EL PUNTO DE CONCEPCIÓN EN LA TÉCNICA METAMÓRFICA

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            Como somos concebidos seremos capaces de concebir. Nuestra capacidad de pasar de lo abstracto a lo concreto, de desarrollar una idea para posteriormente realizarla, va de la mano del punto de concepción en la técnica metamórfica, punto que se relaciona con nuestro lado masculino y con el principio del padre, el más activo en el momento de la concepción.    

            La base del trabajo metamórfico es que la persona conecte con sus nueve meses de gestación, período en el que formará los cimientos de toda su estructura física, mental y emocional. Hay dos momentos cruciales en ese período, la concepción y el nacimiento.

            La vida comienza en el momento en que es concebida, pasando del potencial que contienen dos células independientes: el óvulo y el espermatozoide a un nuevo ser que comienza a desarrollarse y madurar hasta convertirse en una persona completa y única.

            En el momento de la concepción pasamos de lo abstracto a lo real. De lo unicelular a lo pluricelular, y si lo contemplamos desde el punto de vista de los Principios Universales de la unidad a la dualidad (la unión de dos células que formarán estructuras completas).

            Biológicamente es curioso como funcionan nuestras gónadas para formar los óvulos o los espermatozoides, ya que mientras las células de todo nuestro cuerpo se dividen formando otra completa, no sucede lo mismo con las gónadas, ya que las que se forman en ellas van a ser “incompletas”, pierden su dualidad cromosómica.

            Nuestra dotación cromosómica está formada por 46 cromosomas que se agrupan en 23 pares iguales dos a dos, excepto los que determinan el sexo que son XX en la mujer y XY en el varón. Cuando se forman el óvulo y el espermatozoide pasan de esa dualidad cromosómica a tener un único cromosoma de cada pareja que tendrá que unirse a otro para formar una nueva dualidad.

            Nuestras gónadas conectan con la unidad, con el potencial de lo que podemos llegar a ser, son pura fuerza creadora.

            Para que se produzca la concepción el óvulo abandona el ovario, sube por la trompa de Falopio para viajar hacia la matriz. En ese momento la vibración energética alrededor de su membrana es máxima. Los espermatozoides tienen que acercarse a él,  y aunque son muchos los que inician el viaje (alrededor de 4.000.000) sólo unos pocos llegan hasta al óvulo y tan sólo uno será capaz de atravesar la membrana para fusionarse formando un nuevo ser único.

            El momento de la unión desencadena una gran cantidad de energía, ya que se necesita mucha para pasar de la unidad a la dualidad. Nada más fundirse, comienza la gran transformación, ya no se trata de los genes del padre y de la madre, sino que las cadenas de ADN se separan y el ADN se recombina formando una mezcla de genes diferente y única.

Incluso en el caso de los gemelos idénticos, cuando de esta primera recombinación cromosómica se forman dos células que dan lugar a dos hermanos, aunque físicamente sean iguales, energéticamente son los dos polos: positivo y negativo, yin y yang, con diferencias emocionales muy importantes, pero complementándose entre ellos.

            El momento de la concepción en la técnica metamórfica está relacionado con nuestro lado masculino, ya que es cuando el padre está más activo (son los espermatozoides los que van al encuentro del óvulo). De este momento dependen por tanto nuestras características de la personalidad que tienen que ver con la autoridad y la autoestima, cuando tenemos problemas de inseguridad, debilidad, e inferioridad o, por el contrario, de despotismo, autoritarismo o sentimiento de superioridad, hablamos de desequilibrio en el punto de concepción.

            Este punto se refleja en el lateral exterior del dedo gordo del pie, donde se articulan las dos falanges, en algunos casos cuando está desequilibrado podemos observar durezas o tendencia a las rozaduras cuando cambiamos de zapatos. Los pies siempre están pasando información de lo que nos sucede tanto en el cuerpo (a través de las zonas reflejas que tratamos con reflexoterapia podal), como en los problemas emocionales que nos desequilibran (que tratamos a través de la técnica metamórfica).

            En reflexoterapia podal el punto de concepción se relaciona con la zona refleja de la articulación entre el hueso occipital del cráneo y la primera vértebra cervical. Es por tanto la articulación que separa la cabeza (centro del pensamiento) del resto del cuerpo, de ahí su importancia a la hora de concebir nuevas ideas y proyectos.

            El trabajo con la técnica metamórfica se hace a través de una suave caricia en las zonas del pie donde se proyectan los nueve meses de gestación. Lo que notamos cuando una de ellas está en desequilibrio puede ser muy variable: que nuestros dedos no se puedan mover como si un campo electromagnético los atrajera, que el pie rompa a sudar, que haya sensación de frío o de calor, etc. La persona a su vez puede notar que le duele la zona, se irrita, le quema, etc. Normalmente trabajamos durante un período de tiempo como de dos minutos cada área (aunque puede ser más si lo consideramos necesario) tratando de equilibrarla.

Una de las experiencias más llamativa que he tenido al tratar un desequilibro en el punto de concepción fue, un caso en el que durante el tratamiento a una clienta, al realizarle el masaje en el pie izquierdo (el que nos pasa información del pasado y del subconsciente de la persona), me di cuenta de que había pasado prácticamente de largo por la zona de concepción, como si ese punto no existiera. Al terminar el tratamiento le pregunté que si había tenido problemas con su padre a lo largo de su vida, y me contestó que era como si su padre nunca hubiera formado parte de su vida ni siquiera en su infancia. Por eso cuando llegué a esa zona mi mano pasó de largo durante el tratamiento. En las sesiones posteriores presté más atención a ese punto y así poco a poco consiguió reequilibrar muchas emociones que le impedían avanzar en sus proyectos.

Todas las etapas del desarrollo embrionario son importantes a la hora de ser una persona equilibrada tanto física, mental como emocionalmente, pero los dos más cruciales son la concepción, base de nuestra capacidad de crear y concebir proyectos, y el nacimiento fundamental a la hora de ser capaces de dar a luz esos proyectos e ideas concebidas.  

Después de todo lo expuesto es fácil comprender que los nueve meses de gestación serán cruciales a la hora de marcarnos también emocionalmente.