HOMENAJE A UN MAESTRO DE LA VIDA

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“Las barreras no existen, sólo están en nuestra cabeza. Cuando quiero llegar a un sitio sólo tengo que pedir ayuda, siempre hay alguien dispuesto a ayudarme”.

            Así se enfrentaba a la vida mi amigo Marcos, tetrapléjico por un accidente de tráfico, siempre luchó por ser independiente incluso con su gran problema físico; con él aprendí no sólo sobre las posibilidades del tratamiento con reflexoterapia podal en las lesiones medulares, sino también cómo luchar en la vida para llegar hasta donde uno quiere. La silla de ruedas no fue un obstáculo para disfrutar de su libertad, eligió “SER”, y nos dejó a todos sus amigos una gran enseñanza de vida.

            Hoy 15 de diciembre he acudido a su homenaje y funeral, y me he dado cuenta de que no soy sólo yo, sino todas las personas que hemos tenido el privilegio de que Marcos se cruzara en nuestras vidas las que sentimos que ha sido un “Gran Maestro” de la lucha, el esfuerzo, el amor y la amistad. 

            Como reflexoterapeuta tratarle ha sido la experiencia más enriquecedora en mi profesión, pero ser su amiga supera todo. Dice la canción: “Algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. Pero con Marcos es diferente, él  al marcharse, nos ha dejado a todos parte de su alma.

Marcos sufrió un accidente de tráfico en el año 1998 que le dejó tetrapléjico, con una lesión medular entre las vértebras cervicales 4ª y 5ª, que le impedía mover tanto las piernas como las manos.

Cuando comencé a trabajar con él había pasado un año desde el accidente, a penas movía los brazos, y aunque mantenía el tronco recto, se desestabilizaba con mucha facilidad.

En octubre de 1999 comenzamos el tratamiento, y ya desde las primeras sesiones empezó a notar los efectos de la reflexoterapia podal. Aunque no tenía sensibilidad desde la parte alta del tronco hasta los pies, cuando le presionaba las zonas reflejas de las cervicales lesionadas, comenzaba a sentir reacciones y corrientes eléctricas en toda la parte alta del cuerpo, incluso me decía como sentía el impulso nervioso atravesar sus piernas y llegar a su columna. Me fue mostrando los caminos como un mapa de todo el sistema nervioso reflejo.

Aprendí zonas reflejas de nervios que no conocía y constaté donde se reflejaban otros que ya había estudiado. Juntos fuimos recorriendo un camino que le ayudó a conseguir utilizar el bíceps en el brazo y supinador en antebrazo, potenciando el movimiento de los mismos. Tres meses después de comenzar el tratamiento empezó a utilizar muñequeras de medio kilo de peso, para hacer ejercicio. Aunque al principio era un esfuerzo trabajar con peso, rápidamente se fue adaptando, me comentaba que cuando se las quitaba era en el momento en que sentía más el beneficio del ejercicio, pues trabajar con los brazos también potenciaba su respiración.

A los seis meses ya las utilizaba de un kilo y más tarde de kilo y medio. Al tiempo que mejoraba la movilidad de sus brazos, también lo hacía su capacidad pulmonar, lo que le ayudó a no agotarse fácilmente, sabía que eso le serviría más tarde para, ayudado por sus amigos, poder volver a la montaña, una de sus grandes pasiones.

En octubre del 2001 dimos juntos una ponencia en Expomasaje sobre el tratamiento con reflexoterapia podal en las lesiones medulares. En ella expusimos las mejorías experimentadas en los dos años que llevaba de tratamiento (yendo a verle una vez por semana).

Seguí tratándole varios años más, cada vez se sentía más fuerte, y, aunque ambos sabíamos que no volvería a caminar o a mover las manos, me decía que todo lo que iba recuperando le devolvía calidad de vida; por ejemplo, al principio no podía ni rascarse la cara porque no podía llevar ni tan siquiera la mano a esa altura, unos meses después lo consiguió.

Durante el tiempo que estuvimos viéndonos seguía luchando por seguir adelante con su vida. Contactó con un profesor de la facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, y comenzó a viajar hasta allí para ver la posibilidad de hacer su tesis doctoral (también era biólogo). Publicó un libro: “Los perros de asistencia y la autoestima de las personas con discapacidad”.Una de sus luchas era que no le compadeciesen, y luchaba para que otras personas con gran discapacidad a través de ayudantes y perros preparados, también recuperaran su autoestima.

Para poder ser un poco más autosuficiente fundó la asociación A.E.M.I. (Asociación de Minusválidos Independientes). Trató de encontrar trabajo (y lo consiguió).

Se fue a vivir a Valencia y aunque dejamos el tratamiento semanal, seguimos con él cada vez que venía a Madrid.

En el 2007 comenzó a trabajar con un triciclo adaptado que le proporcionó un  profesor de Biomecánica de la universidad. Conseguía manejarlo con el movimiento de los brazos, ganó mucha fuerza, aunque se cansaba cuando llevaba un tiempo manejándolo. La última vez que nos vimos me dijo que cada vez que se subía a él y conseguía desplazarse por sus propios medios, le daba un subidón de endorfinas por la satisfacción de sentirse libre en ese momento y el aumento de su autoestima era enorme.

Los nueve años que hemos trabajado juntos aunque últimamente nos viéramos menos, han supuesto un gran aprendizaje para mí, no sólo para comprender mejor como funciona el sistema reflejo, sino sobre todo y lo más importante cómo ser cada vez mejor persona.

El pasado siete de diciembre nos dejó definitivamente, pero su calidad humana ha marcado en todos sus amigos una huella indeleble. Cada uno de nosotros le rendimos un homenaje a nuestra manera, de hecho en Valencia tendrá lugar el día 19 de diciembre en la universidad.

Somos muchos los que pensamos que conocerle ha sido un privilegio y aunque nos haya dejado, todo lo que nos enseñó a través de su vida y la forma de enfrentarse a ella nos acompaña, él me decía muchas veces: “esto es lo que tengo y voy a pasarlo lo mejor posible”. Siempre con un gran sentido del humor y sin quejarse jamás.

Hace dos días recibí un correo electrónico de su hermana invitándonos al acto homenaje de Madrid, en el nos enviaba unas palabras que Marcos escribió al poco tiempo de tener el accidente, y que su familia me ha autorizado a reproducir, creo que a todos nos enseñarán algo importante:

“Reflexiones sobre una vida”:

Ahora es un buen momento para empezar a hablar de lo que probablemente sea lo más importante, la gente, es verdaderamente asombroso. POR ELLOS MERECE LA PENA, POR ELLOS ESTOY AQUÍ, PARA ELLOS EN LA MEDIDA QUE QUIERAN. SOY SUYO. SOY UN SITIO SEGURO SOBRE RUEDAS DONDE PODER VOLVER A DESCANSAR DE LOS GOLPES DE LA VIDA”.

Mientras contemplaba esta tarde las fotos que sus amigos habían colocado a la entrada de la parroquia hubo una que me llamó la atención (aunque supongo que cada uno de nosotros se quedaría con una diferente), en ella estaba Marcos sentado en su silla en la playa, su cara miraba hacia el sol con los ojos cerrados, disfrutando de cada rayo de luz que le invadía. En ese momento sé que estaba agradecido por lo que tenía y lo estaba saboreando.

 

Desde mi corazón: GRACIAS MARCOS POR HABERNOS ENSEÑADO A LUCHAR POR LA VIDA.        

 

Firmado: Carmen Benito