LA TÉCNICA METAMÓRFICA AYUDA A REDUCIR LAS BARRERAS DE COMUNICACIÓN.

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La técnica metamórfica ayuda a niños y adolescentes a relacionarse mejor con el entorno en el que viven, principalmente cuando tienen problemas derivados de una deficiencia en su genética o una malformación en el desarrollo embrionario.

No estamos hablando de resolver el problema y cambiar al niño totalmente, sino de que poco a poco madure y en consecuencia mejore la forma en que se relaciona con los demás.

Este curso he tenido dos tratamientos en los que íbamos buscando precisamente esto. Uno de un niño de siete años con una “trisomía en el cromosoma 15”. Otro de una adolescente de dieciséis años que nació con un meningocele (un tipo de espina bífida) asociado a una agenesia del cuerpo calloso, estructura fundamental para integrar la información que nos llega del medio por los dos hemisferios cerebrales y también hidrocefalia. Todo ello se produjo debido a una mala absorción del ácido fólico (vitamina B9) en los primeros estadios de la gestación.

En ambos casos he utilizado la “Técnica Metamórfica”, y a medida que han recibido el tratamiento se han ido produciendo cambios significativos.

Al niño con la trisomía en el cromosoma 15 le traía la familia por sus problemas de relación con los demás y su hiperactividad (de hecho se habían planteado la posibilidad de medicarle). Cuando le conocí me comentó la abuela que también estaba diagnosticado como autista, aunque ella no lo tenía muy claro.

No es de extrañar el diagnostico ya que muchos niños afectados por esta trisomía lo presentan porque hay una región de este cromosoma implicada en el autismo, la 15q11-q13, que es responsable de la formación del receptor del neurotransmisor GABA A (ácido gamma-aminobutírico tipo A). Este neurotransmisor inhibitorio participa en la comunicación de las neuronas inhibiendo o reduciendo la actividad neuronal. Es importante el papel que desempeña en el comportamiento, la cognición y la respuesta del cuerpo frente al estrés.

Investigaciones recientes sugieren su participación en el control del miedo y la ansiedad. Niveles bajos de este neurotransmisor pueden estar detrás de problemas de ansiedad, depresión, esquizofrenia o falta de sueño.

El receptor GABA A es el más conocido porque se relaciona con los barbitúricos, benzodiacepinas o alcohol (le interfieren).

Empezamos el tratamiento de metamórfico en septiembre y hemos trabajado a razón de una sesión a la semana (excepto en vacaciones) hasta junio.

Poco a poco ha ido mejorando no sólo en los problemas de hiperactividad, ya que ahora le pueden llevar a cualquier sitio y se comporta mucho mejor, sino también en su manera de relacionarse con los demás, sobre todo con personas que no son de su entorno familiar.

Me contaba su abuela que es la que se queda con él durante la consulta, que cuando regresan a casa suelen pasar a comprar a un mercado cercano a su domicilio y ya desde las primeras sesiones se relacionaba con el pescadero al que siempre compran contestando a las preguntas que le hacía y diciéndole lo que le quería comprar.

Cuando empezamos a trabajar yo tampoco veía claro que tuviera autismo y los resultados que hemos ido obteniendo nos han dado la razón. De hecho la abuela me comentó que este año había asistido a las jornadas sobre autismo que promovió la Comunidad de Madrid, donde fueron especialistas en el tema y le habían dicho después de ver al niño que él no tenía ese síndrome.

Poco a poco está aprendiendo muchas cosas, va ganando madurez y seguridad para comunicarse con los demás. Lo primero que me dice cuando llega a consulta es: “Buenas tardes Carmen ¿cómo estás?”, y lo último antes de irse es darme un beso. En octubre retomaremos el trabajo porque entre todos tratamos de sacar todo su potencial.

El segundo caso es el de una adolescente de 16 años que como dije al principio nació sin cuerpo calloso y con un meningocele que es un quiste en la columna vertebral situado en la zona de la cola de caballo, formado por las meninges y líquido cefalorraquídeo. A la edad de ocho meses la operaron para cerrárselo y que no perdiera líquido y le drenaron la hidrocefalia que presentaba.

Este problema se produce por una mala absorción del ácido fólico (vitamina B9) en el primer estadio de la gestación.

Como consecuencia de esto tiene atrofia de ambos nervios ópticos que le produce una gran pérdida de agudeza visual. De niña la operaron del estrabismo que tenía y eso la ha ayudado mucho en la recuperación de parte de la visión.

También la operaron de frenillo en la lengua.

Se ha pasado gran parte de su vida en estimulación, sobre todo en la primera infancia después de ser operada del meningocele.

A pesar de todas las dificultades que ha tenido ha conseguido llegar a primero de bachillerato sin haber repetido ningún curso.

Durante el último año de secundaria en el colegio, por desgracia y porque a veces los niños y adolescentes son crueles con quien es más débil, ha sufrido acoso escolar por parte de compañeras de su clase, lo que sumado a que es extremadamente tímida a la hora de relacionarse con personas que no conoce, hicieron que el año pasado tuviera incluso ataques de ansiedad por miedo a cambiar a un entorno desconocido como era el instituto para hacer bachillerato.

En agosto comenzamos el trabajo metamórfico y le ayudó mucho a calmar esos miedos. De hecho acudió sin estrés el primer día de curso y después todo ha ido mejorando a medida que hemos hecho el tratamiento.

Su madre me dice que ha vuelto a ser una niña más optimista e ilusionada, yo diría que en general es más feliz. Y durante este curso ha estado aprendiendo a tocar la guitarra, siendo capaz de tocar delante de sus compañeros y de los padres del instituto en el festival que hicieron. Algo impensable para ella.

Cuando llegaba a los exámenes me decía que le venía muy bien el metamórfico para ir más relajada.

Estos dos tratamientos me han demostrado que la técnica metamórfica ayuda a sacar el potencial incluso en casos tan extremos como los de este niño y esta adolescente. Pero el gran mérito es suyo por no rendirse y de las familias por seguir adelante con mucha dosis de esperanza en que todo se pude conseguir.

Firmado:

Carmen Benito Rico.

Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.