EL DRENAJE LINFATICO EN LA REFLEXOTERAPIA PODAL

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            Al igual que tenemos puntos reflejos del sistema linfático en los pies, también existe una técnica de drenaje linfático a través de ellos. Ésta se basa en seguir los pasos del drenaje linfático corporal según el método del Dr. Vodder e ir realizándolos  en cada una de las zonas reflejas, en el mismo orden y dirección, con mucha suavidad, bombeando los puntos que se corresponden con los de los ganglios más importantes.

            Aún, hoy en día, hay muchas funciones del sistema linfático que se desconocen, pero las más importantes son:

El mantenimiento del equilibrio homeostático en los tejidos, regulando el fluido intersticial a través del transporte de las grandes moléculas cómo  proteínas, ácidos grasos de cadena larga, sustancias extrañas, etc., por sus vasos.

El retorno de las proteínas al torrente circulatorio después de que salgan del mismo, por ejemplo: tras un traumatismo los hematomas son reabsorbidos gracias a él. Si estas sustancias de alto peso molecular no tuvieran al sistema linfático para su transporte de nuevo al sistema circulatorio, se irían almacenando en los tejidos,  provocando un aumento de líquido en los mismos y una disminución de la presión coloidosmótica, cayendo el volumen sanguíneo, con lo que la persona moriría entre doce y veinticuatro horas.  A parte del sistema linfático no hay otro mecanismo por el cual las proteínas puedan regresar al torrente circulatorio.

            Otra función fundamental de este sistema es la inmunológica. Gracias a sus estructuras es capaz de desarrollar células específicas que combatan los agentes patógenos externos. Los ganglios linfáticos se encargan de la filtración de la linfa, y se encuentran a lo largo del recorrido del sistema linfático, pero hay zonas específicas donde se acumulan especialmente: hueco poplíteo, ingles, zona abdominal, fosa cubital, axilas, cuello. La función de los mismos es filtrar la linfa antes de que llegue al torrente circulatorio para impedir el paso de sustancias perjudiciales para el individuo, como toxinas o bacterias, gracias a la formación de anticuerpos, o células fagocitarias que literalmente se coman la sustancia que nos ataque.

Los órganos de este sistema son:

El Bazo, que se encarga de eliminar de la sangre restos celulares de la destrucción de plaquetas, leucocitos o glóbulos rojos ya viejos, permitiendo la recuperación del hierro para la formación de nuevos hematíes.

El Timo, situado detrás del esternón cerca del corazón, donde tiene lugar la diferenciación de linfocitos en linfocitos tipo T. También es una glándula fundamental en el desarrollo del niño y su paso a adulto en la maduración de los órganos sexuales.

Las amígdalas, aunque no sean un órgano son estructuras del sistema linfático a nivel de la faringe que actúan como primera barrera defensiva ante agentes patógenos externos que entren por la boca o la nariz.

Los vasos linfáticos discurren en el cuerpo junto a los vasos sanguíneos, pero al contrario que éstos no poseen una bomba que impulse la linfa cómo el torrente circulatorio que tiene al corazón. Para poder impulsarla se apoyan en el latido cercano de los vasos sanguíneos, y, en el trabajo de los músculos al moverse.

Los dos lados del cuerpo no drenan de la misma manera, los linfáticos de la porción inferior del cuerpo (ambas piernas) y tronco izquierdo suben por el conducto torácico, y, junto con el brazo izquierdo y lado izquierdo de la cabeza, desembocan en el sistema venoso en la unión de las venas yugular interna y subclavia izquierda, en el llamado Término profundo izquierdo. Los linfáticos del brazo derecho, parte superior derecha del tórax y lado derecho de la cabeza desembocan en el sistema venoso en la unión de la yugular interna y subclavia derechas, en el Término profundo derecho.

Ambos términos profundos son los primeros que se bombean al iniciar el drenaje linfático corporal, para producir el denominado efecto llamada, por el cual vamos a ayudar a que la linfa empiece a aumentar su flujo y movimiento.

En el drenaje linfático reflejo también son los primeros puntos que vamos a bombear. Se sitúan entre las primeras falanges de los dedos primero y segundo. El  movimiento debe ser lento y suave, para que la persona comience a relajarse. A este punto le llamo el pozo de las emociones, pues los fluidos de nuestro cuerpo conectan con ellas, y al darles movimiento  ayudamos a que  se liberen. Las personas con propensión a la retención de líquidos suelen retener sus emociones.

