LA MANO: CENTRO DE LA ACCIÓN EN EL MASAJE METAMÓRFICO

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Cuando hablamos del masaje metamórfico decimos que se realiza en los pies y que trabaja en un aspecto que otras técnicas no contemplan: lo que sucede durante los 9 meses de gestación de la persona y su posterior repercusión tanto física como mental y emocional a lo largo de la vida.

Trabajamos principalmente en los pies porque estos son el motor del cambio los que nos permiten modificar la dirección escogida en nuestra vida. Sobre nuestros pies nos asentamos y caminamos. La forma de pisar y las alteraciones como: durezas, callos, posición de dedos, arcos caídos o demasiado alzados, etc., van a decir mucho de nuestro carácter. Masajear primero los pies va a ayudar a la persona a elegir la dirección a tomar.

Cuando comenzamos a cambiar puede que en algún momento nos sintamos perdidos, queriendo seguir adelante tomando las riendas de nuestra vida, pero sin saber muy bien cómo. En ese momento es cuando introduzco el masaje metamórfico de la mano y de la cabeza.

La mano es el centro de la acción, de la ejecución de aquello que planteamos. La cabeza es el centro del pensamiento el que dirige y sabe hacia donde vamos. Por eso ambos son el complemento ideal en el masaje metamórfico. No basta solo el cambio, también hay que saber dirigirlo (la cabeza) y realizarlo (la mano). 

El masaje de la mano en ocasiones nos sorprende comunicándonos más y poniéndonos  en mayor contacto aún con la persona que tratamos.

Al comenzar el masaje, primero tomo su mano entre las mías, después comienzo el trabajo desde la uña de su dedo pulgar (donde están las zonas de preconcepción igual que en el pie) hasta la articulación de las dos falanges del pulgar (punto de concepción). Sigo por la 1ª falange (1ª parte de postconcepción) hasta la articulación metacarpo falángica del pulgar (punto del compromiso con la vida), después el metacarpiano (resto de postconcepción), en esta zona también masajeo la palma de la mano (centro de energía de la misma) para activar aún más su fuerza para actuar. Al llegar a los huesos de la muñeca entramos en animación y prenacimiento; por último sobre la articulación de la muñeca estaremos en la zona que se corresponde con el nacimiento.

Pero ¿por qué se sitúa precisamente en la mano ese centro de la acción?:

La parte inferior de la columna vertebral zona lumbo-sacra y cadera es esencial para comunicar, para desplazarnos y poder cambiar de lugar en el espacio, siendo su proyección última los pies. La parte alta de la columna vertebral, zona dorsal, hasta cervicales, incluidos hombros, brazos y manos son los que nos permiten actuar, llevar a cabo lo que gestamos. Todas estas zonas se reflejan en el pie entre la 1ª falange y el metatarsiano del dedo 1º que a su vez en la técnica metamórfica se corresponden con la postconcepción, conectando con los 1º órganos que se forman en el desarrollo embrionario. En esa zona el que 1º se desarrolla y además se refleja es el corazón.

El centro de energía o chakra del corazón es el asiento de los sentimientos y el amor incondicional. Está situado en el centro de la secuencia de los siete chakras principales sirviendo de unión entre los tres inferiores y los tres superiores. Si su energía se encauza correctamente llegará al amor universal en su grado más desinteresado, si no, nos encontraremos con el amor posesivo en el nivel más inferior. Este centro tiene también un papel equilibrante de las distintas partes de la persona y de su relación con los demás, permitiéndole adaptarse a las  circunstancias de cada situación

En esta zona también se localiza la glándula Timo fundamental en el desarrollo y crecimiento del niño, y en el sistema inmunológico.

Las manos por tanto transmiten nuestra fuerza desde el corazón. Nos ponen en contacto con los demás de forma que un apretón de manos, una caricia, o un abrazo manifiestan mucho más de nosotros que una palabra. El tacto es una parte esencial de nuestra relación con el medio y con los demás, eso es algo que los terapeutas conocemos bien, ya que somos capaces de dar a través de las manos energía y calor capaces de ayudar a otros en su proceso de transformación.

El siguiente paso en la técnica metamórfica es el masaje de la cabeza (centro del pensamiento, del que hablaré en otra ocasión). En medicina tradicional china se dice que “corazón controla mente”. También el amor que se irradia desde el chakra del corazón está controlado por el séptimo centro o chakra corona, que actúa de dos modos: racional, evaluando una situación; o intuitivo, sintiendo cuál es la mejor actitud. Por tanto ambos centros, el de la acción y el del pensamiento, están íntimamente unidos en el masaje metamórfico, y, cuando se trabaja en las manos, se debe trabajar en la cabeza.