La Magia de la Transformación Metamórfica

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¿Por qué hablo de magia en el cambio que se produce a través de la Técnica Metamórfica?

Porque es algo que a veces no podemos entender, cómo de un trabajo tan sencillo, a través de una caricia suave en los pies en las manos y en la cabeza una persona puede llegar a cambiar tanto.

¿Qué es lo que realmente tratamos cuando hacemos metamórfico?

Desde que acudí al congreso de Conciencia Cuántica trato de leer y aprender más sobre los avances que se hacen en el ámbito científico para tratar de responder a las preguntas de por qué somos como somos y cómo estamos todos conectados.

Lo que nuestra intuición lleva tiempo diciéndonos es real, cuando yo me transformo también lo hace todo lo que me rodea creando mi nueva realidad en la que todo y todos estamos conectados.

Muchos científicos tratan de explicar la mente a través del cerebro, pero es la mente la que realmente se vale del cerebro para manifestarse, por tanto, no somos lo que vemos ahora, podemos ser mucho más, sólo tenemos que permitírnoslo.

Tengo una clienta que siempre que viene a metamórfico me dice que para ella la técnica es mágica, que la ha ayudado a cambiar su vida y su forma de verla por completo dándole seguridad, confianza, plenitud y sobre todo ha pasado de sentirse sola, de forma depresiva y dañina, a sentirse bien con ella misma. De hecho cuando se ha ido de vacaciones con varias amigas ha visto que se sentía capaz de decir las cosas que no le gustaban cuando antes se callaba todo. Ella misma ve la gran diferencia entre antes y ahora.

Otra de las personas que he tratado cuando vino por primera vez también se sentía deprimida, triste, muy sola, con una vida muy monótona. Cuando empezamos el tratamiento su cara sólo expresaba esas emociones, e incluso lloraba durante la sesión. Poco a poco fue cambiando el chip, mejorando la percepción que tenía de todas las personas de su entorno dejando atrás los miedos que la bloqueaban.

Ha sido tan importante el cambio que se ha producido en ella que cuando en febrero de este año le dijeron que tenían que quitarle urgentemente un tumor que le habían detectado en el útero, junto con los ovarios, sin saber lo que se encontrarían ni el tratamiento que decidirían aplicar después, lo asumió con una calma que ni ella misma podía creerse. Me comentaba que tal como era antes de empezar el tratamiento se habría derrumbado, pero ahora no.

Poco antes de las vacaciones de verano ha vuelto para tratarse con reflexoterapia. Se encuentra muy bien y ya se ha incorporado al trabajo, el tumor estaba muy localizado y no han encontrado nada más. No ha necesitado tratamiento posterior.

Realmente ha cambiado, su cara y su sonrisa no tienen nada que ver con la persona que vino a tratamiento el otoño pasado.

¿Qué es lo que provoca ese cambio tan impresionante sobre todo en el aspecto emocional de la persona?

Cuando trabajo metamórfico la ayudo a conectar con su campo mórfico, donde están las claves para mantener el equilibrio. Ese campo se ve en muchas ocasiones bloqueado por patrones de aprendizaje que traemos heredados, o que aprendemos en el vientre materno y a lo largo de los primeros años de nuestra vida.

El terapeuta durante el tratamiento conecta con la energía del corazón y a través de sus manos puede percibir como sale un flujo de fuerza, esa fuerza o energía se vuelve transformadora, y es capaz de devolver coherencia al campo energético de la persona que recibe el tratamiento, en algunos casos se entra en una relajación profunda y el cuerpo puede muchas veces liberar tensiones en forma de espasmos y movimientos involuntarios de los que a veces ni siquiera se es consciente.

Cuando trabajo con metamórfico lo hago en zonas reflejas del pie y la mano donde se proyectan columna vertebral y cabeza, cuando utilizo el masaje celular voy directamente a columna vertebral y cabeza, no a sus zonas reflejas, ahí también liberamos la memoria del tejido y de las células. Trabajamos sobre los chakras ya que las emociones y el cuerpo se conectan a través de ellos.

Los chakras están íntimamente unidos a las emociones y si nos fijamos cada uno de ellos está conectado con órganos vitales y glándulas endocrinas productoras de hormonas y neurotransmisores que conectan la información de todo el cuerpo con nuestra parte mental.

Todo nuestro movimiento emocional va a influir en la conexión del campo mórfico o plano del cuerpo emocional y el cuerpo físico.

Los chakras son ruedas de energía con una vibración que a su vez captan vibraciones externas. Si nos fijamos bien, cuando alguien se nos acerca, antes de que nuestro cerebro emita una orden de reconocimiento nuestros chakras ya han comenzado a vibrar. Esta vibración se transmite al cerebro en concreto al neocortex que es el que más nos diferencia como especie, y la mente da un significado a todo ello.

De ahí que nuestra intuición debe ser escuchada siempre.

Para que nuestro cuerpo esté sano los chakras tienen que estar bien equilibrados y la energía fluir a través de ellos sin bloqueos. Hoy en día tenemos aparatos capaces de medirlos y fotografiarlos.

Durante el tratamiento, a través de nuestras manos ayudamos a la persona a reequilibrar sus chakras. Hasta donde podemos actuar es algo que no depende sólo de nosotros como terapeutas, también depende de lo que la persona aún puede modificar.

Hay otro factor fundamental en el trabajo que no es sólo la energía del terapeuta, la intención juega un papel crucial, y cuando digo intención no es implicación.

La intención parte del amor incondicional para ayudar al otro en su camino, sin expectativas, no lo que yo quiera que suceda porque eso sería implicarme. Donde llegue la persona no depende del terapeuta, cada uno traemos nuestro camino a recorrer en la vida, sólo podemos ejercer de acompañantes, sin interferir.

Lo que suceda será lo correcto y perfecto, tanto para el paciente como para el camino de aprendizaje del terapeuta. No somos más que instrumentos.

Dice Bruce Lypton en su libro “Efecto Luna de Miel” que cuando los siete chakras están alineados la energía fluye con libertad por todos ellos. El chakra del corazón que es el central, es más grande que los demás, porque cuando tu fisiología y tu psicología están alineados, cuando te amas a ti mismo para que los demás puedan amarte y a la vez amarlos a ellos, tu corazón se expande y se abre a tu pareja (si la tienes) y al mundo. Cuando haces realidad la vida que eliges y no la que te programó tu familia, puedes tenerlo todo.

Eso es lo que él llama “Efecto Luna de Miel”

Pero me gustaría terminar este artículo dedicando un pequeño homenaje al Dr. Wayne W. Dyer que tanto nos ayudó a varias generaciones con sus libros de autoayuda:

Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian.

Gracias ahí donde estés.

Firmado: Carmen Benito

Licenciada en Biología, diplomada en Reflexoterapia Podal y Metamórfico.

Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.