El siguiente paso es drenar los linfáticos del cuello (localizados en zona interna de 1ª falange de dedo gordo), y después los de la cara (situados justo por debajo de la uña del mismo dedo). Llevaremos todo en suaves caricias hasta el punto de Término profundo donde volveremos a bombear tres veces.

Antes de drenar la zona refleja del brazo, bombeamos el punto de axila (situado debajo de la cabeza del metatarsiano del 5º dedo), después subimos en caricia por la zona refleja del brazo (todo el metatarsiano del 5º dedo) hasta axila, y de ahí a zona de Término profundo bombeando tanto en axila como en éste último.

El tronco al igual que en el drenaje corporal, se drena desde la zona de esternón hacia el costado (dorso del pie a la altura de los metatarsianos), después subimos por el lateral del costado hacia zona refleja de axila, y volvemos al punto de Término profundo bombeándolo.

Para comenzar a drenar la zona abdominal buscamos primero un punto reflejo muy importante, el de la cisterna de Pecquet o receptáculo del quilo. En el cuerpo se localiza a la altura del intestino delgado, donde se produce la asimilación de los alimentos, su importancia es vital en la absorción de grasas, moléculas de alto peso, y para frenar el paso de bacterias y toxinas, por tanto esta zona está llena de ganglios linfáticos. Su punto reflejo se sitúa en el dorso del pie entre las articulaciones de la primera y segunda cuña y los metatarsianos de los dos primeros dedos. Bombeamos ese punto, después llevamos hacia él con suaves caricias la linfa del abdomen,  para subir a continuación por la zona refleja del “conducto torácico” (encargado de subir toda la linfa de las dos piernas y de todo el lado izquierdo del tronco) hacia el Término profundo (donde bombearemos).

El siguiente paso será drenar las piernas comenzando con el bombeo de los ganglios linfáticos de la ingle situados a nivel reflejo por debajo del tendón del dedo primero en el dorso a la altura de la articulación de la Tibia y el Astrágalo. Después con suaves caricias dirigiremos la linfa desde la zona refleja de las piernas hacia ese punto, para bombear de nuevo.

Para terminar el drenaje subiremos hacia la zona de cisterna de Pecquet, bombeándola, y de ahí, por el conducto torácico a Término profundo donde bombearemos también finalizando el drenaje reflejo.

Cuando trabajo sólo con el drenaje linfático, también hago los sistemas digestivo y renal completos y los puntos reflejos de columna vertebral, para hacer más efectivo el tratamiento. Pero normalmente este trabajo lo incluyo en los casos de estrés y ansiedad, ya que al conectar con el aspecto emocional ayuda a movilizar las emociones que nos influyen en esas situaciones, cambiando nuestra actitud.

En los problemas de linfedemas, varices, tratamientos postraumáticos o postoperatorios trabajo mucho mejor con el drenaje linfático directo, pero cuando no está indicado éste, puede sernos muy útil comenzar con el drenaje reflejo.

El drenaje linfático reflejo actúa sobre el sistema neurovegetativo como el directo, inhibiendo los estímulos dolorosos y provocando un efecto sedante y relajante.   

Para poder constatar hasta que punto unas caricias y bombeos sobre determinadas zonas del pie podían ser efectivos, lo he utilizado en un amigo que está tetrapléjico por un accidente de tráfico (al no sentir dolor en el sistema reflejo es quién mejor puede notar las variaciones que se producen). Lo primero que percibe cuando bombeo en Término profundo (en el sistema reflejo) es una sensación muy fuerte de relajación, y vaciado de sus manos. Otro punto muy llamativo, es el de los linfáticos de la ingle, al bombearlos la relajación es mucho mayor, incluso le cuesta mantener los ojos abiertos, sintiendo cómo sus piernas se descargan haciéndose más ligeras (siempre tiene mucho edema en los pies ya que pasa muchas horas del día sentado, y no puede mover los músculos).

También actúa sobre el sistema inmunológico, aumentando las defensas, al igual que el drenaje directo.

El sistema reflejo podal tiene muchas aplicaciones, y estoy segura de seguir descubriéndolas con cada tratamiento buscando nuevas formas de llegar al sistema nervioso. Nuestro cuerpo es tan  sabio que sabe cómo devolvernos al equilibrio, sólo tenemos que implicarnos con él.