LA TÉCNICA METAMORFICA ACELERA EL TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO.

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Tras veinte años trabajando con la técnica Metamórfica una de las cosas que más ha llamado mi atención es el impulso que da el tratamiento a aquellas personas que están haciendo psicoterapia.

Han sido varias las que al tiempo que venían a Masaje Metamórfico, acudían a tratamiento con un psicólogo, en algunos casos desde hacía años, y todas coincidieron en que a raíz de las primeras sesiones, aceleraban claramente el trabajo que venían realizando.

También he colaborado con una amiga psicóloga para ayudar a algunos de sus pacientes enseñándoles la terapia y, tanto ella como otro colega y amigo también psicólogo han aprendido la técnica para utilizarla en los tratamientos psicoterapéuticos.

A través de la Técnica Metamórfica se conecta con el subconsciente y sin necesidad de llevar el proceso a la parte consciente se es capaz de cambiar patrones tanto heredados como aprendidos en el seno materno o los adquiridos en la primera etapa de la infancia.

Según sea el vínculo afectivo que establezcamos tanto con la madre como con el padre así será la base de nuestro carácter.

El momento crucial del tratamiento es el que nos conecta con nuestro nacimiento ya que los miedos, las vivencias de la madre y lo que sucede en ese instante tan especial van a marcar la forma de afrontar la vida que asumiremos: miedo, inseguridad, confianza.

Hoy en día el proceso natural del parto está muy controlado médicamente, esto nos ha llevado a un nacimiento más agresivo donde a la madre se le quita parte de su libertad a la hora de elegir que sea lo menos traumático para ambos: madre e hijo. Son muchas las voces que ya están dando un toque de atención en este sentido ya que se están viendo las consecuencias posteriores a nivel emocional.

Durante el proceso del parto se pasan diferentes etapas, relacionadas todas ellas con los neurotransmisores que produce nuestra hipófisis:

Hay una primera etapa de actividad ya que la hipófisis comienza a segregar Beta-endorfinas, en ella la futura madre quiere preparar todo aquello que desea que esté listo para cuando llegue su hijo. Estos opiáceos endógenos la ayudan a reducir el dolor y la ansiedad. Cuando estos niveles son muy altos induce a ondas cerebrales alfa, lo que se expresa a través de un sentimiento de serenidad.

Si se dejara a la futura madre un espacio de conexión con ella misma y se incluyeran también sesiones de meditación y visualización en la formación para el momento del parto, con estas herramientas y la respiración todo iría mucho mejor, pero muchas madres a pesar de haber aprendido muchas cosas, cuando llega el momento se pierden en el miedo, ¿a qué es debido esto?, la respuesta es sencilla, tendemos a reproducir lo que vivimos en nuestro propio nacimiento, los miedos de nuestra madre, la situación vivida por el padre al que hace unos años ni siquiera se le permitía tomar parte activa y se le apartaba, cuando su apoyo y serenidad en ese momento son muy importantes.

En fin, son muchas las cosas que se escapan a nuestra propia libertad a la hora de dar a luz a nuestros hijos.

Hay una parte del parto fundamental a la hora de fijar inseguridad en el carácter, es el momento en que se corta el cordón umbilical. Lo adecuado sería hacerlo una vez que deja de latir, momento en que el bebé se preparará para que sus pulmones comiencen a respirar. Cuando este acto se realiza antes, hay una sensación de urgencia en el niño, haciendo un esfuerzo para llenar sus pulmones y no quedarse sin oxígeno, esto puede llegar a influir en el adulto cuando quiera tomar la decisión de concluir un ciclo en su vida, ya sea laboral o de relación pues lo va a vivir como una muerte y un sufrimiento y va a preferir permanecer unido a un ficticio cordón umbilical.

Los patrones que marcan nuestras emociones cuando más se graban en nuestro subconsciente son de cero a seis años. Ya en el vientre materno empezamos a nutrirnos de las influencias emocionales que nos transmite la madre a través de la sangre por los neurotransmisores, capaces de atravesar la barrera placentaria. El amor que recibimos en los primeros estadios y el vínculo afectivo nos ayudarán a desarrollar emociones correctas.

En las primeras etapas de la vida el cerebro funciona en la frecuencia cerebral más baja: Delta entre 0 y dos años y Theta hasta los seis, en este estado es cuando más fácilmente se puede programar. Las frecuencias son más altas de seis años en adelante, por eso es más fácil recordar a nivel consciente lo que nos sucedió a esa edad que en la etapa anterior ya que ésta quedó grabada en el subconsciente. Por tanto los patrones familiares que vivamos en la primera infancia también marcarán nuestra forma de ser e interactuar con los demás, influidos a su vez por los adquiridos en la vida intrauterina y en el nacimiento, todo va entrelazándose cada vez más.

Cuando trabajamos con el metamórfico lo hacemos en pies manos y cabeza, cada pie nos da una información distinta de los bloqueos de la persona. El pie derecho nos muestra esas influencias en el momento presente a partir de nuestra parte consciente (la punta del iceberg de lo que somos) mientras que el izquierdo muestra las vivencias del pasado y la parte subconsciente (el resto del iceberg), por eso pasa siempre más información ese pie que el derecho. Incluso en reflexoterapia podal muestra zonas reflejas molestas que pueden estar relacionadas con desequilibrios o enfermedades del pasado.

Con la técnica Metamórfica la persona suele quedarse muy relajada durante la sesión, pudiendo reducir las ondas cerebrales al estado alfa, en el que la conciencia está en calma, en este estado podemos reprogramar nuestro cerebro.

Aunque la persona no esté en ese estado de relajación la técnica también funciona ya que la motivación del terapeuta y la frecuencia que es capaz de transmitir a través de sus manos son fundamentales para que provoquen la transformación de sus memorias celulares.

Firmado:

Carmen Benito Rico.

Licenciada en Biología. Diplomada en Terapias Reflejas.

Directora del Centro de Bioestética de Carmen Benito.