivos, provocando mucho dolor en las zonas reflejas, la reacción principal que produciremos en la persona, será de relajación, formando endorfinas (hormonas de comunicación entre el sistema nervioso inmunológico y endocrino) que ayudarán en el proceso de recuperación.          

Hace varios años que trato con reflexoterapia podal a un amigo que se quedó tetrapléjico por un accidente de tráfico, cuando comienzo a trabajarle las zonas reflejas de la cabeza y sobre todo las de cervicales donde tiene la lesión (entre las cervicales 4ª y la 5ª), siente corrientes eléctricas que le recorren todo el cuerpo principalmente en los brazos y las manos. Esto para el es muy importante, ya que no puede sentir nada desde los hombros hacia abajo, por lo que esa percepción es como si el cuerpo le indicara que sigue activo. De hecho, después de que terminamos la sesión las conserva durante unas horas.

Si insisto en las zonas reflejas de la lesión me comenta que las descargas eléctricas que se producen en los brazos y las manos llegan incluso a resultarle desagradables (es lo más parecido al dolor que puede sentir). Cuando llevo un rato tratando columna vertebral (a nivel reflejo) siente corrientes por todo su cuerpo  que ya no se centran en una zona específica. En ese momento la centralita del sistema nervioso  está totalmente conectada y todo el organismo se está comunicando, por tanto lo que hagamos a partir de aquí irá regulando todo el sistema.

A lo largo de estos años he constatado la capacidad tan grande que tiene nuestro cuerpo para recuperarse, es solo cuestión de darle la oportunidad y saber utilizar estos mecanismos. Los pies, por ser los que nos vinculan a la tierra, y los que nos soportan, tienen infinidad de receptores que permiten al cuerpo darse cuenta de cómo está de estabilizado en el espacio, de las rugosidades del terreno que pisamos, de cómo deben ajustarse el resto de nuestro cuerpo para caminar o correr o mantenerse estático. Y si lo vemos a nivel energético a través de ellos absorbemos energía de la tierra y también la descargamos, quien no se ha sentido liberado de cargas al pasear descalzo sobre la arena. Por ello son los idóneos para regular al cuerpo.   

No sólo el tratamiento con este amigo me ha hecho ver lo apropiado que es la reflexoterapia en los problemas crónicos, sino otros casos que he tenido, cómo una esclerosis múltiple, o lesiones crónicas de espalda, incluso hernias discales que no se podían operar. En estos casos aunque la reflexoterapia no va a curar la enfermedad, si puede devolver calidad de vida a la persona, permitiéndole encontrarse mejor y haciendo que su dolencia se ralentice. Eso sí, sin crear nunca falsas expectativas.

              Estos días leía un libro del doctor José Miguel Gaona “Endorfina las hormonas de la felicidad”, en el que habla de la función tan importante que tienen en la recuperación del cuerpo y del sistema inmunológico, y la incapacidad de producirlas que se crea cuando hay dolor, sobre todo en casos de dolor crónico como la fibromialgia. Nuestro cuerpo produce continuamente endorfinas sobre todo en estados de felicidad y bienestar, pero esto se puede llegar a ver interrumpido por circunstancias tanto físicas como emocionales. He observado que cuando practico una reflexoterapia menos agresiva, sin presionar excesivamente los puntos de dolor, y permitiéndole a la persona que se relaje, el bienestar es mayor, incluso se llegan a dormir en la consulta, y eso a la larga les ayuda a producir endorfinas que poco a poco devuelvan al cuerpo su equilibrio.

            En el tratamiento con terapias manuales, sobre todo en dolencias crónicas, utilizar la reflexoterapia podal va a ser una de las maneras más efectiva de devolver calidad de vida a la persona, y si la unimos a otras técnicas (masaje o drenaje) potenciaremos sus resultados.