La cabeza centro del pensamiento en la técnica Metamórfica

  •  
  •  
  •  
  •  

Desarrollada por Robert  St. John, la técnica Metamórfica va a actuar sobre nuestros 9 meses de gestación, cimiento de nuestras estructuras físicas, mentales y emocionales.

En el masaje metamórfico se trabaja  sobre los pies, motor del cambio (con ellos nos movemos); en las manos centro de la acción (a través de ellas tomamos lo que deseamos, en este trabajo nos ayudan a tomar las riendas de nuestra vida); y, por último se trata la cabeza, centro del pensamiento (da dirección a todo el proceso de cambio).

La cabeza es el centro de comunicación más importante, en ella se localiza el cerebro, sistema nervioso central, y las principales glándulas endocrinas productoras de hormonas que ponen en relación todo nuestro cuerpo. En ella se sitúan los órganos de los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y, aunque pudiésemos pensar que el tacto está más en las manos, algunas zonas de la cara (pómulos y labios), ocupan mucho espacio en las áreas sensitivas de la corteza cerebral. Es por tanto, donde recibimos toda la información del exterior, la procesamos y actuamos en consecuencia.

El masaje metamórfico del pie, se realiza sobre las zonas reflejas de cabeza y columna vertebral, localizadas en el dedo gordo (cabeza) y todo el arco del pie (columna vertebral). Los puntos que primero se trabajan son: preconcepción, que controla las principales glándulas endocrinas (pineal e hipófisis), y, concepción relacionada con la articulación del hueso occipital en la base del cráneo y la primera vértebra cervical.

El punto de preconcepción es una etapa abstracta en la historia de la persona, será necesario que muchas circunstancias confluyan para llegar al momento de la concepción. En esta etapa se situarían los gametos que aún no se han fusionado, y que llevan en ellos impresa parte de los padres incluyendo instintos y emociones que también se heredan.

La concepción es el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen para formar la primera célula que contendrá toda la información del nuevo ser. En este momento es en el que se asienta el centro del pensamiento, la forma que la persona tendrá de pensar y de crear. Según seamos concebidos seremos capaces de concebir.

En sus comienzos Robert St. John trató con esta técnica a niños con síndrome de Down, incluida a su hijastra a la que conoció con sólo dos semanas de vida. En una entrevista comenta, que en los casos menos severos, se les puede ayudar a cambiar hasta un estado casi normal; siempre que se trate al niño desde su primera infancia. También se pueden tratar otras discapacidades psíquicas, ya que en casi todas ellas el problema se originó en los nueve meses de gestación. El síndrome de Down, al ser una trisomía en el par 21 (son tres cromosomas en lugar de dos por no dividirse el oocito correctamente para formar el óvulo), sería un problema de preconcepción, ya que el gameto llega alterado a la fecundación. Otras enfermedades como la parálisis cerebral, podría pertenecer al momento del nacimiento, por falta de oxígeno al cerebro este ve comprometidas sus funciones originando posteriormente la paralización de los miembros regidos por las áreas afectadas. 

Durante el tiempo que estuve colaborando con una fundación para personas discapacitadas psíquicas, cuando les hacía masaje Metamórfico algunas de ellas llevaban mis manos a su cabeza y espalda principalmente, y rechazaban el masaje en los pies. Lógicamente me llevaban al origen, a la zona directa, ya que las zonas que se trabajan en el pie son aquellas en las que se reflejan justamente cabeza y espalda. Esto me hizo ver la importancia que tiene en este trabajo no olvidarse de tratar la cabeza.

El masaje de la cabeza se realiza con la persona preferiblemente sentada, y colocándonos a un lado de ella. La mano que no va a trabajar se sitúa en la frente para que sirva de punto de apoyo y no se genere tensión en el cuello. Yo prefiero no tapar la zona del entrecejo, para no afectar al centro energético de hipófisis. Con la otra mano comenzamos el masaje desde donde empieza el pelo (zonas de preconcepción) por el centro de la cabeza.  El punto de concepción se situaría donde se unen la sutura de los dos huesos parietales con el frontal (Bregma). Continuaríamos hacia la coronilla (primera parte de la postconcepción), siendo la coronilla la relacionada con el punto de “compromiso con la vida”. Bajaríamos por el hueso occipital (segunda parte de postconcepción) hasta llegar a la base del cráneo (zona de animación). A partir de ahí comenzamos a movernos por el lateral derecho de la base del cráneo para dirigirnos hacia la oreja derecha, subiendo por detrás de ésta (zona de prenacimiento) y situarnos justo por encima de la misma (zona de nacimiento). Volvemos a bajar por donde hemos subido y nos dirigiremos de la misma forma hacia la oreja izquierda, hasta situarnos por encima de ella. Volveremos por el mismo camino hasta la base de la cabeza y subiremos por el centro hasta el punto de preconcepción.

El masaje se hace muy suavemente, los dedos dibujan pequeños círculos a medida que los desplazamos, sacándolos de entre el pelo si se enredan.

Cuando termino, me sitúo detrás de la persona, colocando las dos manos en los lados de la cabeza (en parietales), bajándolas suavemente y dejándolas durante unos segundos quietas a la altura del occipital, como si quisiera integrar los dos hemisferios cerebrales, consciente y subconsciente,  presente (lado derecho) y pasado (izquierdo). Después coloco una mano en la frente y otra en el occipital, sintiendo el movimiento sutil de ambos huesos craneales. Por último bajo con ambas manos nuevamente desde el frontal por los parietales al occipital el cuello y los hombros permaneciendo en ellos durante unos segundos conectando con la persona.

El masaje de la cabeza dura entre cinco y diez minutos.

En mis años de experiencia con esta técnica he observado que si los pies son la base para que la persona inicie su proceso de transformación, una vez comenzado, las manos y la cabeza dan dirección y ayudan a tomar las riendas del mismo.

En nuestra cabeza está nuestra capacidad de crear y concebir, pero no olvidemos nunca que como se dice en medicina tradicional china: Corazón controla Mente.