Cambiando nuestras memorias erroneas

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Durante años he trabajado con la Técnica Metamórfica para ayudar a muchas personas a cambiar los patrones aprendidos desde el seno materno o durante su primera infancia.

Hace poco y gracias a un taller que dio una amiga en mi centro tuve la oportunidad de conocer el Ho’oponopono, que significa “acertar el paso” o “corregir el error”; y me di cuenta de lo íntimamente relacionadas que estaban las dos terapias.

Como la vida nos guía a todos, cuando estamos preparados llega la siguiente lección, y al estar siempre pidiendo ser más útil a los demás, han puesto en mi camino la oportunidad de conocer “la terapia del perdón”.

Cuatro son las palabras interiorizadas capaces de corregir nuestra responsabilidad y acertar en el paso de las situaciones que nos desequilibran y enferman:

Lo siento.

Perdóname.

Te amo.

Gracias.

En la terapia Hawaiana milenaria de sanación, la persona asume su responsabilidad en todo aquello que desequilibra su mundo, y, mientras que todos estamos acostumbrados a echar balones fuera pensando que no tenemos la culpa de lo que sucede a nuestro alrededor, en una parte de nosotros mismos como fracción que somos de ese mundo  tenemos la responsabilidad de cambiarlo y sanarlo.

Dice el primer principio de las Leyes Universales:

“El TODO es mente, el universo es mental” (El Kybalion).

Este principio explica que todo el universo en el que vivimos es un todo que se manifiesta con la forma en que lo conocemos, y parte del impulso creativo de su esencia  está en cada uno de los que formamos parte de él. Esa fuerza creadora, también la tenemos en nuestro Ser Interior, siendo responsables de corregir y sanar la parte equivocada, ya que sanando nuestro interior sanamos lo que está fuera.

Todo fue creado a partir de la esencia Divina, y durante décadas los físicos trataron de hallar esa partícula divina que se manifiesta en todo. Hace un par de años por fin pudieron demostrar su existencia.

La física nos muestra constantemente que todo es energía, que el observador influye en el proceso de la experimentación con su intención, que todo y todos estamos interconectados por lo que a través de mí puedo acceder a los demás.

En la Técnica Metamórfica vemos cómo los nueve meses de gestación influyen en los cimientos de toda nuestra estructura física, mental y espiritual según hayan sido las vivencias de la madre y lo que traemos heredado.

Partimos desde antes de ser concebidos, desde “preconcepción”, donde somos parte de una “mente”,  todavía no nos hemos manifestado, poseemos todo el potencial para ser lo mejor.

Después se produce el momento de la “concepción” y a partir de ahí el desarrollo del nuevo ser. Hay un momento crucial en este desarrollo: “el compromiso con la vida” que se da aproximadamente entre la 8ª y la 10ª semana de gestación, es cuando el embrión decide seguir adelante. Esta etapa se relaciona con el corazón y los pulmones, en concreto con el “chakra del corazón”, y el mayor movimiento de energía en la sanación parte de ahí, de nuestro corazón, de nuestro compromiso con la vida, de una vida mejor para nosotros y para el mundo que nos ha tocado vivir.

Cambiarlo por tanto depende de nosotros y sanarlo también. Pensemos que cada vez que vemos algo que no nos gusta, a través del amor, del perdón y del agradecimiento podemos sanarlo en nosotros para que por la ley de la atracción sane fuera de nosotros.

Nada de lo que sucede en el mundo podemos verlo como ajeno, incluso lo que más nos revuelve, cuando somos capaces de profundizar en nuestro interior, podemos descubrir esa parte de oscuridad en nosotros mismos, pero si ponemos amor en el proceso de transformación nuestro, poco a poco se transformará fuera.

¿Qué es lo que realmente queremos crear?, ¿qué vida la que queremos vivir?, ¿qué mundo el que queremos dejar a las futuras generaciones?

Mientras escribo este artículo son cuatro las palabras que vienen a mi corazón:

–          Lo siento.

–          Perdóname.

–          Te amo.

–          Gracias.

Son para sanar mis memorias erróneas, para provocar el cambio en mí y en lo que me rodea, para vivir una vida mejor, tener relaciones mejores y compartir de una forma más sana un proyecto de evolución para todos.

Los Hawaianos ya conocían el secreto hace muchos siglos, por eso se decía de ellos que no eran de este planeta. Morrnah Simeona (la maestra de Ihaleakalá) sanadora hawaiana, actualizó estas enseñanzas para poderlas aplicar en los tiempos modernos.

Ella nos transmitió que:

“El principal propósito de este proceso es descubrir la Divinidad dentro de uno mismo. Ho’oponopono es un profundo regalo que nos permite desarrollar una mutua relación con la Divinidad dentro de nosotros y aprender a pedir que en cada momento, nuestros errores en pensamiento, palabra acto y acción sean limpiados. El proceso es esencialmente acerca de libertad, completa libertad del pasado”.

Libertad, Algo por lo que siempre hemos luchado pero, ¿somos realmente conscientes de lo que implica esa palabra?

Libertad es responsabilidad de saber y ser consciente de que mis actos influirán en los demás, por tanto debo llenarlos de amor.

Pero ¿qué pasa cuando voy un paso más allá y también empezamos a ser responsables de lo que hacen los otros?

En su historia el Dr. Len cuenta cómo aplicando el Ho’oponopono fue capaz de curar un pabellón psiquiátrico donde encerraban a los criminales locos más peligrosos de Hawai.

Como era psicólogo pidió trabajar allí, donde nadie quería.

Cuenta en su historia que nunca vio a los pacientes, simplemente pidió una sala en el hospital y cada día revisaba los expedientes médicos de los enfermos allí encerrados y trabajaba sobre sí mismo.

Mientras hacía esto, los enfermos empezaron a sanar. Después de unos meses a algunos que estaban atados con correas les empezaron a dejar caminar libremente. Otros muy medicados dejaron de tomar tanta medicación. Al final incluso los que nunca habrían sido liberados recibieron el alta.

Hasta el personal iba a trabajar con mejor disposición.

Al cabo de unos años el pabellón cerró porque no había enfermos.

Cuando le preguntaron que qué había hecho para provocar tal cambio contestó:

“Yo simplemente estaba curando aquella parte de mí que los había creado”.

Para el Dr. Len la total responsabilidad de nuestra vida implica a todo lo que está en nuestra vida, por el hecho de estar en nuestra vida y ser, por tanto, de nuestra responsabilidad.

Firmado: Carmen Benito.

Licenciada en Biología, Diplomada en Reflexoterapia Podal y Metamórfico.

Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.