EL DRENAJE LINFÁTICO DE NUESTRO CUERPO

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A pesar de lo extendida que está esta técnica hoy en día, son muchas las personas que desconocen su verdadero alcance y, cuando llegan a un masaje de drenaje linfático, traen una idea que nada tiene que ver con la realidad. Con este artículo quiero dejar claro en que consiste exactamente y cuales son sus aplicaciones.

Primero haré una breve introducción a la historia del drenaje.

Esta técnica comenzó a gestarse hacia los años veinte, fue el matrimonio Emil y Estrid Vodder, ambos daneses, que trabajaban en un balneario de la Riviera Francesa dedicados a la rehabilitación, los que lo fueron desarrollando.

Comenzaron tratando a personas que padecían enfermedades crónicas de las vías respiratorias altas; consideraron, que si sus ganglios estaban inflamados, podía ser consecuencia de su enfermedad. Así empezaron a trabajar sobre la piel de forma muy suave tratando con sus movimientos que los ganglios se recuperasen.

Poco a poco observaron que éstos se reducían, y el paciente recuperaba su salud.

Fueron pioneros en atreverse a trabajar sobre una zona del cuerpo que estaba vedada: los ganglios linfáticos. Hoy en día no es aconsejable tratarlos en afecciones agudas, pero sí está recomendado en las crónicas.

Para entender cómo un masaje suave y lento puede funcionar de una forma tan efectiva hay que conocer la fisiología de este sistema.

El sistema circulatorio linfático es un sistema abierto, al contrario que el circulatorio que es cerrado y está formado por venas y arterias. Transcurre paralelo a las venas y sigue su mismo sentido. Comienza en el espacio que hay entre las células donde se forman los canales iniciales linfáticos, de ahí la linfa pasa a unos capilares linfáticos, a los vasos linfáticos que según su tamaño se denominan: precolectores, colectores, troncos y conductos y, en su recorrido, atraviesa diferentes puntos donde se aglutinan los ganglios o nódulos linfáticos.

Los vasos linfáticos se encentran prácticamente en todas las partes de nuestro cuerpo, excepto algunas zonas del ojo y del sistema nervioso central.

A diferencia del sistema venoso y el arterial, el sistema linfático no tiene una bomba que impulse su flujo, por lo que su mecanismo es totalmente diferente del circulatorio (que tiene al corazón), y para su funcionamiento necesita del movimiento de los músculos, del latido de las arterias próximas a los vasos linfáticos, y a un mecanismo especial de válvulas dentro de ellos que los delimitan en numerosos segmentos que se denominan angiones, cuando la linfa pasa de un segmento a otro, si trata de volver hacia atrás las válvulas se cierran impidiéndoselo; cuando un angión se vacía, por succión atrae a la linfa del que está por debajo, y así ésta va desplazándose de un angión a otro hasta llegar a los ganglios linfáticos. De ahí que cuando queremos hacer un buen drenaje primero trabajamos los ganglios bombeándolos suavemente, y después muy suavemente empujamos la linfa hacia ellos, primero la de los vasos más cercanos para que los angiones se vacíen y poco a poco suba la de los más alejados. Es como caminar hacia atrás.

La linfa se forma principalmente a partir del líquido extracelular, tiene un color amarillento, blanquecino o transparente dependiendo de donde se forme. Su composición es agua, proteínas, sales minerales, moléculas de grasa de peso molecular alto y contiene leucocitos, principalmente linfocitos y macrófagos. En algunos casos pueden aparecer glóbulos rojos, ya que cuando nos hacemos un hematoma, el sistema encargado de recuperar los glóbulos rojos y otros materiales necesarios de la sangre, no es el circulatorio, sino el linfático ya que esos elementos tienen un tamaño tan grande que no pueden atravesar de nuevo los capilares sanguíneos y se recuperan a través del sistema linfático.

La función más importante del sistema linfático es devolver las proteínas a la circulación después de salir de los capilares sanguíneos. Hay una constante pérdida de proteínas por éstos bien porque salen a través de poros, porque en un momento dado se produzca un traumatismo, porque aumente su permeabilidad, y por falta de oxígeno. El líquido que escapa puede regresar de nuevo a los capilares, pero no las proteínas debido al tamaño que tienen, acumulándose en los espacios tisulares. Si las proteínas no regresaran a la circulación la presión coloidosmótica caería mucho y disminuiría el volumen sanguíneo, lo que podría en casos extremos provocar la muerte entre 12 y 24 horas(los tejidos de la persona comenzarían a hincharse como un globo). Gracias al sistema linfático que transportan las proteínas a la circulación esto no sucede.

