LA TÉCNICA METAMÓRFICA EN LA ADOLESCENCIA

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Retomando la lectura de “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger, me ha llamado la atención cómo para escribir un buen libro no sólo hay que tener una buena historia que contar sino, hacerlo desde el corazón. Este libro ha marcado en la adolescencia a muchos jóvenes animándolos a la lectura, entre ellos a mi hija. Sin embargo un autor tan prolífico no quería ver publicada su obra, la frase final del mismo le da, en cierto modo, un sentido a su decisión:

“No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo.”

Hacia donde quiero conduciros con esta introducción es hacia la importancia de nuestra adolescencia como parte fundamental que nos marcará el resto de la vida. Las vivencias, los amigos, los profesores, las lecturas; todo nos va a conformar de manera fundamental.

Hace unos días tuve un encuentro impresionante con mi adolescencia, con los quince años. Todo empezó con el fallecimiento de una persona muy querida desde que vino a vivir con toda su familia justo enfrente de mi casa cuando yo tenía doce años. Asistí a su funeral reencontrándome con sus hijos, habían pasado más de treinta años desde la última vez que nos vimos, no sabía si los reconocería.

Mi adolescencia transcurrió muy ligada a la de ellos, porque fue el hijo mayor quien me introdujo en los grupos juveniles que había en la parroquia y gracias a ello conocí a muchas personas que han seguido siendo mis amigos a lo largo de la vida o simplemente formaron parte de mi historia.

Cuando me acerque a su mujer para abrazarla, me encontré con este amigo al que hacía tanto que no veía. Cuando se cruzaron nuestras miradas me reconoció enseguida, no habíamos cambiado tanto. Sentí su dolor por la pérdida de su padre y otras muchas emociones que en un momento se agolparon en mi corazón.

Cuando salimos del funeral estuvimos hablando y volviendo a conectar después de tanto tiempo. Mientras regresaba a mi casa vi claramente la influencia que tiene nuestra adolescencia en los adultos que seremos.

En un momento y en una mirada me di de bruces con mis quince años, sentí en mi corazón de que manera tan fundamental me habían influido y sentí lo importantes que habían sido mis amigos de aquella época a la hora de marcar el resto de mi vida.

Los valores que aprendí junto a ellos. Las tardes de charlas, el ocuparnos los unos de los otros cuando teníamos problemas, escucharnos. Todo fue parte de aquellos años fundamentales en nuestra formación, donde los padres empezaban a pasar a otro plano y las vivencias, los amigos y nuestra propia autoafirmación como personas son las que nos marcarán el camino que vamos a elegir.

Como terapeuta he tenido la oportunidad de tratar a adolescentes a los que a través de la técnica metamórfica han conseguido conectar con ellos mismos y encontrar su camino.

No siempre tenemos la suerte de tener buenos amigos como guías o, somos capaces de elegir a los que más nos conviene.

Actualmente trabajo con dos adolescentes uno de doce años y otra de catorce. El primero vino a tratamiento porque tenía muchos tics, con movimientos involuntarios de la cabeza y espasmos en los brazos que le producen muchas contracturas que le trata una fisioterapeuta. Otro de los problemas por el que ha venido es porque se queda en blanco cada vez que hace un examen a pesar de que haya estudiado mucho y se lo sepa.

Al principio comencé a tratarle con reflexoterapia podal para trabajar los tics y ver si mejoraba, también le recomendé que tomara aceite de Krill (Omega 3) para reforzar el sistema nervioso.

Según me contó su madre los tics comenzaron a los seis años después de haber pasado una infección vírica severa del oído y con posterioridad una parálisis facial del mismo lado.

Cuando le trato las zonas reflejas del cerebro, oído, cervicales y nervio trigémino, el pie reacciona con movimientos involuntarios como los espasmos que tiene cuando le dan los tics. Cuando le trato los nervios del brazo (plexo braquial) me comenta que siente corrientes a lo largo del mismo.  

A partir de la tercera sesión (viene una vez por semana) comenzó a mejorar de los tics hasta el punto de que casi habían desaparecido, pero en los exámenes que había hecho se había vuelto a bloquear. Entonces decidí hacer en la sesión unos minutos de reflexoterapia y el resto de metamórfico.

Cuando volvió a terapia después de la primera vez que le hice metamórfico, la madre me dijo que al día siguiente del tratamiento había experimentado un empeoramiento muy importante de los tics, tanto que llegó a preocuparse, pero que habían desaparecido a las cuarenta y ocho horas volviendo a la normalidad, y el examen que había tenido esa semana le había salido mejor y no se había bloqueado.

Después de Semana Santa me ha comentado que no ha vuelto a empeorar de los tics después de la última sesión y los exámenes que ha hecho le han salido bien.

Vamos a seguir el tratamiento para afianzar lo que ha conseguido.

El primer empeoramiento nada más comenzar con la técnica metamórfica nos indica la relación que hay entre los tics y el problema emocional de inseguridad que le bloquea en los exámenes. De hecho en este curso cambió del colegio al instituto al terminar la Primaria y empezar la E.S.O. A ello se unió el que comenzó con nuevos compañeros, profesores y otra forma de enseñar.

Durante la sesión y cuando le trato con metamórfico el pie sigue manifestando muchos espasmos, él se queda profundamente dormido hasta el punto que nos cuesta mucho despertarle después. Una tarde que le traté entre las cuatro y las cinco fue incapaz de hacer nada después de la sesión porque sólo quería dormir, de hecho hemos decidido tratarle a última hora de la tarde para que se vaya después a casa y pueda acostarse tranquilamente. No obstante esa reacción irá pasando a medida que hagamos más sesiones.

Vamos por buen camino, el se siente muy cómodo con la terapia y viene contento al tratamiento.

La otra adolescente que trato es una niña de catorce años de origen chino, adoptada por los padres cuando tenía más de cinco años. Al principio tenían muchos problemas con ella, sobre todo la madre. Considero que los niños que han sido abandonados nada más nacer reflejan reticencia hacia la madre adoptiva por ver en ella a la madre que les abandonó.

Llevamos pocos tratamientos ya que sólo la puedo ver cada tres semanas porque vive en  Extremadura.

En la segunda sesión la madre prefirió quedarse fuera de la sala para que pudiéramos hablar, noté que se habría más y confiaba en mí. Le hice el tratamiento completo: pies manos y cabeza. Veremos como va cambiando poco a poco y va interesándose por los estudios, una de las muchas razones por la que la traen los padres.

La Técnica Metamórfica ayuda mucho a los adolescentes, ya que el joven vuelve a conectar con el período que llamamos de “Animación” relacionado con las 18 a 22 semanas de gestación, cuando el feto siente lo que hay fuera del vientre materno, ya que comienza a oír y soñar, y sus ojos detectan la luz. La madre comienza a sentir cada vez más sus movimientos. Es una etapa fundamental por su influencia en cómo nos relacionaremos con los demás, conectando con la adolescencia precisamente por la forma de sacar al adulto cuando llegamos a esa etapa de la vida.

Hoy mi hija es profesora de instituto, tratando todos los días con adolescentes, cuando le pregunto qué sugeriría a sus padres me contesta con su característico sentido del humor: -”Que no los maten”.

Después, y en un encuentro casual con nuestro pasado, podemos volver a sentir cómo esos amigos y vivencias que tuvimos a esa edad siguen formando parte de nuestro  corazón.

 

Firmado: Carmen Benito.