RECONCILIARNOS CON NOSOTROS MISMOS

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Publicado en la revista Universo Holístico en la edición de Noviembre 

“No podemos vivir la vida sin compartir espacios, pero compartir implica aprender que la relación con los demás no es sencilla. Creer que son ellos los responsables de las diferencias es cerrar los ojos al espejo que la vida nos pone delante para que descubramos nuestras propias desavenencias”.

En los años que llevo trabajando con la técnica Metamórfica he tratado a algunas personas que venían a terapia buscando resolver sus conflictos con los demás, cuando el primer acto de reconciliación debe ser con uno mismo.

La primera relación la establecemos en el vientre materno con nuestros padres y, nada más nacer, creamos el vínculo afectivo que más nos va a marcar, ya que de él dependerá nuestra capacidad de relación con lo que nos rodea. Cuando somos padres, establecemos el nuevo vínculo con nuestros hijos basado muchas veces en lo que nos enseñaron nuestros padres.

¡Qué diferentes son las circunstancias que ahora nos rodean a las que les rodearon a ellos y, sin embargo, qué parecida es nuestra forma de actuar!, son los patrones aprendidos.

Algunas personas me comentan los problemas de disciplina que tuvieron con sus padres, la falta de entendimiento, que se sintieron apartados por ellos cuando querían manifestarles su amor o que fueron maltratados físicamente o psíquicamente. Pero cuando somos adultos podemos emprender un nuevo camino: el de la reconciliación.

Hace poco llegó una persona a mi consulta tratando de entender porqué tenia tanto sufrimiento y tanta rabia almacenada. A medida que fuimos haciendo el tratamiento descubrió que en principio se había sentido responsable de las faltas de su padre, después, que su convivencia con sus compañeras era de resentimiento y crítica hacia lo que ella proponía. Tras alguna que otra crisis de ansiedad empezó a sentir que podía respirar libremente y, aunque algunos días siente ganas de llorar entiende que todo lo pasado no fue sólo su responsabilidad, sobre todo las acciones de su padre. Ahora comienza a sentir un profundo amor hacia sus compañeras y se da cuenta de que ellas, a su vez, tienen que descubrir su verdadero camino. Todavía sufre crisis de angustia ya que han sido muchos años reprimiendo sentimientos, pero el amor hacia ella misma será el paso definitivo hacia su reconciliación.

Una amiga a la que formé hace tiempo en la técnica metamórfica y a la que también tuve la oportunidad de tratar, me enseñó lo que era el coraje de una madre cuando se tiene que enfrentar a que su hijo ha nacido con una gran discapacidad. Cuando preparaba el libro que he publicado recientemente: “De La Técnica Metamórfica al Masaje Celular” estuvimos hablando de la necesidad de que las madres con hijos especiales se traten con metamórfico antes de aprender a tratar a sus hijos, ya que cuando la madre cambia su actitud con respecto a lo que está viviendo es más fácil el proceso de cambio en el niño.

¡Qué importante es nuestra actitud y qué poco conscientes somos de ella!

Cuando les conocí a ella y a su hijo, le comenté la importancia de no centrar toda su vida y energía hacia el niño, que para que todo funcionase era necesario que su pareja no se sintiera desplazada. Pero la separación de ambos fue algo inevitable ya que los lazos de amor tampoco eran sólidos.

Después de que hiciera el curso de metamórfico la traté un par de veces. No volvimos a encontrarnos hasta el pasado febrero en que el niño cumplió tres años. Le trajo a terapia porque quería que fuera yo quien le diera el masaje. Me contó el trabajo que hacía con algunas personas a las que les daba Reiki, que estaba con una nueva pareja que quería mucho a su hijo, pero algo me indicaba que no todo era perfecto, su hijo seguía siendo por encima de todo su prioridad.

Hace unos días la llamé para comentarle que el libro había sido publicado, y me encontré con una persona desesperada. Acababa de salir del hospital donde había permanecido ingresada dos meses por un problema de trastorno alimenticio, no podía comer nada debido a una gran crisis de identidad provocada como respuesta a una traición de su actual pareja. La situación ha sido ahora muy dura con ella, pues ha entrado en un proceso de desvalorización, y lo que más la hace sufrir es la separación forzosa de su niño, ya que no está en condiciones de cuidarle.

No conozco toda la historia, pero en mis años de experiencia ya he visto antes esta situación. No podemos asumir sólo un papel, y olvidar nuestras propias necesidades, no sólo como personas sino también como mujeres.

El equilibrio es la base de toda relación, sobre todo la que debemos establecer con nosotros mismos; nos olvidamos de nuestras necesidades para vivir las de los demás y eso hace que la relación que mantenemos con la vida se quede coja, que no podamos crecer y que seamos débiles y vulnerables.

Somos mejores cuando estamos bien con nosotros mismos, cuando conocemos y aceptamos que hay más de un rol en nuestra vida, que no somos sólo madres, parejas o trabajadoras, sino nosotras mismas con todas las partes integradas.

La Técnica Metamórfica me ha ayudado a encontrar mi propio camino hacia la serenidad, perdonándome por aquello que no he podido resolver ya que todo no está en mi mano y, sobre todo, para ser cada vez más consciente de que el verdadero amor nos libera y nos enseña a dar libertad a los que amamos para que puedan volar y encontrar su camino.

Se que mi amiga descubrirá su verdadero propósito, y aunque ahora todo parezca oscuro, ella tiene el coraje y la fuerza, sólo le falta reconciliarse consigo misma para volver a empezar.

¡Cuántas veces nos dicen que no podemos hacer una cosa, que no estamos capacitados para ello!. Si somos niños, cuando escuchamos este mensaje, y es una persona en la que confiamos quien nos lo dice; llegamos a creer que es cierto y ya ni siquiera lo intentamos.

Mi amigo Marcos me enseñó hace años que las barreras sólo están en nuestra cabeza, que pidiendo ayuda siempre podremos llegar a donde queramos. Él se quedó tetraplégico en un accidente de tráfico y a pesar de sus graves lesiones consiguió llegar a manejar un triciclo especial de paraplégicos con el movimiento de sus antebrazos, se fue a vivir independientemente de su familia contratando una persona que le ayudara, ya que no quería cargar a sus padres con su problema; y lo más importante: terminó su tesis doctoral aunque no pudo llegar a leerla porque una bronquitis se lo llevó. Os puedo asegurar que nunca había visto tantos amigos en un funeral recordándole con mucho amor, y tantos homenajes como ha recibido. A todos nos dejó una gran enseñanza y la añoranza de saber que no volveríamos a encontrarnos. Es uno de los amigos a quien dediqué mi libro porque siempre va en mi corazón.

El amor es el mejor camino de reconciliación porque nos permite aceptarnos como somos y aceptar a los demás tal y como son.

“A lo largo del camino encontramos numerosas huellas. Pensamos que tenemos mucho que aprender de los que nos precedieron, hasta que un día somos conscientes de que son las huellas que nosotros mismos dejamos la primera vez que lo recorrimos.”

 

Firmado: CARMEN BENITO.