Estructuras fundamentales del sistema linfático son los ganglios, la linfa antes de regresar al torrente circulatorio pasa a través de estas estructuras que se sitúan en zonas estratégicas del cuerpo: en el hueco poplíteo de la rodilla, ingles, toda la zona abdominal sobre todo alrededor de los intestinos, en el tórax, axilas, codo y muchos alrededor de los grandes vasos del cuello. Su función principal es filtrar la linfa antes de devolverla al torrente circulatorio, eliminar las toxinas y producir anticuerpos y linfocitos para combatir cualquier agente patógeno que nos invada.

Nuestro cuerpo drena de una forma muy curiosa, ya que no drenan los dos lados igual. La pierna derecha no drena por el lado derecho, drena junto con la pierna izquierda, toda la pelvis, el abdomen, el tronco izquierdo, brazo izquierdo y lado izquierdo de la cabeza, hacia un gran “conducto torácico” que a la altura de la fosa supra clavicular, en el arco formado por las venas yugular interna y subclavia izquierdas se une a través del “Término Profundo” izquierdo al torrente circulatorio. El tronco derecho, brazo derecho y lado derecho de la cabeza drenan hacia la gran “vena linfática derecha” que se une por el “Término Profundo” derecho a las venas yugular interna y subclavia derechas.

El drenaje linfático por tanto tiene que ser muy suave, de hecho es como un tiraje de la piel. Es fundamental saber hacia donde discurren los vasos linfáticos para ayudar a la linfa a transportarse correctamente. No es un trabajo muscular, por lo tanto las presiones que se hacen son muy suaves, lentas y rítmicas, para dar impulso a la linfa sin colapsar los vasos linfáticos ya que éstos son muy estrechos. Nunca puede producir dolor sino todo lo contrario: relajación.

Dentro del drenaje linfático, el que más me piden es el de piernas, ya que cuando hay problemas circulatorios, sobre todo cuando llega el calor, las piernas se hinchan, provocando mucha pesadez. También las embarazadas se lo hacen, sobre todo a partir del quinto mes de gestación cuando comienzan a notar los tobillos inflamados y la circulación empeora, ya que al aumentar el tamaño del niño, los ganglios de la zona abdominal se van quedando aprisionados al igual que los de la ingle lo que ralentiza el drenaje.

También se aconseja después de determinadas cirugías. He tratado mujeres después de la liposucción, de hecho en estos casos es imprescindible hacerlo incluso todos los días los diez primeros, para pasar posteriormente a tres veces por semana, pues al destruir el tejido graso con las cánulas y después absorberlo, se producen grandes hematomas y salida de líquido. El drenaje permite reducir rápidamente el dolor que se provoca y recuperar al tejido, permitiendo que los hematomas se reabsorban más deprisa. También lo he practicado a mujeres que habían sufrido una mastectomía con extirpación de los linfáticos de la axila, para prevenir o tratar los linfedemas en el brazo. También después de las operaciones de varices o la esclerotización de las mismas.

Ahora estoy tratando a una embarazada muy especial, ya que tiene Lupus, una enfermedad autoinmune que produce muchos problemas, sobre todo de dolor en diferentes zonas del cuerpo. Tiene el que se denomina L.E.S. (Lupus eritomatoso sistémico), puede afectarle a cualquier sistema, lo más peligroso es si afecta al riñón. Quedarse embarazada es complicado con esta enfermedad ya que se puede producir un aborto, pero en su caso no ha sido así, y desde que lo está, es como si el cuerpo le hubiera dado un respiro, ella me dice que han llegado a un mutuo acuerdo: descanso por salud. Viene a drenaje de piernas cada quince días, y le sienta muy bien, las piernas a penas le molestan.

Son muchas las aplicaciones del drenaje linfático y siempre que se realice correctamente los efectos se van viendo a lo largo del tratamiento.

Con este artículo he querido aclarar un poco más lo que es este masaje ya que hay un gran desconociendo del mismo, algunas personas que me llegan al centro pidiéndomelo no tienen muy claro ni lo que es ni para lo que sirve, cuando empiezo a tratarlas al sentir lo suave que es se sorprenden, pues he tenido clientas que me comentaban que a amigas suyas les habían hecho hematomas, desde aquí quiero dejar bien claro que eso en drenaje es imposible, es más, precisamente se utiliza para que se reabsorban más deprisa después de la cirugía.

Llevo trabajando más de veinte años con diferentes técnicas de masaje y, si hay una reacción así es porque no se sabe hacer. Es importante conocer en manos de quien nos ponemos a la hora de recibir un masaje, sobre todo si se trata de un drenaje linfático.

 

Firmado:

Carmen Benito Rico.

Licenciada en Biología.

Terapeuta Manual.

Esteticista.

Directora del Centro de Bioestética: Carmen Benito.